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Faro de Vigo

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Las aulas reabren con protocolos más estrictos mientras Ourense supera los 8.500 casos activos

Alumnos de Infantil, del CEIP Mestre Vide de Ourense, disfrutan de su primer recreo en 2022. | // F. CASANOVA

Las aulas de Ourense volvieron a abrirse ayer tras el parón navideño en un lunes marcado por la preocupación ante la evolución epidemiológica y la valoración sobre cómo ha afectado la explosión de contagios de las últimas dos semanas a la comunidad educativa.

El escenario ha cambiado considerablemente desde el 21 de diciembre, fecha en la que se cerró el trimestre. La provincia contabilizaba entonces 2.500 casos activos, frente a los 8.586 que se registraban este lunes, lo que supone un repunte del 70% en solo dos semanas. El primer dato aportado por la Consellería de Educación para el conjunto de Galicia eleva a 13.000 los positivos por COVID en la comunidad educativa gallega, entre los que se incluyen profesores, alumnos y personal de servicios.

Las primeras horas lectivas de 2022 se centraron, por lo tanto, en el recuento de las bajas y ausencias y en la reorganización de los protocolos de seguridad, con la incorporación de las novedades introducidas por la Consellería de Sanidade, que afectan fundamentalmente a los períodos de cuarentena. Además, los colegios han recuperado los grupos burbuja en los espacios al aire libre para reducir las posibilidades de transmisión.

Menos bajas de las esperadas

“Está siendo una mañana de mucho trabajo, con un poco de agobio a primera hora, pero con menos bajas de las esperadas”, apunta el director del CEIP Mestre Vide, Juan Regal. Las clases comenzaron en este colegio con un absentismo de apenas el 2,5% entre el alumnado y cuatro bajas en el cuerpo docente. “De 450 alumnos que tenemos faltaron unos diez, y para los profesores pedí dos sustitutos porque los otros dos ya se incorporan esta semana. De momento han confirmado que envían uno”, explica el responsable del centro. Lo más complicado en esta primera jornada, añade, ha sido reorganizar los espacios para volver a activar los grupos burbuja en el recreo y el comedor, ya que el colegio no podrá usar el pabellón de la Casa da Xuventude, habilitado por el Sergas desde finales de diciembre como punto de cribado libre. “Pero ya está arreglado”, respira el director.

La complejidad organizativa de las primeras horas y una relativa tranquilidad en las aulas es la tónica general en los centros consultados este lunes.

Llamadas de las familias

En el CEIP A Ponte, los alumnos fueron recibidos con un regalo que los Reyes Magos dejaron en su pupitre y “normalidad” en lo que se refiere a la dinámica del aula, explica la directora, María del Carmen Rodríguez, que precisa que la jornada ha sido intensa en cuanto a organización. Durante toda la mañana se han producido llamadas y avisos de alumnos positivos o en cuarentena, pero la cifra, señala la responsable, es más baja de lo esperado. “Nos hemos llevado una alegría al ver las aulas llenas”, señala. “La sensación es de normalidad, pero a nivel de gestión es muy difícil, porque recibes de golpe llamadas de las familias con los avisos”, señala. A la atención a los padres se une el refuerzo de las medidas de protección: “Separación de patios, y volveremos a hacer mucho hincapié en el buen uso de la mascarilla, sobre todo en la merienda, que es un momento de riesgo, y en que se mantenga la distancia”, repasa.

Pendientes del pico máximo

Xosé Rodríguez, director del CEIP Albino Núñez, de O Pino, confiesa que el regreso a las aulas ha sido “mejor de lo previsto”, teniendo en cuenta la subida explosiva de los contagios durante las vacaciones navideñas. Cruza los dedos porque todavía no se ha llegado al pico máximo, pero señala que el centro retoma las clases con cierta “normalidad” en cuanto a las ausencias: “Las faltas en el alumnado son las normales y tenemos a dos profesores de baja, pero solo uno relacionado con COVID”, precisa. La aplicación del protocolo de protección será clave para mantener la situación, y recalca que el centro “será estricto” en su cumplimiento.

A falta del recuento definitivo al final de la jornada, en el IES Universidade Laboral, que ronda los 800 alumnos, contabilizaban a las 11.30 entre 10 y 15 llamadas de familias con avisos por ausencia y cinco bajas en el profesorado, sin especificar si la causa es el COVID. El vicedirector, Alejandro Portela, explica que la plataforma que informaba mediante ‘sms’ cada vez que se producía un positivo “no está funcionando”. Con todo, el equipo directivo ha pedido a la comunidad educativa que sea muy estricta en el uso de la mascarilla, la distancia y la ventilación.

Dos jóvenes muestran su test de antígenos, en Allariz. | // FERNANDO CASANOVA

Arrancan los cribados comarcales

La semana posnavideña arrancó con la activación de la campaña de cribados poblacionales por autoinscripción en once comarcas de la provincia, que se suman a los tres puntos de acceso libre habilitados en el Espazo Xove de Ourense y los hospitales de Verín y Valderorras, abiertos de lunes a viernes en su horario habitual.

La demanda para participar en estos cribados mediante test de antígenos en saliva fue muy alta y en puntos como Xinzo, O Carballiño, Celanova y Allariz, se agotaron en unas horas. Este lunes, los equipos sanitarios se instalaron en Xinzo, O Carballiño y Allariz, y hoy estarán en Ribadavia, Celanova, Coles y Trives. Mañana volverán a O Carballiño y Xinzo, y se instalarán también en Maceda. El jueves Ribadavia, Celanova, Castro Caldelas y Viana, para finalizar el viernes en O Carballiño, Allariz, Xinzo y Bande.

Las citas para participar en estos cribados se confirman por ‘sms’ y las pruebas se realizan siempre en horario de tarde, de 15.30 a 20.30 horas.

En paralelo, continúan abiertos los tres puntos sin cita. Este domingo, se realizaron 2.116 test, de los que 223, el 10,5%, resultaron positivos (131 en Ourense, 67 en Valdeorras y 25 en Verín). En total, hay 8.586 casos activos en la provincia, pero la carga asistencial está controlada, con 72 pacientes hospitalizados en cama convencional y siete en la unidad de críticos.

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