Lo difícil ayer era escapar a la Navidad. Fueron cientos los niños que, en las calles de Ourense, recibieron a la comitiva que ayuda en sus tareas de elaboración, empaquetado y distribución de regalos a Papá Noel en estos ajetreados días.

Desde el parque de San Lázaro hasta la plaza Mayor –en recorrido de ida y vuelta– los pajes de Santa Claus sorprendieron a los más pequeños bailando al ritmo de clásicos navideños. Todo ello mientras el jefe diversificaba tareas e iba atendiendo a decenas de niños que participaban en actividades infantiles en la plaza Bispo Cesáreo y querían hacerle sus peticiones para esta noche.

La comitiva de Papá Noel desfiló antes de su llegada // FERNANDO CASANOVA E. Filgueira

Cuando terminó la comitiva, Papá Noel se acercó hasta la plaza Mayor para que los que todavía no habían podido explicarle los regalos que querían pudieran hacerlo, a la vez que los que ya le habían entregado su carta aprovechaban el resto de la tarde para hacer manualidades –o llevar su misiva para los Reyes Magos al parque de San Lázaro–.

Es el caso de David, de 7 años, que ayer escribió todo lo que espera recibir para depositarlo en los buzones que continuarán abiertos estos días. “Quiero un coche teledirigido y un juego de Pokémon. Aunque mi madre me dijo que también pida una mochila para el año que viene”, confesaba tras enseñar un pequeño agujero en el bolsillo exterior de la que lleva a sus entrenamientos de baloncesto.

Recogió cartas durante toda la tarde en diferentes puntos. // F. CASANOVA

Cartas que se convertirán en regalos

Para agilizar su tarea, Papá Noel utilizó su trineo para desplazarse entre diferentes puntos de la ciudad –y de paso comprobar que todo funcionaba correctamente para los millones de kilómetros que tendrá que recorrer entre hoy y mañana–.

Cuando comenzó a hacerse de noche, era fácil verlo sobrevolando diferentes edificios con un saco en el que iba guardando las cartas de los niños. Así llegó hasta el Auditorio municipal, donde lo esperaban aquellos más previsores que reservaron entrada para hablar con él.

En las próximas 48 horas, Papá Noel y su séquito de ayudantes trabajarán sin descanso para llegar a tiempo a todas las casas.