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La MobileWeek ahondó en la brecha de género dentro del desarrollo tecnológico

“A mí no me molesta que Alexa tenga voz femenina, pero sí que se diseñara para entender mejor las frecuencias más bajas de las voces masculinas”, señala Rebeca Díaz

Rebeca Díaz y Susana Ladra, ingenieras, asistieron de ponentes a la MobileWeek de Ourense. | // FDV

La MobileWeek de Ourense organizó un encuentro –entre dos de las ingenieras más reconocidas en el ámbito universitario de Galicia– en el que se abordó la importancia de que la tecnología esté pensada para todos los sectores de la población.

Susana Ladra, ingeniera y doctora en informática en la Universidad de A Coruña (UDC), estudió además la carrera de matemáticas por la UNED. Actualmente es investigadora y trabaja en el ámbito del diseño eficiente de estructuras de datos y eficiencia energética y algoritmos verdes.

Rebeca Díaz, por su parte, es ingeniera en telecomunicaciones en la Universidad de Vigo y se dedica a la analítica de datos, la interconexión de dispositivos y la inteligencia artificial para la resolución de problemas de elevada complejidad en contextos cambiantes. Actualmente es la directora de la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación.

Cambios con el COVID-19

Preguntadas sobre lo que supuso el confinamiento a la hora de trabajar, Díaz confesó que a ella le permitió “optimizar mejor el tiempo y no sufrir trasiegos que a veces ni están justificados ni son eficientes”. Participante durante cuatro años en varios proyectos internacionales, financiados por la Unión Europea, reconoció que antes pasaba mucho tiempo en aeropuertos y aviones y que el coronavirus cambió este aspecto de su vida a mejor.

Para Ladra, sin embargo, supuso una reafirmación en lo que estaba haciendo. “Me abrió muchas puertas que continúan estándolo hoy en día porque comencé a indagar en el ámbito COVID. Estuvimos trabajando para analizar cómo se movió el virus en Galicia con investigadores de todas las universidades gallegas. También sobre el análisis de restos del virus en aguas fecales del área metropolitana de A Coruña. Podíamos predecir las subidas de casos. Nuestros informes los leían las autoridades sanitarias para tomar decisiones. Fue una época en la que me reconcilié mucho con la investigación”, afirmó.

Más mujeres en desarrollo

Respecto al tema central de la ponencia, ambas ingenieras estuvieron de acuerdo: falta mucho por recorrer. “Creo que es obvio que no se diseña igual para todo el mundo. La tecnología no se suele pensar para mujeres por falta de sensibilización con ese colectivo. Los algoritmos no se desarrollan teniendo en cuenta las necesidades y las perspectivas de las féminas. La respuesta sencilla es que esto se produce porque hay más hombres diseñando, pero no debería ser así porque para producir tecnología tienes que tener en cuenta que existen sectores de población variados, informarte y tener una muestra razonable. Entonces, que las mujeres participen en los procesos de desarrollo es parte de la solución, pero no la única. Habría que concienciar más y mejor en la divulgación científica”, advirtió. No sin recordar que no es un deber exclusivo de las mujeres, sino que los hombres deben ser parte activa del proceso. “A veces parece que si no hay mujeres que alcen la voz es culpa de las propias mujeres. Eso es poner una losa más de responsabilidad sobre nosotras”, señaló.

Empuje y respaldo social

Ladra, por su parte, recordó que la apuesta por una tecnología más inclusiva debe ser de la sociedad al completo y no dejarlo todo a iniciativa de las empresas. Porque la sociedad es la que consume y la que puede alterar las producciones. “Está claro que los equipos no deben continuar siendo como habitualmente: casi todos hombres, de clase media-alta, que viven en el urbano porque tienen sus propios sesgos y no van a ser capaces de entender otras necesidades”, expuso la matemática.

También destacó Díaz la importancia de incorporar cada vez más filósofos a los equipos de desarrollo para que las tecnologías tengan el componente ético que merecen. “Hay mucha gente que se indigna porque Alexa sea una voz femenina. A mí no me molesta tanto eso como que no entienda bien a las voces femeninas porque se diseñó para frecuencias más bajas, lo que la predispone a entender mejor las voces de hombres. Y como este se pueden poner muchos más ejemplos de todo lo que hace falta revisionar”, apuntó.

“Casi nadie comenta el coste ecológico de las criptomonedas”

La sostenibilidad en las TIC fue otro de los factores que se mostraron encima de la mesa como un problema urgente a tratar. Ladra subrayó que es importante poner los ojos sobre el consumo porque algunas tecnologías requieren de gran cantidad de energía para funcionar.

“Hace un tiempo que se empezaron a poner de moda las criptomonedas. Y casi nadie comenta el coste ecológico que tienen. Acuñar un modelo ya tiene su comparativa en viaje en avión para calcular la huella de carbono que genera. Cada vez los algoritmos son más complejos y requieren de grandes supercomputadores. Y no quiero ni imaginarme la factura de luz que están teniendo empresas como Google o Facebook”, destacó la investigadora.

En esta línea, Díaz añadió que lo que más preocupaba antes era la complejidad matemática de los algoritmos, mientras que ahora se tienen en cuenta muchos más factores, como el medioambiente.

Ponencias y mesas redondas sobre la digitalización del entorno rural para evitar la despoblación

Otro debate abordado ayer en este encuentro entre ambas ingenieras fue el de si las tecnologías son buenas o malas a priori. En este punto ambas ingenieras difieren un tanto. Para Díaz, los elementos no pueden definirse por sí mismos, sino que lo hacen según el uso que les dan las personas. Ladra, por contra, advirtió que antes era de la misma opinión de que la tecnología es neutra. “Pero realmente sí que es verdad que existen redes sociales diseñadas con intenciones dañinas y de enganchar con botones de ‘me gusta’. Hay equipos incluso que tienen a sociólogos y psicólogos trabajando a pleno rendimiento para descubrir cómo intentar cambiar las conductas. Y no es por el uso que le damos nosotros, sino por cómo están pensadas. Hace unos años yo no hubiera contestado esto, pero hoy en día veo que la sociedad está más desconectada entre sí y alguna culpa sí se la achaco a esas redes sociales que persiguen distraernos del mundo real” defendió durante su intervención. En lo que sí coinciden ambas es en reconocer lo positivo del distanciamiento social en cuanto a mayor aprecio por el trato personal. “Gracias a la tecnología mantuvimos el contacto y ahora se disfruta más la presencialidad, aunque en ocasiones se podría continuar con el teletrabajo”, afirmó Ladra.

Último día

Entre las actividades de mañana –quinta y última jornada de clausura de la MobileWeek– que se llevarán a cabo en el Teatro Principal de Ourense se encuentran una mesa redonda sobre la digitalización del entorno rural para evitar la despoblación; una ponencia de Humberto Javier Michinel llamada ‘Ciencia, tecnología y sociedad’ o la actuación de la banda de gaitas de Ourense. El Centro Agrogandeiro del INORDE y el parador de Santo Estevo de Ribas de Sil también albergarán actividades sobre ciencia y tecnología.

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