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Decapita a un conejo que era la mascota de su casero y se pasea ensangrentado

Amenazó con un machete, causó daños, entró en la vivienda de la víctima en Manzaneda y bloqueó el acceso | Sufre un trastorno y debe cumplir 8 años de tratamiento

Edificio judicial de Ourense. // I. OSORIO

Todo comenzó con un acuerdo de voluntariado en Manzaneda, en el Macizo Central de Ourense, y casi termina como una historia de terror. Las amenazas, usurpación, robo y daños cometidos por un individuo con un trastorno mental se saldan con una condena a 8 años de tratamiento médico, una medida de libertad vigilada, debido a su estado psicológico –sufre trastorno bipolar y consumo perjudicial de marihuana y cannabis, lo que supone una eximente por anomalía psíquica–, más 8 años de alejamiento de la víctima.

Así lo establece la sentencia de la magistrada del Penal 1 de Ourense. El acusado, que admitió los hechos y mostró su conformidad a la condena, es un hombre de 39 años de Jaén. En el momento de los hechos, sufría una descompensación por un episodio maníaco con síntomas psicóticos. Fue internado por orden judicial tras el suceso.

El 18 de septiembre de 2019, el acusado y la víctima, representante de una empresa, redactaron un acuerdo de inicio de voluntariado según el cual el encausado se comprometía a realizar labores de voluntariado en un proyecto en un poblado de Manzaneda, a cambio de manutención y alojamiento. Se estableció un periodo de prueba de 7 a 10 días, pero como la actuación del acusado no cumplía lo pactado, el perjudicado le comunicó que el acuerdo había finalizado y que debía abandonar la casa. El hombre se negó a pesar de que llegaron a acudir agentes e la Guardia Civil.

Los hechos probados de la sentencia señalan que, entre el 21 y 25 de septiembre de 2019, el acusado se paseó por la finca con un machete, diciendo a la víctima que la iba “a liar”, y amenazándolo de muerte. El voluntario llegó a decapitar a un conejo que la víctima tenía como mascota, y además se paseaba por la propiedad con el rostro y la vestimenta con restos de sangre del animal, que solo fue tasado en 10 euros en el proceso judicial.

Entre los días 22 y 23 de septiembre, el acusado rompió el gallinero y el marco de la puerta de la vivienda de su casero. Los daños ascendieron a 484 euros. También tiró por las escaleras la nevera de la vivienda que le había dejado utilizar, causando daños por casi 124 euros. El 23 de septiembre, según la sentencia, entró por la fuerza en la casa en la que moraban el perjudicado y su pareja, reventando el marco de la entrada y la cerradura (351 euros en desperfectos). Sustrajo varios alimentos y colocó un vehículo para bloquear el acceso, que se negó a retirar.

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