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El alcaudón, un pájaro visto por última vez en 1991

Ridimoas anuncia la desaparición del ave de los montes de la comarca del Ribeiro

Imágenes de un ejemplar de alcaudón tomadas en la sierra de Boumort, en el prepirineo de Lérida. | // PEDRO HOLGADO GARCÍA

El alcaudón es una especie de pájaro con una naturaleza muy singular, bien documentado desde la Edad Media en la que con éste se entretenía la Corte mediante la cetrería de salón, y que con pico ganchudo, una vez mata a su presa empala sus cuerpos en tallos espinosos. Pero este peculiar picanzo real meridional (Lanius meridionalis) está desapareciendo del entorno del bosque Ridimoas en Beade y en parte del río Avia en O Ribeiro. El último dato de avistamiento que se tiene es de 1991, en un valle al sur de Ridimoas, en el límite con el Concello de Ribadavia.

El alcaudón, un pájaro visto por última vez en 1991

A este pequeño pájaro, del tamaño como de un gorrión o una paloma pequeña, con pecho rosa, y antifaz, lo tuvo en su casa Pablo Oitabén, presidente de la Asociación ecologista Ridimoas. Apunta que las dos únicas veces que lo tuvo en sus manos, hace muchos años, lo encontró herido por disparo de escopeta, y las dos veces en el mismo paraje con escasos 200 o 300 metros de distancia. Y siempre posado sobre una estaca de las viñas.

Explica que tiene una forma de depredación curiosa ya que caza ratoncitos, escarabajos, pequeños reptiles, y demás, y se los lleva a un arbusto con espinas donde los ensarta, hace allí su despensa, y los va desgarrando para alimentarse. De hecho, el recuerda ver este tipo de empalamientos en púas de alambre de pico en una finca.

Comenta Oitabén que se trata de una especie de la que hay mucha documentación desde la Edad Media en la que las mujeres llevaban gorriones u otros pájaros a los salones de la Corte y soltaban un alcaudón. Se entretenían viendo la persecución, una especie de “cetrería de salón”, y estas damas que tejían una vez este verdugo mataba a su presa, le ofrecían el gancho de calcetar y esperaban con ansia ver a cuál de ellas seleccionaba. Era como una especie de concurso.

Señala que es un pájaro muy bonito, que se puede domesticar con facilidad, y que lamentablemente en el boletín de la asociación “lo vamos a poner como desaparecido del entorno”. Pero aún así, apunta que “compramos parcelas de viñedo y vamos repoblar los bordes con el árbol que más le gusta, el `estripeiro´, que tiene muchos pinchos. A ver si nos llevamos una sorpresa”.

Lamenta que cuando una especie desaparece de un sitio “es que algo ha sucedido”. Y expone que una fecha clave son los años 60, cuando llegan los pesticidas muy fuertes, algunos ya retirados del mercado, en que “todo fue a peor”, y a ello se suman las alteraciones del paisaje por el que ahora pueden entrar grandes camiones y la vegetación espinosa ya no existe, entre otros cambios. Una acción combinada que ha contribuido a que especies como la de este pájaro real meridional desaparezcan. Afortunadamente, señala que en algunas partes de España aún existe, de hecho “naturalistas extremeños aún lo ven pero cada vez menos”, por lo que en Ridimoas mantienen la puerta abierta a la esperanza de que pueda volver a esta zona de O Ribeiro.

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