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Los castreños empezaron a acumular oro y plata en lingotes tras la conquista romana

Dieciséis lingotes de plata hallados en Calvos de Randín (Ourense) y joyas de Recouso (Oroso, A Coruña). |   // FDV

Dieciséis lingotes de plata hallados en Calvos de Randín (Ourense) y joyas de Recouso (Oroso, A Coruña). | // FDV

Unas obras realizadas en una pista de Calvos de Randín en 1962 dejaron al descubierto una vasija castreña con 16 lingotes de plata en su interior. El hallazgo fue casual pero casi 60 años después, ese material que custodia el Museo Arqueolóxico Provincial ha permitido avanzar en el conocimiento sobre la producción metalúrgica de los antiguos pobladores del sur de Galicia, sus métodos de orfebrería y como fueron los inicios del intercambio monetario.

Una de las principales conclusiones del estudio analítico de estos y otros materiales similares de la Edad del Hierro tardía y del período romano temprano realizado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, revela que fue a partir del siglo I a.C., coincidiendo con la incursión romana, cuando los castreños empezaron a acumular los metales preciosos en lingotes y a producir joyas en apariencia de oro pero que realmente tenían un núcleo de cobre o plata, revestido del metal precioso.

El estudio, realizado a través del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit) de Santiago de Compostela y del Instituto de Historia de Madrid, se ha publicado en la resvista “Archaeological and Anthropological Sciences” y supone la primera aproximación sistemática a la composición química de lingotes castreños en metales nobles. La investigación, dirigida por Xosé-Lois Armada, del Incipit, y Óscar García Vuelta, del Instituto de Historia de Madrid, se centró en el estudio de 40 piezas halladas de forma casual o en excavaciones arqueológicas de castros de Galicia y norte de Portugal, entre ellos el de Saceda (Cualedro) y el de Castromao (Celanova), además de Calvos de Randín. Todos los tesorillos de la zona ourensana, apunta Armada, están recuperados y depositados en el Museo Arqueolóxico Provincial.

Lingotes de los castros de Saceda (a), Corvazal y Recadieira (b), Castromao (c) y Recouso (d). | // FDV

Los investigadores explican que la orfebrería de los castros del noroeste ibérico “es una de las más relevantes de Europa occidental, tanto por el número de hallazgos como por su originalidad”. Sin embargo, hasta el momento escasean estudios sobre los lingotes y otras formas de acumulación de materia prima. “Una muestra de 40 piezas comparada con la joyería de los castros analizada también por nosotros es muy amplia y permite sacar conclusiones sustanciales”, afirma Armada. Entre ellas, la acumulación de la materia prima en lingotes, una técnica tardía que coincide con la interacción de las comunidades castreñas y romanas. “Antes circulaba menos cantidad de oro, y el que tenían lo utilizaban”, afirma el investigador.

Dos grupos de lingotes

En concreto, se han identificado dos grandes grupos de lingotes, los elaborados mediante una aleación de oro, plata y cobre, y los conformados por plata. “Antes de la conquista romana, las comunidades castreñas obtendrían el oro mediante el bateado en los cauces de los ríos. Esas pepitas contenían plata, pero al elaborar las joyas, con frecuencia se añadían cantidades adicionales de este metal, que seguramente sería importado porque los recursos argentíferos del noroeste son poco abundantes y no existe constancia de su explotación en la antigüedad”, apunta Armada. “Lo que hacían era bajar la ley del oro añadiendo plata y esto pasa con mayor frecuencia a raíz de la presencia romana en Galicia porque con ellos circulaba más cantidad de ese metal”, explica el investigador. De esta manera ahorraban oro, que era más costoso.

“Lo que hacían era bajar la ley del oro añadiendo plata y esto pasa con mayor frecuencia a raíz de la presencia romana en Galicia"

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El estudio detalla que en los momentos más avanzados de la orfebrería castreña, coincidiendo con la conquista romana (137-19 a.C.) y en el primer siglo de nuestra era, “se documentan algunas joyas con núcleos interiores elaborados en metales menos nobles (plata o bronce) a los que daban apariencia áurea utilizando una técnica de dorado superficial”.

Dispersión geográfica

Por otro lado, mientras los lingotes de plata se concentran en el sur de Galicia, la aleación oro-plata-cobre predomina en la zona central y norte de la provincia de Lugo. Estas diferencias, “podrían deberse a procesos culturales distintos en relación con el avance de la presencia romana en el noroeste ibérico”, ya que la zona meridional estuvo más sometida al control e influencia de la Roma antigua ya desde el último tercio del siglo II a.C., mientras que el área septentrional mantuvo mayor peso de las tradiciones locales como la orfebrería. Así, los lingotes de plata en el sur gallego habrían tenido, por lo tanto, una doble función: materia prima para la producción metalúrgica y elemento premonetal.

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