Opinión | Crónica Política

El letal “efecto S”

A partir de la idea de que las encuestas no sientan cátedra ni dogma, la que ayer publicaba FARO DE VIGO es más que probable que acierte en los resultados, por la experiencia y solvencia de la empresa escogida por Prensa Ibérica. Y precisamente por eso, a la vista de las cifras y si se cumplen las previsiones, puede afirmarse que la Galicia política para los próximos cuatro años tendrá solo dos protagonistas: don Alfonso Rueda y la señora Pontón. O lo que es lo mismo, probablemente el PPdeG y el BNG por ese orden. Un panorama así confirmaría que el llamado “efecto Sánchez” resulta letal para quienes lo utilizan. Siempre desde la cautela, la estadística del PSdeG-PSOE sería en términos comparativos mucho peor a la hora de la verdad que ninguna otra posible. La procesión de ministros encabezados por su presidente no solo no daría el resultado soñado, sino que contribuiría de modo decisivo a la siguiente crisis en el interior del socialismo gallego.

Y es que, siempre de confirmarse la encuesta, es seguro que un resultado como el previsto para el señor Besteiro abrirá polémica y discusiones en el seno del PSdeG. El absurdo seguidismo de su candidato a una serie de espejismos que se desmentían por sí solos puede pasarle, salvo milagro de última hora, un factura que haría imposible –o al menos muy difícil– su presencia como portavoz en el Parlamento de Santiago. Sería una situación muy parecida, pero aún peor, a la ocurrida hace ya varios años cuando el actual alcalde de Vigo fue candidato fallido a la Presidencia de la Xunta. Ahora, lo que habría que ver es la situación en la que queda el secretario xeral del PSdeG, señor González Formoso, que respaldó plenamente a costa de su propia candidatura al político lucense.

Los números, de momento, consagran como alternativa inminente a la lideresa nacionalista, señora Pontón. Y no solo por el resultado de una campaña electoral excelente, sino por la habilidad de la candidata para rehuir las aristas más complejas de su organización: el independentismo de fondo, el rupturismo y la transformación de este antiguo Reino en algo que sus habitantes no quieren. Si la encuesta lo confirma, hay otra consideración que hacer, y es que lo que en otros lugares se designa como “mayoría social”, aquí ni siquiera suma fuera de la Cámara. Lo que demostraría que el llamado “bipartidismo imperfecto” sigue estando vigente.

Hablando de demostraciones, los resultados de la encuesta de FARO coinciden en general con la gran mayoría de las demás, exceptuada la del CIS: que a día de hoy el PPdeG es imbatible y que solo depende de la difícil tarea de llegar a la mayoría absoluta. Una situación de privilegio que no se basa en caciquismos ya desaparecidos, ni en protagonismos personales. La figura de Rueda Valenzuela –probablemente el candidato más denostado por la oposición desde hace muchos años– aporta un liderazgo nuevo en el centroderecha gallego, liderazgo que se apoya en la sencillez, la gestión discreta y el claro parecido con la gente del común. No es un político estruendoso, pero sí práctico y eso es lo que le da la victoria, al menos en los sondeos previos al 18-F. Excepto los del CIS, claro.

En este punto, y antes de rematar la opinión –personal, como siempre–, procede insistir en lo que tantas veces se ha dicho. Que la actuación del Gobierno que preside el señor Sánchez no ha hecho otra cosa que dañar, aparte de a Galicia, a la socialdemocracia galleguista del PSdeG. O, dicho de otra manera, vale reafirmar que el “efecto Sánchez” es letal para quienes sirven a Moncloa sin aceptar que hasta el momento solo ha proporcionado a esta tierra promesas sin cumplir y compromisos sin rematar. De tal forma, que los habitantes, en su mayoría –absoluta o no–,han rechazado a quienes tuvieron la desgracia, motu propio o por orden, de defender lo contrario.