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Faro de Vigo

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Pedro de Silva.

San Leopoldo, judío y agnóstico

Una nota de la gran literatura es su potencia para encarnarse en los gustos, visión de las cosas y modo de ser de la gente, a veces de modo contrario a la intención del autor. Así, aunque Cervantes pretendiera poner punto final, mediante una parodia extrema, a la cultura de los libros de caballerías, Don Quijote acabó siendo un paradigma de caballero que ha modelado toda una cultura; de igual modo, Clarín trataba de fustigar en “La Regenta” las hipocresías de la sociedad rancia y pacata de Vetusta (Oviedo), que sin embargo acabaría adoptando Vetusta como parte de su ser. Es evidente también que una de las intenciones de Joyce al escribir “Ulysses” y la pasión de su antihéroe Leopold Bloom era ironizar sobre el patrioterismo de su Irlanda natal, no obstante lo cual ésta (Dublín sobre todo) lo elevaría a su panteón de héroes, haciendo de su día –el Bloomsday, hoy– casi una fiesta nacional.

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