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Faro de Vigo

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Carmen Martínez-Fortún

Una de espías

El control de los secretos oficiales

En el año de triste memoria de 2020 el gobierno recurrió a una marrullería al incluir en el decreto del Estado de Alarma el nombramiento del entonces vicepresidente Pablo Iglesias en la comisión de control del CNI. Mucho se lo afeó la oposición y ya en 2021 el Tribunal Constitucional decretó la inconstitucionalidad de esa disposición, pues no había urgencia alguna para incluir a Iglesias y Redondo –iban a pares– en dicha comisión.

Ambos son ahora irrelevantes y no sorprende que quien tanto daño ha hecho mientras gozó de tanto poder, haya perdido toda influencia, pues la historia es pródiga en ídolos caídos y torres inexpugnables derruidas, pero en una entrevista, el primero se quejaba a su modo de que total en el CNI tampoco se había enterado de tanto, además de afirmar que se había ido de la política porque nadie le hacía ni caso y que ahora sí que se está divirtiendo. No lo dijo exactamente así, pero una es razonablemente buena entendedora.

Hoy están los independentistas confesos golpistas y sus amiguetes, entre los que se encuentra una parte del Gobierno de la nación, escandalizados porque el servicio de inteligencia, que todo el mundo sabe a qué se dedica, vigilara a quienes se habían comportado como enemigos del Estado, y, como pretenden seguir atentando contra el sistema impunemente, exigen cabezas, fundamentalmente la de Robles que es una de las ministras que menos les aguanta y defiende el secreto del CNI y la validez legal de sus actuaciones. Si no ruedan las testas, amagan con no votar el decreto de medidas frente a la guerra, que eso es lo que les importa a ellos el bien público, la justicia y la necesidad de las gentes.

La parte del Gobierno menos insensata les ha presentado el caramelito de que participen en el control de los secretos –que qué gustito estar al fin en el meollo ignoto–, pero a ellos, visto que Iglesias se aburrió tanto y tampoco se enteró de nada importante, lo han rechazado con ofendida dignidad.

Así están las cosas, amigo lector. Esto es en tiempos de urgencia lo que urge a algunos representantes del pueblo.

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