Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

¡Felicidades (pon aquí el nombre de tu mascota)!

El Gobierno de la nación, y velando por las cosas que más importan a los ciudadanos, como por ejemplo, desenterrar a un cadáver para ponerlo en otro mausoleo, la cesta de la compra, la luz absolutamente disparada, el alza de los combustibles, paro, ERTE, tragedias sobrevenidas como el volcán de La Palma y demás nimiedades (nótese la ironía)... está estudiando la viabilidad del anteproyecto de Ley de Protección y Derechos de los Animales para que los dueños de los perros tengan que pasar por un cursillo para demostrar su capacidad para poseer un animal de esas características. La iniciativa, ampliamente aplaudida por los animalistas, genera su controversia. De entrada, ya veréis qué risas cuando lo amplíen a gatos, loros, cacatúas y reptiles… Pero a mí, lo que no me hace ni puñetera gracia es que se pierda un solo minuto en debatir la importancia de semejantes “certificaciones”.

Aún no he visto a un político dar una puñetazo en la mesa y gritar “¡Hasta aquí hemos llegado!” con la reciente muerte a manos de su padre de Anna y Olivia; cuando el monstruo José Bretón calcinó a sus propios hijos; más cerca en el tiempo cuando otra asesina (en este caso la novia del padre) segó la vida de Gabriel. Rosario Porto y Alfonso Basterra (abogada y periodista respectivamente, gente a priori letrada) fueron acusados de deshacerse de su hija adoptiva, Asunta Basterra (¿imaginamos que les molestaba?) y …Y hay muchos más casos. No pensemos que son casos aislados. Desde 2013, un total de 39 niños han muerto a manos de sus familiares más próximos. Pero lo importante, hoy, es saber si una persona es apta psicológicamente para tener un perro.

En el momento que tratamos a los animales como a personas perdemos el norte. He visto personas felicitar por Whatsapp el cumpleaños de la mascota y olvidarse igualmente de felicitar a humanos, personas que están en ese mismo grupo de WhatsApp.

Compartir el artículo

stats