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Pedro de Silva.

Un Madrid mejor para todos

Creo de veras, y lo he escrito en otro lugar no hace mucho, que una moderada y paulatina deconstrucción de Madrid conviene al interés general, pues la concentración de poderes y de sedes, con la consiguiente aglomeración de importancias, es allí excesiva y hace falta un reequilibrio. Nada malo para la capital, pues supondría devolverle la vida, restaurar su relativo sosiego de un tiempo, paliar su estrés, prevenir esos accesos de histeria política y mediática que son consecuencia de los propios apretujones y urgencias que hoy padece. Siendo como es tan saludable y acogedor su clima humano de base (y hasta su clima, salvo en el estiaje), una cierta purga de la nube tóxica de poder que se cierne sobre la ciudad, en paralelo a la boina de contaminación, la haría más habitable y grata. Pero es algo que pide filosofía política, no un burdo y rencoroso oportunismo, condenado al fracaso.

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