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Mons. Alberto Cuevas Fdez.

Lux: las edades del hombre

Como un devoto fiel –pues lo he convertido ya en tradición personal–, he acudido también este año a la vigésima quinta edición de las Edades del Hombre, que bajo el vocablo latino ‘LUX’ se alberga hasta el 19 de diciembre, en Burgos, Carrión de los Condes y Sahagún.

Aunque reconozco que mi declaración es de forofo empedernido, la presente exposición como las anteriores vale igualmente la pena, desde la consideración tanto artística como pedagógica, pues se ha enmarcado en la celebración del VIII Centenario de la Catedral de Burgos y del Año Santo Compostelano 2021-2022.

Esta vigésima quinta edición de la muestra se desarrolla en tres provincias y cinco sedes expositivas, ejemplos de la arquitectura románica, mudéjar y gótica: la Catedral de Burgos; las iglesias de Santiago y Santa María del Camino, en Carrión de los Condes (Palencia) y el santuario de la Peregrina y la iglesia de San Tirso, en Sahagún (León). Los templos escogidos son preciosas arquetas que dan cobijo a las numerosas piezas de escultura y pintura, perlas sueltas que van explicitando la idea fundamental de la muestra.

"La figura protagonista del relato expositivo de 'Lux' es la Virgen María"

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La figura protagonista del relato expositivo de “Lux” es la Virgen María. A ella le han sido dedicadas muchas de las grandes catedrales como la burgalesa homenajeada e igualmente entre nosotros la de Tui y la concatedral viguesa. Por otra parte es destacadísima la presencia de la Virgen en tierras castellanoleonesas y especialmente a lo largo del Camino de Santiago, que es el segundo de los elementos esenciales de esta nueva edición de Las Edades del Hombre. Ambos componentes se encuentran además íntimamente unidos, pues en el transcurso del camino se encuentran numerosísimas iglesias, ermitas y monasterios con advocación mariana y que son testigos de la destacada importancia de la Virgen en la historia de la fe de la Iglesia y de muchos pueblos españoles, tierra de María.

La muestra que se inicia en la Catedral de Burgos, remozada y resplandeciente más que nunca hasta ahora en el octavo centenario de su primera piedra, acoge siete capítulos de la exposición ‘LUX’ reuniendo alrededor de 120 obras llegadas de catedrales españolas, que buscan en una muestra genuina de cultura y arte, desarrollar la idea de Fe y arte en la época de las catedrales (1050-1550). Tras un preámbulo titulado Nuevos tiempos, nuevos cambios, le siguen otros capítulos sobre la historia y el significado de las catedrales como cátedras y sedes del magisterio del Obispo, a la vez que signo de la iglesia militante en la tierra que camina como iglesia doliente en el tiempo en busca de la luz eterna: Episcopalis Sedis, Obispos y Cabildo testigos de la luz, Los grandes protectores, Ecclesia Militans, Dolens Ecclesia, A la espera de la luz definitiva, Triumphans Ecclesia y Maeistas Domini, Maiestas Mariae…

La muestra que se inicia en la Catedral de Burgos acoge siete capítulos alrededor de 120 obras llegadas de catedrales españolas

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En Carrión de los Condes las iglesias citadas albergan ‘LUX’ en tres capítulos: Ave Maria, Tota Pulchra y Virgo et Mater, con medio centenar de obras maestras del arte, entre otros de Pedro Berruguete y de su hijo Alonso, Diego de Siloé y Felipe Vigarny, además de otras obras medievales de gran mérito artístico y religioso. En Sahagún, la exposición se refugia en dos templos iconos del arte mudéjar: en ellos se admiran con gozo y pasmo alrededor de 50 obras de arte, agrupadas en dos capítulos bajo los nombres de Mater Misericordiae y Salve, Regina.

Por las circunstancias sanitarias, han tenido la agudeza de hacernos peregrinar por la muestra, en absoluto silencio e individualmente, bajando al móvil propio una aplicación con código QR –o si no es factible con audioguía personal e higienizada–, que te hace disfrutar, sin molestias externas, de unos textos muy bien elaborados tanto en las referencias artísticas como teológicas y catequéticas. Todo un baño de cultura y espiritualidad, que no impide otros disfrutes: de la naturaleza, la arquitectura, el camino jacobeo o incluso de la gastronomía ancestral con babero y buen yantar, por ejemplo en el mesón templario de Villalcázar de Sirga tan próxima a la Frómista natal de nuestro san Telmo…

¡Qué bueno sería que a las cinco diócesis gallegas se les ocurriese inventar una fundación semejante como escuela de evangelización que, a través del aprecio por la belleza y el arte bien explicados, contribuyese a aumentar la formación y la cultura incluso religiosa, de la que están ayunas tantas gentes de nuestro tiempo!

*Sacerdote y periodista

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