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Pedro de Silva.

No se ha vaciado sola

Recomiendo vivamente hacer turismo interior este verano. No solo por ahorrar energía de vuelos aéreos y dar cierta vidilla al turismo patrio, tan tocado, sino por enterarnos de veras de lo de la España vacía y sus causas. Basta dejar una autopista y rodar por una carretera de las de antes para tropezarnos con sus restos y también con los cadáveres. Todo un mundo de pequeños establecimientos y servicios, incluidas pequeñas producciones, que vivían de la carretera y al dejar de pasar por allí la gente han cerrado y se han ido. Con el tren lo mismo. La España vacía ha sido vaciada sobre todo por dos desagües, las autopistas y el AVE. En el fondo nos ha vaciado también a nosotros, pues con la prisa por llegar a un destino nos hemos perdido todo lo que había por el medio. Seguramente la cosa ya no tiene arreglo, pero saberlo pude inmunizarnos de volver a picar con el señuelo del progreso.

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