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Pedro de Silva.

Noticia con sangre entra

La palabra sensacionalismo es vieja, pero tan bien pensada que sigue funcionando. Consiste en captar la atención moviendo sensaciones, impulsos, reacciones primarias. Un señuelo que no falla es la violencia, la sangre, la catástrofe. Un telediario de cualquier cadena es hoy una sucesión de spot sensacionalistas, una página de sucesos extendida. La información de todo lo demás que pasa en la sociedad, salvo el deporte, ocupa a lo sumo un apretado espacio. La cultura casi ha desaparecido. Al ver un telediario va uno pasando páginas de “El Caso”, antiguo y memorable semanario dedicado solo al crimen y sucesos truculentos. Los profesionales de las cadenas públicas, sensibles a todo lo que coarte su independencia, nunca levantan la voz sobre esto. Cuando llega la información del tiempo y la gente respira aliviada, todavía la asustan con una ciclogénesis explosiva (antes borrasca).

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