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Los libros nos eligen a nosotros

El pleno de la Real Academia Española (RAE) ha elegido en su sesión del 22 de abril pasado a la filóloga y escritora, especialista en estudios sefardíes, Paloma Díaz-Mas para ocupar la silla “i” de la RAE, vacante desde el fallecimiento de Margarita Salas. Será la octava mujer del total de los 46 académicos posibles de la RAE. Mi más sincera enhorabuena.

Pero, ¿por qué lo comento? Pues porque a veces el mundo es muy curioso. No hace mucho, alguien muy querido y admirado me regaló un precioso libro con una dedicatoria que dice: “Los libros nos eligen a nosotros”. Me sorprendió. Pero quizá sea cierto.

Hace unos días, antes del 22 de abril, estuve deambulando por las bibliotecas virtuales y me saltó a la vista un libro, “El pan que como”, de Paloma Díaz-Mas, publicado en 2020. Qué casualidad, el libro me eligió a mí, no yo al libro. Creo que me hizo señas y me susurró, “léeme”. Le hice caso, lo pedí en préstamo y me lo leí con todo sosiego. Una delicia.

Paseé por la interpretación de la comida como una parte de la cultura, de la historia, de las religiones, de la vivencia diaria con la familia y los amigos. Para todos, la comida, además de una necesidad, es un rito y una manifestación cultural. Cada plato, cada bocado nos evoca algo. En primer lugar, mucho respeto. Tener comida no siempre es evidente. Pueblos enteros no tienen comida suficiente. Algunas de nuestras pasadas generaciones no la tuvieron. Y actualmente los medios nos recuerdan que muchas personas tienen dificultades para comer todos los días, incluso en España ahora mismo.

Quizá por eso, nos recuerda Paloma Díaz-Más, que en muchas culturas en cada comida se agradece no solo el tener alimento sino también a todos los que han participado en el proceso para que la comida llegue a nuestras mesas: a los mismos alimentos, a sus ingredientes, a los agricultores, ganaderos o pescadores, transportistas, tenderos, etc. Agradezco lo que como y a quien ha participado en el proceso para que lo pueda comer. Hermoso.

También nos hace pasear por la comida en la literatura. Como aparece en la poesía, en bellos romances medievales líricos, pero también épicos y en poemas de todo tipo más cercanos en el tiempo. También la lucha, hasta en los fogones, entre don Carnal y Doña cuaresma. La importancia de una alimentación variada y equilibrada. La del pescado en la dieta. Sobre su preocupación por el despilfarro de productos alimenticios, nos dice, “procuro no tirar nunca comida –esa comida que tanto tiempo, esfuerzo y sacrificio ha costado”.

Quizá no sea nada nuevo. Pero es muy agradable leer estas reflexiones, que seguramente todos hemos tenido, al estar escritas de esta manera tan tranquila, pausada y culta, en un lenguaje aparentemente sencillo, pero cercano y preciso.

El libro me eligió a mí y yo, agradecido, lo comento.

*Miembro del Instituto de Estudios Vigueses

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