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Ceferino de Blas.

El desconocido de la foto

El centenario de Pardo Bazán va a refrescar muchos aspectos de su vida, solo recordados por los especialistas. Unos académicos, otros vivenciales, directos o colaterales.

Uno de estos últimos es el que aborda este artículo. Existe una foto en la que aparecen la condesa de Pardo Bazán con sus hijas, Blanca y Carmen, acompañadas por un contertulio. Están sentados a una mesa, en actitud distendida, tomando unas infusiones, y se advierte por el atuendo que es verano.

Por la antigüedad de la foto, no se sabía quién era el acompañante de las Pardo Bazán. Suele ocurrir con las placas vetustas de personas que acompañan a famosos y nunca se llega a conocerlas. Pero en esta ocasión hubo suerte, ya que la imagen era de la revista “Vida Gallega”, y apareció el pie de foto que descubría la identidad del desconocido: era Luís Antón de Olmet.

Para la inmensa mayoría de los ciudadanos de ahora el nombre no les dice nada, es un perfecto desconocido, pero en el primer cuarto del pasado siglo fue un personaje de una gran notoriedad: como periodista, escritor y político.

Un personaje que vivió siempre al límite y acabó de manera trágica: de un tiro en la cabeza, que disparó un amigo suyo, otro autor teatral, que en el juicio lo atribuyó a una fatalidad. Aunque las sospechas apuntan a una desavenencia amorosa, complicada con los celos por el éxito literario.

"Un personaje que vivió siempre al límite y acabó de manera trágica: de un tiro en la cabeza, que disparó un amigo suyo, otro autor teatral, que en el juicio lo atribuyó a una fatalidad"

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Antón de Olmet, vasco de nacimiento, llegó a Galicia, a los veinte años, al conseguir una plaza en la Delegación de Hacienda de A Coruña, y tuvo relación con Vigo, hasta el punto de que Pío Lino Cuiñas, con su seudónimo más popular, “El Huérfano de Bembrive”, lo presentó a los vigueses en su sección como “uno de los escritores más fecundos de esta tierra”.

Fue director junto con Prudencio Canitrot de la “Biblioteca de Autores Gallegos”, fundada en 1910, y editada en Madrid, que en junio del año siguiente convocó un premio literario que ganó Eduardo Dieste con la novela, Leyendas de música. Entre los éxitos de la Biblioteca ya figuraba el libro de Manuel María Puga (Picadillo), Pote aldeano.

En julio de ese año era redactor de “El Debate”, y fue retado por un representante del periódico “España Nueva”, de Unión Republicana, y en 1914 cuando era director de “El Parlamentario”, se batió en duelo con el director de “La Tribuna”, Cánovas Cervantes, del que ambos salieron levemente heridos.

Elegido diputado por el partido conservador de Maura y Osorio Gallardo, le fue ofrecido un banquete de homenaje en Barcelona, al que asistieron doscientos comensales, que aprovechó para arremeter contra sus jefes políticos. Comparó las divisiones de los conservadores a lo que “sucede entre los novios que regañan por amor propio y no hacen las paces”.

En 1915, el poeta mejicano Amado Nervo, le dirigía una carta para agradecerle el homenaje de simpatía que le había tributado en el Congreso, al pedir que se le pensionara, aunque Nervo aclaró que nunca lo aceptaría.

Un año después se dio de baja del grupo conservador, mediante una carta dirigida a Eduardo Dato –el gallego que fue presidente del Gobierno, y corrió su trágica suerte, al ser asesinado–, justificando su abandono por “la ausencia de identidad ” del partido.

En 1918 intentó presentarse como candidato al Congreso por la circunscripción de Trives (Ourense) por el partido agrarista de Basilio Álvarez, del que era amigo, pero retiró la candidatura.

La incógnita que persiste de la foto de Olmet con las mujeres Pardo Bazán es cronológica. ¿Cuándo fue tomada? Tal vez cuando dirigía la “Biblioteca de Autores Gallegos” y podrían estar hablando de los libros de cocina que escribió la condesa –“la cocina española antigua” y “la moderna”–, publicados en 1913 y 1914. El escenario semeja las Torres de Meirás, en verano, a las que calificó en una crónica como “un refugio de la poesía”.

En la última etapa, Olmet se dedicó a la creación literaria, en la que publicó varias novelas y estrenó cinco obras teatrales.

Hallándose en el Teatro Eslava, de Madrid, fue asesinado por el escritor Alfonso Vidal Planas, el 2 de marzo de 1923, mañana hará 98 años.

Ambos autores estrenaron en Vigo, en el Teatro Odeón. El 24 de noviembre de 1922, cuatro meses antes del crimen, la compañía Gomez de la Vega-Morla, representó el drama Santa Isabel de Ceres, obra de Alfonso Vidal Planas. La misma compañía estrenó al día siguiente una nueva obra conjunta del joven Vidal y Planas y de Antón de Olmet, titulada El señorito Ladislao. Juntos en el Odeón, trágicamente enfrentados en el Eslava.

La foto con la condesa de Pardo Bazán y sus hijas refresca la memoria de este personaje del que volverá a hablarse en este centenario de la condesa: “el sanote y recio Antón de Olmet, el hombre de la risa más alegre del mundo”, como lo describió en este periódico, del que fue articulista, Manuel Barbeito y Herrera, que en los años cuarenta será director de “La Voz de Galicia”.

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