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José Manuel Ponte

Inventario de perplejidades

José Manuel Ponte

Sobre columnismo y columnistas

Mis contertulios del café echan en falta que, en un reciente articulo sobre las opiniones de Fernando Savater respecto del columnismo como género periodístico, no haya hecho mención de aquellos que lo ejercieron con maestría. Les argumento que en el espacio (nunca fijo) que suelen ocupar 556 palabras de variado tamaño, no hay mucho margen de maniobra, y ademas el tema, para ser rigurosos, merecería la amplitud de un diccionario, o de una enciclopedia. No quedaron muy conformes con la explicación (la unanimidad es imposible en las tertulias del café) pero pronto la conversación derivó hacia las preferencias de cada cual respecto de el columnismo y los columnistas, de una forma tan caótica y animada como suelen ser estos ejercicios de memoria. En casa de mis padres entraban a diario El Ideal Gallego de la Editorial Católica y con una fecha de retraso el ABC desde Madrid . Del periódico que había fundado el Cardenal Herrera Oria recuerdo que la gente adulta elogiaba las crónicas de Josefina Carabias desde Nueva York o París Aunque, si hemos de ser sinceros, yo no recuerdo haber leído ninguna, pese a que tenían fama de amenas y bien escritas. En aquellos años, una mujer opinando en un mundo abrumadoramente masculino era una rareza. El ABC, como queda dicho, llegaba con una fecha de retraso porque las comunicaciones con la capital del Estado desde el Norte eran infames. Pero era el periódico nacional más leído fuera de la Villa y Corte, y presumía de contar con las mejores colaboraciones literarias. Firmar, con cierta habitualidad , en la Tercera del periódico de la familia Luca de Tena era un signo externo de pertenecer a la élite intelectual de la dictadura. En esa página aparecían de cuando en cuando Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Antonio Tovar, Azorín, José María Pemán, Rof Carballo, Sánchez Mazas, Aranguren ,Areilza, Blas Piñar (que escribió un furibundo artículo contra los Estados Unidos), Cela y una larga lista que, por conocida, es ocioso detallar.. Pero, ademas de estas 'plumas de oro' había en ABC unos espléndidos columnistas como los gallegos Wenceslao Fernández Flórez y Julio Camba, dos humoristas geniales. Y conviviendo con ellos César González Ruano, prolífico articulista que escribió su columna hasta el mismo día de su fallecimiento. "Morirse.- dijo desde su lecho de muerte- es ir perdiendo poco a poco la costumbre de vivir". Por cierto que, Julio Camba describió como nadie la angustia del columnista en busca de un tema. Reconoció el periodista vilanovense, que en ese trance envidiaba al común de la gente que podía disfrutar tranquilamente de la belleza de un paisaje, o de cualquier otra cosa, sin sentirse obligado a convertirlo en un artículo. "No veo más que posibles artículos" se quejó. A la salida de la dictadura, floreció de nuevo un columnismo libre de los peajes de la censura y del dirigismo político. Entre otros que lo cultivaron hay que citar a Vázquez Montalbán, Haro Tecglen, " Cándido", Juan José Millás, Méndez Ferrín, Manuel Vicent, y Eduardo Mendoza. Este último, cuando lo ejerció temporalmente, no dejó de reconocer la dificultad del género, del que lo más complicado, al margen de escoger un tema que pueda interesar a una mayoría de lectores, es ajustarse al espacio que deja el periódico. Y no nos olvidemos del maestro Josep Pla.

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