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Manuel Campo Vidal

Con crispación no habrá recuperación

Esa advertencia rotunda la firma el ex presidente Felipe González. Y la suscriben empresarios y gran parte de la sociedad civil española. Es de sentido común: con crispación política es imposible cualquier acuerdo, algo fundamental para relanzar una economía tan dañada por la inesperada pandemia. La imagen de unos "segundos Pactos de la Moncloa" ha naufragado en la Comisión parlamentaria de Reconstrucción. Su anuncio suscitó esperanza; pero convertirla en escenario de desafortunados ajustes de cuentas dialécticos entre el vicepresidente Pablo Iglesias y los partidos de la derecha, que le habían provocado antes en el Pleno, desplomó las expectativas.

Es muy probable que los políticos amantes de la crispación no valoren bien el hartazgo popular ante la incapacidad para llegar a acuerdos. Narciso Michavila, unos de los investigadores demoscópicos con mayor tino, advertía hace algunas semanas que "con crispación no se gana". Pero algunos parecen tener otras encuestas que justifican su empecinamiento.

Todos ellos, participen o no de esa estrategia de la tensión, deberían estar muy atentos a los movimientos empresariales, o corren el riesgo de quedar descolocados.

Preparada en solo tres días, la patronal CEOE lanza para esta semana la convocatoria a un centenar de empresarios "para liderar el futuro siempre en positivo". Su presidente, Antonio Garamendi, era rotundo en sus declaraciones del sábado al diario "Abc": "Estamos aquí para empujar y liderar la reconstrucción de España". Y por si quedaran dudas de la opinión del empresariado, advertía que "en las últimas semanas hemos vivido algunas situaciones sonrojantes que como ciudadanos no queremos ver". Y remataba resumiendo en solo dos las aportaciones que se pretenden en esa cumbre: diálogo social y unidad de acción. Justamente de eso adolece la escena política, porque apenas hay diálogo sincero y se echa de menos la unidad de acción. Esta iniciativa empresarial tiene algo de enmienda a la totalidad. Convendría valorarla en su justo peso.

Esfuerzos por ofrecer ante la opinión publica imágenes de unidad las hay. La Televisión Canaria logró reunir en un programa hace pocos días a todos los expresidentes de la Comunidad, pertenecientes a distintos partidos, socialista, centristas, nacionalistas y populares. Solo faltó Adan Martín, fallecido prematuramente. Toda la historia política canaria allí presente reclamando que es hora de tocar la misma partitura para sacar adelante una región que depende del turismo, uno de los sectores más afectados por esta crisis. Si esa industria pesa en España un doce por ciento del Producto Interior Bruto, como promedio, en Canarias lo multiplica por cuatro. Ojalá otras televisiones autonómicas y otros presidentes actualmente gobernando impulsaran reuniones y mensajes semejantes.

Sucedió en una emisora de radio en Madrid con los ex alcaldes y resultó emocionante. Pero, como dijo la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, al ofrecer en un pleno posterior su apoyo incondicional al alcalde Martínez Almeida, "la imagen de nuestro ayuntamiento hoy nada tiene que ver con lo que sucede en el Congreso de los Diputados".

Solo quinientos metros separan físicamente las dos instituciones pero, como rezaba un viejo slogan turístico referido a Portugal, "tan cerca pero tan lejos". O se acercan, o descarrilan.

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