22 de febrero de 2020
22.02.2020

Ideas equivocadas sobre las migraciones africanas

22.02.2020 | 01:14
Ideas equivocadas sobre las migraciones africanas

Conviene tener las ideas claras sobre un fenómeno de gran impacto social. Es sorprenderte escuchar opiniones contundentes sin la menor base documental y estadística. Sorprendente por la gran alarma que provocan en la sociedad. Veamos estas ideas equivocadas o estereotipos.

El primer estereotipo es afirmar que emigrantes africanos tienen a Europa como primer destino. Bueno, pues no es cierto. Lo que sabemos por los datos es que el principal destino de los mismos es el propio continente africano.

El segundo estereotipo es decir que emigran a causa de la pobreza. Sin duda, y en África todavía se sufre masivamente esa lacra. Pero la cuestión es un poco más complicada. No emigran los más pobres, sino los que tienen medios para ello; es decir, los que cuentan con suficiente dinero para pagar los costes del viaje a Europa. Por tanto, para emigrar no se puede ser muy pobre o, al menos, no tanto para no poder sufragarse el costoso desplazamiento del que quiere emigrar. Pasa también que cuando mejora la renta, la educación, el conocimiento y los contactos con los países europeos aumentan las migraciones. No está claro que más inversión y educación disminuya el volumen de emigrantes. En el medio plazo, cabe esperar todavía más emigrantes.

El tercer estereotipo es que el emigrante tiene como objetivo buscar empleo. Es cierto, pero no es sólo eso. Emigra también porque escapa de la inseguridad, los conflictos, la discriminación racial y la violencia, entre otros factores. Hay razones económicas (el empleo), pero también factores ambientales, sociales, culturales y políticos.

El cuarto estereotipo, muy extendido, es que los emigrantes africanos van a invadir y llenar a Europa. Pues debe saberse que, a pesar de la gran dimensión demográfica de África, solo una minoría de la población emigra (en torno al 15% de los inmigrantes de todo el mundo). La mayoría de los africanos emigran dentro de su propio continente y a países vecinos, como sucede en las regiones de África occidental y oriental, por la existencia de Comunidades de Integración Económica con mayor o menor libertad de movilidad de personas.

Migraciones muy parecidas a las habidas en Europa en el pasado: del interior hacia la costa, del campo a la ciudad, de las zonas más pobres a las más ricas. Y se mueven en mayor proporción dentro de cada país que de un país a otro.

Otra característica de los emigrantes africanos fuera del continente es que una mayoría viene a Europa. Y dentro de Europa, el Reino Unido, Francia, Italia y Portugal atraen a casi tres cuartas partes de los emigrantes subsaharianos.

África es un continente poblado de jóvenes (la media de edad es 18 años), con una tasa de nacimientos de 4,5 hijos por mujer y un crecimiento demográfico muy elevado, que convertirá a los 1.200 millones de habitantes actuales en el doble en los próximos treinta años y en 4.500 millones antes de final de siglo (40% de la población mundial). Si a ello se añade, por un lado, el empeoramiento de las condiciones climáticas y los conflictos, y por otro, se tiene en cuenta el envejecimiento de la población europea y su regresión, el incremento de las migraciones está servido.

En conclusión, no parece que el simple rechazo al inmigrante sea la opción. No pongamos puertas al campo. Ni tampoco pensar que la capacidad de absorción de inmigrantes es ilimitada. Lo sensato es pensar que las migraciones son inevitables (esa es la experiencia histórica y actual), necesarias para nuestras economías y sus demografías, y que se impone una gestión eficiente de esos flujos de manera legal y regular para aprovechar las oportunidades y prevenir sus efectos negativos.

*Catedrático e investigador principal de la Red Amenet (Africa, Mediterranean and Europe Jean Monnet Network de la Unión Europea)

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook