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50 AÑOS DE CÁRITAS DIOCESANA

La imprescindible caridad política

En estos 50 años de recordatorio de la acción de Cáritas en nuestra Diócesis de Tui- Vigo no podemos pasar por alto un aspecto de la caridad poco conocido y apreciado como es la caridad política.

Puede suceder que se crea que es algo que le corresponde a las personas que se ocupan de la cosa pública, pero que en realidad la clase política no tienen por qué ejercer la caridad; puede hacerlo en su ámbito particular, como personas, pero no en el ámbito de la acción política que desarrollan. Pero ello no es así.

Fue Pío XI el primero que utilizó el concepto de caridad política en 1927 en su discurso a la Federación Universitaria Cátólica Italiana - FUCI- de la que formaba parte Alcide De Gasperi, político italiano fundador de la Democracia Cristiana al cual se le considera junto con Konrad Adenauer, Robert Schuman y Jean Monet, padre de la Unión Europea. Mussolini había acusado a la FUCI de ir más allá del apostolado e incurrir en la actividad política.Pío XI proclamará que la política, en cuanto atiende al interés de la entera sociedad constituye "el campo de la más amplia caridad, la caridad política".

Para Alcide De Gasperi "el sentido de la dignidad de la persona humana conduce a la igualación de cara a la ley y a la organización política, es decir a la democracia". Y el Papa Francisco manifiesta que "la política es una de las formas más elevadas del amor, de la caridad, porque nos lleva al bien común".

He aquí las claves de la caridad política: dignidad de la persona y bien común. La dignidad de cada persona humana y el bien común son cuestiones que deberían estructurar toda política.

"Trabajar por el bien común, nos dice el Papa Benedicto XVI, es cuidar, por un lado, y utilizar por otro, ese conjunto de instituciones que estructuran jurídica, civil, política y culturalmente la vida social, que se configura como pólis, como ciudad".

El orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política; pero también de todas las personas, que como ciudadanos del Estado estamos llamados a participar en la vida pública: en la acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común.

Cáritas está comprometida en el cambio de las causas generadoras de pobreza y exclusión, y en la construcción de una sociedad y un mundo más fraterno, basado en la dignidad de la persona, el bien común y el destino universal de los bienes. Y desde ahí propone alternativas a las leyes y políticas públicas que pongan a la persona en el centro; propone un modelo alternativo que nos implique a todos como sociedad.

Y esto nos lleva a recordar los derechos de las personas pobres, denunciar las injusticias que sufren y colaborar para realizar los cambios necesarios. Cambios en la legislación y en las políticas para que se centren, prioricen y garanticen los derechos de las personas más vulnerables.

Es necesario, pues, mostrar la caridad no solo como inspiradora de la acción individual, sino también como motor de búsqueda de nuevas vías que nos impulsen a afrontar con determinación los problemas del mundo de hoy con perspectiva de futuro para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos. En esta perspectiva la caridad se convierte en caridad social y política; y eso nos corresponde a todos. Se tú parte de ello.

*Ex Director y ex Delegado de Cáritas Diocesana

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