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Del santo de Maribel Collazo

Ya debemos de andar por la 37 edición de Maribel Collazo Saint's, de ellas las 13 últimas en las Siete Torres. Preguntadle, preguntadle a Carlos Veiga, Margarita Ledo, Cipriano Jiménez, César Cipriano, Paco Traspuesto, Pepe Bernárdez, Alfonso Paz Andrade, Elisabeth Taylor, Abelardo Gallego y Linda, Charo del Río, Joaquina Sevillano... y sabréis que fue como siempre, sobrio, elegante y bien surtido. Una de las sorpresas cada año es el vestido con que Maribel nos incita la imaginación y en este fue un años 50, CH, color rosa chicle, de seda salvaje y tobillero. ¡Pardiez, Maribel! En el jardín exterior degustamos aperitivos de fantasía (¡Uf, el sushi de anguila ahumada!) y en la tertulia creada en su entorno veías aquí a Mary Toucedo, Pepe Barreiro y su Amparo, Celso y Manolo Caride, José Enrique Pérez Ardá... allá Pedro Piñeiro, Odilo, Rosa Boas, Lis Ascarza, Boro Lorenzo, Jaime "Capitán"... Luego, en el comedor principal, un rodaballo llevado a su máxima expresión culinaria antes del momento dulce. Toda una miscelánea de profesiones allí conjugadas, fueran médicos para surtir las más diversas dolencias, arquitectos, joyeros, artistas, empresarios de diversa índole, algún periodista veterano, propietarios pacegos, un señor de las camelias y hasta un marqués de fina prosapia, pero todos currantes. Maribel y su novio, Nemesio Barxa, fueron autores de una noche de estrellas.

Mitic, qué gran espectáculo

Si el viernes los Sonde Seu fueron un regalo cultural en el escenario de la Puerta del Sol, el sábado Mitic, el espectáculo superó todos los placeres que se le puede regalar a una audiencia. Cierto que en escena estaba una constelación de los mejores músicos gallegos. Nada de eso veríamos si hace años los hermanos Suso y Álvaro Costas no hubieran creído en un proyecto suyo con las gaitas como protagonistas pero dándoles una nueva dimensión y en un contexto espectacular, original, apoteósico. Yo recuerdo cuando Suso me llamó desde la antesala del Ayuntamiento vigués hace un puñado de años para decirme que tenían algo en mente cuya envergadura precisaba la aquiescencia de las instituciones. Y resultó porque tuvieron fe en lo que parecía una utopía. Lo vivimos el otro día con músicos como Paco Dicenta, Iona Pérez, Carlos Calviño... y momentos inolvidables como cuando se abrieron en un lateral de la Puerta del Sol todos los balcones del primer piso del abandonado edificio que fue de alta costura, el Louvre, poblados de músicos que respaldaban a los del escenario. Oímos, con la gaita como protagonista, desde Scorpions a Carlos Gardel, pasando por Édith Piaf. Mitic debería viajar por el mundo para hablar, con su música, de lo nuestro.

El fuego, ni nombrarlo

Dicen que es mejor no nombrar el fuego, porque aparece. Pues es curioso, pero los que no paran de hablar del fuego en Vigo son los bomberos que están en la calle desde hace meses. Lo que repiten es que, para que el fuego no aparezca, en vez de cruzar los dedos, es preciso mejorar los equipos materiales y humanos e invertir en aprovisionamiento y dotación lo que dicen que se derrocha en horas extra. Se reúnen hoy en la dársena de A Laxe, delante de O Mergullador, en donde van a explicar todo lo que hace falta para que dejen de hablar del fuego. Será a las 20 horas.

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