27 de julio de 2014
27.07.2014
Personas, casos y cosas de ayer y de hoy

Una calle de muchos e ilustres nombres

27.07.2014 | 14:20
Espada, Aranda, Quiroga y Outeiriño.

En el Ourense de 1850, entre otras obras de apertura de nuevas calles y mejora de las existentes, a instancias del que era primer teniente de alcalde, Ramón María Pedrayo Silva, se proyectó una vía nueva, tendida de este a oeste, con la finalidad de unir la Corredoira (hoy calle de Santo Domingo), donde estaban los terrenos del que fuera convento de Santo Domingo, con el Camiño Novo (durante la dictadura avenida del General Franco, y antes y después de esta, calle del Progreso). La obra no se ejecutó hasta 1867, gracias a la cesión de terrenos por Francisco Pérez y los herederos de Fernando Puga, motivo por el que se propuso se llamase calle del Favor. Sin embargo, se decidió finalmente denominarla calle de Alba, se cree que por ser uno de los itinerarios para acudir a la primera misa que se celebraba en la Catedral o bien por tener desde esta rúa acceso a la Casa de la Fundación de la Misa de Alba, cuya construcción fue propiciada por el obispo Yáñez de Novoa. Esta casa estuvo situada en la calle de Santo Domingo, cerca de la Plaza del Hierro, justamente donde, después de su derribo, se alzaría la casa-palacete de doña Ángela Santamarina, marquesa de la Atalaya Bermejo y Condesa del Valle Oselle (conocida por Angelita Varela), hoy convertida en residencia estudiantil regida por las monjas calasancias, Hijas de la Divina Pastora, a las que donó esta construcción. Una posible antigua foto de la Casa de Alba es recogida por el blog de Rafael Salgado, Ourense no tempo. La calle fue dividida en dos tramos por la construcción de la "travesía", en el año 1873, que recibió primero el nombre de Paz Nóvoa (la actual calle del Paseo) y prolongaba la calle del Instituto (hoy Lamas Carvajal) hasta el Campo de San Lázaro. El nuevo vial fue proyectado por el ingeniero Enrique Trompeta Vinci -del que el autor conserva varios planos originales sobre los que un día escribiré- y contribuyó a unir la carretera de Ponferrada con el Puente Nuevo.

La calle de Alba después se nominaría sucesivamente Luis Espada (1904) -en honor de Luis Espada Guntín (Ourense, 1858 - Madrid, 1937), abogado, político, ministro, vicepresidente del Congreso, presidente del Tribunal de Cuentas y diputado conservador por Ourense entre 1884 y 1923 y en 1936-; General Aranda (ca. 1945)- para distinguir a Antonio Aranda Mata (Leganés, 1888 - Madrid, 1979), uno de los militares españoles que combatió en el bando sublevado durante la Guerra Civil de 1936, aunque después sería acusado de conspirador-; Arzobispo Quiroga y Cardenal Quiroga -para honrar al sacerdote macedano Fernando Quiroga Palacios (Maceda, Ourense, 1900 - Madrid, 1971) que fue sucesivamente: ecónomo de Campobecerros (1922), coadjutor (1923) y cura párroco (1935) de Santa Eufemia del Norte de Ourense (conocida popularmente como Santo Domingo), canónigo lectoral de Valladolid (1942), obispo de Mondoñedo (1945) y Arzobispo (1949) y Cardenal (1952) de Santiago de Compostela; y, a su tramo sur, Alejandro Outeiriño (2010) -en reconocimiento a Alejandro Outeiriño Rodríguez (Ourense,1906 - 1996), preclaro ciudadano, periodista, impulsor, propietario y presidente del periódico La Región, cuya casa matriz e imprenta se ubicó durante muchos años en el número 11 de esta rúa.

El autor de estos sueltos, les propone a sus lectores darse un paseo por la actual calle de Cardenal Quiroga/Alejandro Outeriño. No es su propósito trazar una historia completa, documentada y exhaustiva de la calle y sus edificios. Ya lo han hecho notables investigadores, historiadores y periodistas, y a ellos y sus trabajos les remite para ampliar conocimientos. Quiero citar entre ellos a Florentino Cuevillas, Jesús Ferro Couselo, Ramón Otero Pedrayo, Vicente Risco, Cesáreo Gil, Olga Gallego Domínguez, Alfonso Vázquez-Monjardín, Maribel Outeiriño, José María Eguileta, María Victoria Carballo-Calero y José Somoza Medina, de los que he tomado parte de los datos de este artículo y de otros que le seguirán sobre el mismo tema. Especialmente les recomiendo el riguroso libro del historiador Somoza, Historia de Ourense (Duen de Bux; 2010) y la obra de la catedrática de historia del arte Carballo-Calero, La transformación de una ciudad. Orense (Concello de Ourense; 1995). El resto de las referencias y circunstancias, están en mi memoria y en la de mis familiares, amigos y antiguos convecinos, singularmente en la de mi hermano José María Martinón Sánchez y mis hermanas María Ángel y Duvi, por lo que es posible se deslice algún error, desde luego no intencionado.

Nació el autor de este artículo en el primer piso de la casa número 13 de la calle protagonista, a las 11 de la mañana del 8 de octubre de 1941. Antes había sido domicilio y consulta de un distinguido médico ourensano, el doctor Cerviño, que para entonces se había trasladado a la calle del Paseo. En este piso tenían su domicilio, sus padres y su abuela materna. Una parte de la planta servía de consulta profesional de médico de niños a su padre, Federico Martinón León. Compartir vivienda y despacho era entonces algo habitual. El autor y su familia vivieron allí hasta el año 1969. En la actualidad está ocupado por la Agencia Seco y el despacho profesional del abogado y amigo personal del que suscribe, Manuel Sánchez Aguirre. De cómo eran las Personas, casos y cosas? de esos años y en esa calle -sobre todo hasta 1958, pues después, por exigencia de sus estudios, gran parte del año estaba ausente- es de sobre lo que discurrirán varios de sus sueltos dominicales, dado que en ella transitó su infancia y juventud, años en los que, tal como era costumbre se hablaba de "mi calle", con una consideración posesiva y casi patrimonial. En esos años los miembros de la generación de sus abuelos, e incluso de sus padres, seguían nominándola como calle de Alba.

En la remembranza del autor su calle estaba pavimentada con adoquines de piedra y sus aceras eran de grandes sillares rectangulares graníticos, muy desnivelados, quizás por el paso del tiempo o, lo que es más probable, por el peso de los grandes rollos de papel que regularmente transportaban camiones a la imprenta del diario local. Los adoquines del pavimento habían sustituido a los primitivos cantos rodados -que pueden observarse en viejas fotografías y postales-, de nuevo recuperados en los últimos años.

La mayoría de las casas de "mi calle" habían sido construidas en el último tercio del siglo XIX y primer cuarto del siglo XX. Se cita como la predilecta de la burguesía para edificar sus viviendas al final del XIX. Al autor le consta por transmisión oral que muchas de ellas habían sido proyectadas y edificadas por el mismo "maestro de obras", sin bien no recuerda su nombre, y todavía subsisten sin muchas modificaciones -entre ellas la ya citada en que nació-. Son casas de diseño sencillo, de dos a tres plantas con fachada delantera a la calle de piedra granítica, en la que se abren balcones -a los que posteriormente se añadieron algunos miradores y galerías-, y fachada trasera cerrada por galería de madera. El propio Otero Pedrayo, según transcripción de Vázquez-Monjardin (As horas da nosa calle da Paz. Boletín Auriense, tomo XLI-XLII; 2011-2012) afirmaba: "Enxergábase o tren, de lonxe, miudiño e listo e as traseiras, das primeiras casas da calle de Alba. Nas súas galerías facheaba o sol?". La distribución de las plantas era sencilla, un pasillo las atravesaba desde delante hasta atrás y a ambos lados se abrían las habitaciones. No obstante, también se alzaban edificios emblemáticos, incluso destacados, con los que comerciantes y burgueses querían demostrar su solvencia y tener sede de sus actividades. Citaré algunos que todavía permanecen. El edificio ecléctico y afrancesado, situado en la esquina con el Paseo, acera de los nones, según proyecto de Daniel Vázquez-Gulias en 1909, que son en realidad dos inmuebles articulados en la esquina por un cuerpo de galerías y rematado por un mirador, en el que se ubicó el antiguo Gran Hotel Miño -hoy desaparecido y convertido en sede de un banco- y en sus bajos el Bazar Ourense, que todavía permanece hoy, en manos de la misma familia. Merece la pena recordar que antes allí estuvo el célebre Salón Apolo, anterior a esta construcción y en un inmueble de madera. En la esquina opuesta se alza el magnífico edificio de dos plantas de los Almacenes Román Álvarez-Buylla, según proyecto de Mercader, reformado después por Manuel Conde Fidalgo. En la esquina norte-oeste (subiendo hacia Santo Domingo, esquina derecha con el paseo, acera de los pares) se erige la casa propia del arquitecto Conde Fidalgo y su familia, según proyecto personal de 1931, construcción ecléctica con elementos clasicistas y modernistas y también con chaflán. Fue una de las primeras casas de Ourense con ascensor, y de su uso y abuso por los niños de entonces corresponde hablar otro día. En sus bajos están establecidas desde el inicio las oficinas del Banco Pastor y allí continúan. Frente a él (subiendo por la calle hacia el este, por lo tanto esquina sur-este, acera de los nones) se levanta el edificio racionalista de la familia Marquina Romero, primero y casi único de este estilo en Ourense, según proyecto, en 1935, de Mariano Rodríguez Sanz. Finalmente, en la confluencia con la calle del Progreso (subiendo hacia Santo Domingo, a la derecha, acera de los pares) está la "Casa Fábrega", diseñada por Antonio Crespo López en 1881, a la que añadió una planta más de balcón corrido, en 1889, José Antonio Queralt. Tiene chaflán con mirador de hierro fundido, rematado por escudo. En sus bajos se ubicaba la farmacia y la droguería de Luis Fábrega Coello. Pero de los establecimientos, las personas y la intrahistoria de "mi calle", "su calle", durante las décadas de los 40, 50 y 60 del pasado siglo, corresponde hablar otro día. Hoy simplemente queríamos contextualizar nuestros datos en el escenario en que se desarrollaron.

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