El ourensano Daniel Minimalia cuenta los días para que el Grammy que acaba de ganar le llegue a casa. Este compositor y guitarrista que aprendió de forma autodidacta a tocar fusiona en sus trabajos melodías de diferentes estilos, incluido el rock duro. Ayer, se reconocía “contento pero perdido” tras recibir el Grammy Latino al mejor álbum instrumental por su disco “Terra”, un homenaje con título gallego a lo orgánico. A pesar del galardón, que dedicó a su madre fallecida este invierno.

–Este Grammy le llega en un momento complicado por el Covid-19 y las restricciones.

–Sí, pero el último concierto aún lo tuve hace dos semanas en Guadalajara, por miedo a que se pusieran las cosas más feas esta semana hemos pasado los conciertos para finales de febrero. Hasta mayo, seguirá con la gira nacional para tocar en verano en Galicia.

–La voz de Esmeralda Grao ‘rompe’ este álbum instrumental de “Terra” de manera sorprendente. ¿Cómo surgió la colaboración?

–Yo la conocía de cuando ponía las voces a los temas de Nacho Cano. Ella está de gira con Melendi y como tengo muchos amigos en el círculo de este artista me pusieron en contacto con ella y desde el primer minuto se portó muy bien personalmente.

–¿Qué considera que fue lo que pesó para que le concediesen el Grammy?

–Tengo algo, no sé, quizás personalidad, una manera muy particular de tocar la guitarra, de componer las canciones, un estilo muy reconocible. También practico la fusión, un poco de música clásica, celta, de latinoamérica... pienso que para la Academia puede sonarle fresco, diferente, lo que hago. También creo que se valora la trayectoria. Es mi cuarto disco pero llevo trabajando en el extranjero desde 2013. Al final, es recoger los frutos de muchos años.

–La nominación años atrás al Hollywood Music Award en una edición y el ganarlo en otra, ¿pudo ser un punto de inflexión en su carrera?

–A lo mejor, este momento va a ser un punto de inflexión para ciertas cosas, pero mirando hacia atrás, creo que ha habido constancia. Yo fui por un camino por el que nadie iba, defendiendo la música instrumental. Hubo momentos en los que lo pasé muy mal. Pero lo que en un principio fue un handicap, al final fue mi principal ventaja: hacer algo que no hace nadie y funciona.

–¿A qué se refiere con pasarlo muy mal?

–Comienzas de cero, nadie te conoce y, por encima, haces un proyecto instrumental sobre el que, al principio, había muchos prejuicios, y las cosas no salían bien. Había que caerse, levantarse.

–¿Le aburre la etiqueta de “El Mike Oldfield español”?

–Le doy la importancia justa. En mi primer disco, sí había algunos temas con reminiscencias al “Tubular bells” y demás. Me embarqué en una gira de la que salí vivo, lo que fue un logro. En la música instrumental, hay pocos referentes y uno de ellos es Mike Oldfield. Me quedó esa etiqueta que con el tiempo voy olvidando.

–¿Desvirtúan los sonidos digitales la música?

–Es como todo, depende de la medida en la que se use. Hay cosas tan procesadas en música que es difícil de escuchar. Las tecnologías bien empleadas pueden ser un instrumento más. Se peca en exceso en los temas que más venden.

–¿Dónde ahondan las raíces de “Terra”?

–Es un disco 100% orgánico, que no utiliza computadoras. Quería hacerle un guiño a la tierra donde nace todo.

–Su disco es como un viaje por los sonidos, temas como “Babel” no tienen nada que ver con “Taurus” o “El Faro”.

–Hacer un disco homogéneo al 100% con el mismo tipo de canciones me aburre mucho. En Babel, por ejemplo, se escucha el sharod, un instrumento mozárabe, con sonidos de banda sonora, heavy...

–¿Con quien sueña trabajar?

–Con mucha gente, pero, hombre, por el feeling guitarrista, con Santana; es legendario.