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La tripulación del barco “Manuel Laura”, desatendida por Irlanda por un caso sospechoso de COVID

El pesquero “Manuel Laura”, ayer amarrado en el muelle de Castletownbere, en Irlanda. |   // FARO

El pesquero “Manuel Laura”, ayer amarrado en el muelle de Castletownbere, en Irlanda. | // FARO

Los 12 tripulantes del pesquero “Manuel Laura”, con bandera inglesa, aunque propiedad de una armadora de Vigo, se han visto “tirados” por las autoridades de Irlanda, en la localidad de Castletownbere, en el condado de Cork, al suroeste del país, por un supuesto caso positivo de COVID, en uno de los marineros. De los 12 tripulantes, tres son de Cangas, uno de Marín, otro de Nigrán, dos de Vigo, dos marroquíes -uno de ellos residente en Cangas- dos senegaleses y uno de Ghana.

El barco había partido de Vigo el 18 de julio hacia el caladero del Gran Sol y hace dos días uno de los marineros empezó a encontrarse mal, con dolor de cabeza. El viernes llegaron al muelle de Castletownbere, en donde descargan habitualmente, y empezaron la tramitación para dar asistencia médica a la persona enferma, aunque no se esperaban semejante falta de respuesta de las autoridades locales, hasta el punto de sentirse "tirados” en el muelle y sin que se les aplicara un protocolo COVID, como se suele hacer en cualquier puerto. Se han sentido como leprosos, sin ni siquiera que el caso del tripulante enfermo estuviera confirmado como coronavirus.

La tripulación se puso en contacto con la consignataria del buque en Castletownbere, que realizó todas las gestiones posibles para que el tripulante, con síntomas de fiebre y dolor de cabeza, recibiera atención médica. No sin muchos problemas, el marinero fue atendido por un médico local en Castletownbere, que tiene unos 900 habitantes, y lo que trasladó fue que podría tratarse de un caso de COVID, aunque sin hacerle ninguna prueba. Desde el barco pidieron su trasladado a un hospital, ante el temor de que empeorara y a la espera de que le hicieran las pruebas correspondientes para este tipo de casos.

Pero a los pocos minutos les comunican que no tienen medios de transporte, ya que no hay ambulancias y los taxis rechazaron llevar al marinero por temor a que fuera COVID. Según las fuentes consultadas, se intentó que el marinero estuviera aislado en una pensión o un hotel, pero también se toparon con la negativa de los establecimientos de la localidad a acoger un sospechoso de COVID debido a que están en temporada turística. El marinero fue, por tanto, devuelto al barco, sin que se le aplicaran los protocolos sanitarios de COVID y sin una buena asistencia médica, en una situación “inaudita que nadie entiende”.

En el barco, el tripulante quedó confinado en un camarote con seguimiento de su salud por parte de las máximas autoridades del buque en contacto con la armadora, que se movió todo lo posible, incluso más, para intentar conseguir su ingreso hospitalario, y con la ayuda telefónica del servicio del Centro Radio Médico de Madrid, que da cobertura las 24 horas a los marineros, con llamadas de control cada tres horas. En el barco le controlan el nivel de oxígeno, que presenta bajo; y la temperatura, que le bajó a 37,2 a última hora de la tarde. El marinero está mal, sea COVID o no, manifiestan las fuentes consultadas y tendría que haber sido atendido en un hospital.

La tripulación pedía que se le hicieran las pruebas de PCR a todos en el barco, incluso la consignataria intentó conseguir test de antígenos en una factoría española en la localidad. Logró uno en la tarde del viernes y se le realizó al enfermo, en el muelle, dando en principio negativo de COVID. Desde las autoridades locales les confirmaron que en la tarde de ayer sábado llegaría una ambulancia medicalizada para realizar la PCR al tripulante enfermo. Lo que llegó al muelle fue un coche con un sanitario y le hicieron una prueba, cuyos resultados les comunicarían en 72 horas.

En vista de la desatención por parte de las autoridades irlandesas, armadora y tripulación decidieron que el barco saliera del muelle. Por la tarde puso rumbo al sur del caladero, con el fin de ir acercándose a las costas españolas y en permanente comunicación con el Centro Radio Médico. En caso de empeoramiento del tripulante, se ordenaría la evacuación para llevarlo a España. En altamar, la tripulación tenía previsto conseguir test de antígenos en otro barco para hacerlos a la tripulación y dar tranquilidad, en vista de que otro marinero empezó a encontrarse también mal.

Contagios a la baja en Moaña y Bueu

La quinta ola del COVID volvió a dar ayer signos de remitir, con otro descenso de positivos, por segundo día consecutivo, en Moaña; y primer descenso en Bueu, mientras que en Cangas sigue estancado en 94 casos, aunque con aumento de 54 a 59 casos en los últimos 7 días. En Moaña, los contagios bajaron de 129 a 117 a 14 días y de 60 a 58, en 7 días. En Bueu bajaron cinco,, de 84 a 79, según la EOXI de la gerencia del área sanitaria, aunque no se reflejan todavía en el mapa del Sergas.

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