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Ángela Rodas nn | Presidenta de la Asociación de Caridad Santiago Apóstol

“El comedor es mi vida y lograr la compra del bajo me hace feliz”

“Santiago Apóstol” ha conseguido, tras año y medio de lucha, adquirir el inmueble al fondo inversor que se hizo con la propiedad

Ángela Rodas, ayer, en su casa en Cangas.

Ángela Rodas, ayer, en su casa en Cangas. Gonzalo Núñez

Después de año y medio de negociaciones con los representantes del fondo inversor, con sede en Luxemburgo y mayoría de capital chino, que se hizo con un lote de propiedades en Cangas, entre ellas el bajo del comedor social, la Asociación de Caridad Santiago Apóstol, que gestiona este servicio benéfico y que preside Ángela Rodas, logró llegar a un acuerdo de compra, que pone a salvo el comedor. Ángela Rodas se muestra emocionada de este logro. Detrás del comedor social, que atiende a más de un centenar de personas, hay más de 10 años de duro trabajo de la asociación y de esta mujer, que ya desde muy joven, cuando con 20 años perdió a su madre y con 42 y con dos hijos, a su marido, se dedica a labores de caridad ayudando a familias sin recursos. En 1993 fundó la Asociación de Caridad Santiago Apóstol, con María Vizcaya, como vicepresidenta y que presidió primero Maruja Camiña. Con la vicepresidenta lograron hace 10 años que la Xunta, y siendo alcalde José Enrique Sotelo, se pudiera abrir este comedor. El dueño entonces del local, Pancho Fraga, se lo alquiló por el precio simbólico de 1 euro al mes hasta que llegó el calvario con el fondo inversor.

–Está emocionada Ángela...

–Muy emocionada. Pensamos que nunca se lograría porque había entidades que querían quedarse con el bajo, pero al final se consiguió la compra. El vicepresidente de “Santiago Apóstol”, José Luis Miguel Fernández, llevó las gestiones durante este año y medio con personas del grupo inversor en Madrid, Barcelona... y la última de ellas fue la base fundamental para llegar a este acuerdo de compra y que el comedor social se quede en Cangas. La Xunta nos ayudó muchísimo en esta fase con labores de asesoramiento.

–La compra se ha realizado por 111.000 euros. ¿Cómo afrontan el pago?

–Hemos pedido un crédito para adelantar el dinero, pero tenemos el compromiso de la Xunta de aportar el 80% -84.500 euros. El Concello de Cangas también nos ha entregado 13.000 euros y además tenemos donaciones de particulares. Estamos pendientes de que la Diputación nos entregue la ayuda de este año, unos 6.000 euros. Necesitamos que el pueblo de Cangas apoye mucho y la gente se haga socia por 3 euros. Tienen que tener muy claro que la Asociación Santiago Apóstol no es una entidad religiosa, no dependemos de la Iglesia, somos independientes aunque respetamos a todas las asociaciones. Creo que no hay comedor en España que sea independiente como éste. Tenemos muchas ayudas del Banco de Alimentos y también directamente de la UE que reparte leche y otros alimentos. La Panadería Iglesias también nos da muchas donaciones de alimentos y Eroski las sobras del día.

–¿Puede decir que el comedor social está a salvo?

–Sí. Este último año y medio, cuando se supo que este grupo se había quedado con el bajo, viví con una carga que no me dejaba dormir. Pero afortunadamente ahora se ha logrado la compra del bajo. El comedor social es mi vida y me siento muy feliz.

–¿A cuántas personas atienden?

–Damos comida a diario, de lunes a viernes, a un centenar de personas, es un número variable. Ahora por el COVID-19 no podemos hacerlo de forma presencial, pero la entregamos en fiambrera en la puerta. Los jueves también entregamos bolsas de alimentos a familias necesitadas y en el comedor permitimos asear a personas que carecen de ducha. Después, claro, desinfectamos todo. Si no tienen mascarilla, también les damos o se las hacemos cambiar si las vemos muy usadas. Igualmente damos hidroalcohol.

–¿Cuánta gente trabaja en el comedor?

–Tenemos contratada a una cocinera y una trabajadora social. Después hay seis voluntarios, además del vicepresidente y yo, que también estamos a diario repartiendo los alimentos y controlando todo.

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