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Eduardo Rodríguez Cunha "Tatán": "Tanxarina resistió en 35 años cualquier embate; es un orgullo"

Fundador de la compañía de títeres, con sede en Redondela, hoy ofrece el pregón con el que se inaugura el certamen

"Tatán" en el espectáculo "A Galiña Azul". //Aloia Tui

A sus 64 años, los títeres y la interpretación actoral siguen siendo su vida, su oficio, le siguen atrapando como cuando se inició en esta profesión hace más de 35 años, al ir a estudiar desde su Redondela natal a Barcelona. "Tatán" acude hoy a la XXXV Mostra de Teatro de Cangas (Auditorio, 22:30 horas) en la que tantas veces actuó, para subirse al escenario como pregonero y levantar el telón de un certamen que tiene tantos años como la gran compañía de títeres "Tanxarina" que fundó en 1983. La compañía, que cada tres años suele estrenar un espectáculo, tiene en cartelera 6, entre ellos el último de 2017 "A Galiña Azul" o "Titiricircus", el espectáculo por excelencia de la compañía, que se representó por medio mundo. En estos momentos también trabaja en la confección de marionetas por encargo de la Policía Local de Vigo para trabajar la educación vial con títeres en las escuelas.

-Tantas veces que ha estado en la Mostra y hoy lo hace como pregonero. Pasa el tiempo.

-Pasamos nosotros por el tiempo. Vas acumulando experiencia, conociendo gente, trabajando en el teatro, vas peleando para que las cosas del teatro, poco a poco, se vayan normalizando. Y entre pitos y gaitas pasaron 35 años con Tanxarina.

-¿De dónde le viene su pasión por los títteres?

-En 1980 me marché al Instituto de Teatro de Barcelona y me formé en la construcción de marionetas de hilo. A los dos años regresé a Redondela para montar Tanxarina. A partir de ahí empezó el periplo del teatro. Me prendí de los títeres cuando fui al instituto, cuando no sabía si iba a ser actor o qué.

-¿Por qué Barcelona?

-A veces vas a ciudades por motivo. Conocí a Magda Maderal Cal, de Vigo, que me animó mucho a ir, y también Elías Araújo. Tenía unas condiciones económicas precarias para estar en Barcelona pero convivía con mis colegas en un piso. Encantadísimo de estar allá.

-¿El oficio de titiritero sigue subsistiendo?

-Por supuesto. Entiendo por oficio lo que le gusta hacer mucho a alguien. Es un oficio porque tiene una parte artesanal que es la construcción y diseño de los muñecos. Desde el 83 hasta ahora cambiaron muchas cosas, los materiales, se emplean nuevas formas de construcción y acudimos, como en "la Galiña Azul" a colaborar con otros artistas como Pablo Giráldez "Pastor". El concepto de compañía es global y ampliamos varios oficios a este oficio.

-¿La crisis ha influido?

-Sí, evidentamente. Creo que a veces es un poco de desinterés de los organismos. Me llama la atención la diferencia tan grande de presupuesto entre lo audiovisual y el teatro o que se gasten 1,5 millones de euros en conciertos este verano y dediquen 600.000 euros para todo un año al teatro para producir espectáculos para 90 compañías. Los cachés de los espectáculos de hace 8 años, han bajado porque los concellos, las instituciones o las asociaciones no tienen dinero para contratar. Se trata de sobrevivir. Seguimos ahí porque el oficio manda y nos gusta.

-Usted es un gran actor, pero siempre se ha inclinado más por los títeres.

-Me realicé con Teatro do Morcego, con Ningures y constituimos Produccións Teatrais do Sur. Después me llamaron para el cine para personajes secundarios y me fueron formando como actor. Me gusta, pero mantener la compañía Tanxarina siempre fue fundamental, tanto para mí como para Miguel Borigues y Andrés Giráldez. Hacemos trabajos extras, pero siempre respetamos la agenda de Tanxarina. Es un orgullo que resistiera 35 años cualquier embate que hubiera. Al hacer espectáculos de pequeño y mediano formato, nos permite acudir a muchos lugares en donde con otro formato no se puede. Cuando hay crisis, aprovechamos para hacer una actividad determinada y esto hizo que aguante tantos años.

-¿Qué nos puede decir del Tatán como persona, de su infancia?

-Soy hijo de republicanos, en mi casa se hacían pastillas de café con leche y toda la familia colaboraba para que estuvieran en la estación de Renfe o en los cines de Redondela. Mi infancia giró en torno a la familia, mi estudios y mi abuela, profesora republicana independiente que tenía una escuela en Redondela porque no estuvo nunca de acuerdo con homologar su título con el franquismo. Mi abuela me hablaba de Lorca, de Machado o lloraba cuando le moría alguien que estaba fuera. Fue una infancia feliz, con amigos también.

-¿De dónde le viene el apodo de Tatán?

-En Redondela ponen apodos. Tatán era el apodo familiar y pasó a ser mi nombre artístico. Harguindey, que es traductor en Cangas, me llamó un día y me dijo que aquí a la sopa de los pequeños le llaman la sopa dos tatáns. Años mas tarde, en Colombia, conocí a una chica que estuvo en China y me dijo que Tatán significa niño pequeño. Seguro que fue un marinerode Cangas que fue a China y dio vuelta (se ríe)...

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