Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Entrevista

Jens Stoltenberg: "Turquía es un aliado importante y cuando un aliado tiene preocupaciones hay que abordarlas"

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, apuesta por el diálogo para facilitar una incorporación "rápida" de Finlandia y Suecia

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. EFE

El secretario general de la OTANJens Stoltenberg, apuesta por el diálogo con un aliado de peso como es Turquía para facilitar una incorporación "rápida" de Finlandia y Suecia a la Alianza Atlántica, celebra la estrecha cooperación con la UE y las promesas europeas de aumento del gasto en defensa, porque "no hay forma de tener una defensa significativa y más universal si no hay más recursos", y confía en que la próxima cumbre de líderes aliados, que se celebrará el 29 y 30 de junio en Madrid, será un éxito. "Iba a ser importante pero la agresión a Ucrania hace que sea más oportuna e importante", señala durante una entrevista con El Periódico de Catalunya, diario del mismo grupo, Prensa Ibérica, que este periódico, y un grupo de periodistas antes de su desplazamiento a Madrid -el próximo lunes- para celebrar los 40 años de adhesión de España a la OTAN.

La próxima gran cita de líderes de la OTAN en la cumbre de Madrid, a finales de junio, adoptará el nuevo concepto estratégico. ¿Cómo ha influido la guerra en Ucrania en este documento?

Es el documento más importante de la OTAN después del tratado fundacional, el Tratado de Washington. El último concepto estratégico se acordó en 2010. Desde entonces, el mundo ha cambiado fundamentalmente y eso tiene que reflejarse. En el concepto estratégico actual nos referimos a Rusia como un socio estratégico. Por supuesto, la Rusia que invade Ucrania ya no es un socio estratégico. También afirmamos que la zona euroatlántica está en paz. Ahora tenemos una guerra en Europa a una escala que no habíamos visto desde la Segunda Guerra Mundial. China no aparece ni una sola vez y apenas se mencionan retos importantes para nuestra seguridad. Para garantizar que seguimos siendo la alianza más exitosa de la historia tenemos que seguir adaptándonos porque el éxito de la OTAN se basa en su capacidad de cambiar en un mundo cambiante. El concepto estratégico enviará mensajes sobre el fortalecimiento de nuestra postura militar para hacer frente a una Rusia más agresiva y abordará amenazas de todas las direcciones, el sur, el terrorismo, la ciberseguridad, las consecuencias para la seguridad del cambio climático y la tecnología.

¿Cómo de permanente será la presencia de tropas en el nuevo concepto estratégico?

Desde la invasión en febrero hemos añadido más tropas y en la Cumbre de Madrid espero que los líderes acuerden reforzar aún más nuestra postura. Esto significa más presencia, en particular en la parte oriental de la alianza, pero también defensa aérea, artillería, reposicionamiento, equipamiento, reservas y, por supuesto, la capacidad de refuerzo rápido. Confío en que en la cumbre se tomen decisiones importantes.

Ha prometido una adhesión rápida a Finlandia y Suecia pero Turquía pone condiciones. ¿Cómo de grave es la situación?

Mi objetivo sigue siendo tener un proceso rápido pero necesitamos que 30 aliados se pongan de acuerdo y estamos trabajando en Bruselas, Ankara, Helsinki y Estocolmo. Tenemos que abordar las diferencias y encontrar un terreno común que nos permita avanzar. Confío en que lo conseguiremos, pero tenemos que reconocer que Turquía es un aliado importante y cuando un aliado tiene preocupaciones hay que abordarlas. Ningún otro aliado de la OTAN ha sufrido más atentados terroristas que Turquía. Forma parte de la misión de adiestramiento en Irak, que ayuda a garantizar que el ISIS no regrese. Basta con mirar el mapa para darse cuenta de la importancia de Turquía, también en el mar Negro.

¿Para que Finlandia y Suecia reciban el apoyo de Turquía deben abandonar a los kurdos y su embargo de armas?

Debemos evitar referencias genéricas sobre los kurdos. Hay diferentes grupos kurdos y Finlandia y Suecia han declarado públicamente, al igual que la Unión Europea, que el PKK es terrorista. Ellos (Turquía) han planteado sus preocupaciones, no voy a entrar en detalles. Sólo digo que hay diferentes enfoques y actitudes. Por ejemplo, (la adhesión) de Macedonia del Norte fue un largo proceso por la cuestión del nombre. Mi responsabilidad, como secretario general, es reconocer las preocupaciones y encontrar formas de resolverlas. Es la única forma de que una organización como la OTAN, con 30 miembros diferentes de ambos lados del Atlántico, con diferente historia, diferentes partidos políticos, diferente geografía, pueda trabajar de manera conjunta.

¿Cómo cree que los gobiernos deben aplicar la lección aprendida con la agresión rusa a sus relaciones económicas con China?

He sido un firme defensor del libre comercio y de la globalización, porque nos ha ayudado a progresar y ha sido extremadamente importante para la prosperidad en todo el mundo. Pero, al mismo tiempo, tenemos que entender que nuestras decisiones económicas tienen consecuencias para la seguridad. Y hay que tenerlo en cuenta especialmente cuando nos comprometemos económicamente con regímenes autoritarios. Ahora es obvio que depender tanto del gas ruso no es bueno. Todos los aliados europeos se dan cuenta de que les hace vulnerables. Otro aspecto es la tecnología. La fuerza de la OTAN se ha basado en nuestra ventaja tecnológica, en que tenemos sistemas más avanzados que potenciales adversarios. Pero si compartimos las tecnologías más críticas, como la inteligencia artificial, la computación cuántica, o los sistemas autónomos, con potenciales adversarios, estamos dándoles herramientas para que nos amenacen. Los nuevos sistemas de armas -drones con inteligencia artificial, reconocimiento facial, sistemas autónomos- son sistemas peligrosos. El tercero es la infraestructura. China se está acercando a nosotros para intentar controlar nuestras infraestructuras críticas, como las redes 5G. En resumen, sigo creyendo que el libre comercio es bueno para nuestras economías, que debemos mantener relaciones económicas también con los regímenes autoritarios, pero hay que tener en cuenta las consecuencias para la seguridad. Y la libertad es más importante que el libre comercio y la protección de los valores más que los beneficios. Si tenemos que elegir entre el libre comercio y la libertad, elijamos la libertad.

¿Qué análisis hace de la situación en Ucrania tras tres meses de guerra? 

El presidente (Vladímir) Putin ha cometido un gran error estratégico. Esperaba lograr sus objetivos en una semana. Ahora ha entrado en la décimotercera semana de la guerra y las tropas rusas han sido obligadas a salir de Kiev y del norte del país y las tropas ucranianas están luchando ferozmente contra la ofensiva rusa en el Donbás. Las guerras son impredecibles y nadie puede decir con certeza cuándo y cómo terminará. Hemos visto el valor y la profesionalidad de los soldados ucranianos, la valentía de los dirigentes políticos con el presidente (Volodímir) Zelenski y el valor del pueblo ucraniano. Esto, combinado con el apoyo militar sin precedentes de los aliados y socios de la OTAN, ha permitido hacer frente a la invasión rusa e impresionar al mundo entero.

¿Cómo ve el papel de la OTAN en esta crisis ucraniana?

La OTAN tiene dos tareas. La primera dar apoyo a Ucrania y la segunda prevenir una escalada. Estamos proporcionando cada vez más equipo estándar de la OTAN e insto a los aliados a que sigan dando un paso adelante. Tenemos que estar preparados para una guerra larga. Nadie puede decir cuánto tiempo, pero los aliados tienen que estar preparados para proporcionar apoyo y reabastecer (a Ucrania) durante mucho tiempo porque es cada vez más una guerra de desgaste, con pérdidas en ambos bandos. Hay enormes necesidades de munición, de combustible, de refuerzos. No se trata sólo de equipamiento nuevo, sino del mantenimiento, de piezas de repuesto para mantener las capacidades. 

El segundo objetivo es evitar que la guerra se expanda más allá de Ucrania.

Tenemos la responsabilidad de que no se produzca una escalada ni se contribuya a ella. La OTAN no forma parte de la guerra. (Pero) la autodefensa está consagrada en la Carta de la ONU y es un derecho que tiene Ucrania. Les ayudamos como hemos hecho desde 2014. La idea de que nos despertamos el 24 de febrero es errónea. La agresión militar de Rusia contra Ucrania era una de las agresiones más esperadas. Teníamos información de inteligencia en otoño que predecía lo que iba a suceder. Desde la primera invasión de Ucrania en 2014, la OTAN se ha adaptado y preparado para estar listos cuando Rusia invadiera y hemos actuado aumentando significativamente nuestra presencia en la parte oriental de la Alianza. El propósito no es provocar una guerra, sino prevenir un conflicto y preservar la paz, y hacerlo eliminando el margen de error y malentendidos con Moscú. Por supuesto, la OTAN es uno para todos y todos para uno. Si un aliado es atacado, toda la Alianza responderá.

Compartir el artículo

stats