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Faro de Vigo

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Un grito unánime por la flota de Gran Sol

La cadena de valor pesquera de Vigo se une para hacer frente a la propuesta de Bruselas de vetar la pesca de fondo en 94 áreas

Desde la izquierda: Jesús Ibáñez, comercializador; Manuel González, armador; Fernando Ibáñez, vendedor; Hugo González, gerente adjunto de ARVI; Isabel Núñez, armadora; Javier Touza, armador y presidente de ARVI; Jesús Vázquez Almuiña, presidente del Puerto de Vigo, y Salvador González, armador. MARTA G. BREA

La pesca viguesa y del resto de Galicia está preocupada por la última normativa que quiere sacar adelante la Comisión Europea. El veto a la pesca de fondo en 94 áreas situadas en aguas de España, Portugal, Francia e Irlanda afectará de forma significativa ya no solo a la flota, también a la industria que “respira” a su alrededor. Por eso, toda la cadena de valor que vive de la pesca dice basta y pide a Bruselas que recapacite y evite dar la puntilla a los gransoleros.

La próxima semana, una decena de buques gallegos que faenan en Gran Sol tienen previsto vender sus capturas en Vigo, los mismos que lo hicieron hasta este viernes. “No es mucho pescado y se vende, con el precio que es, pero se vende. Eso sí yo recuerdo cuando aquí se vendían 200 toneladas al día y no 30 o 40 como ahora”, lamenta Fernando Ibáñez desde la asociación de vendedores de la lonja olívica. La visión del veterano comercializador es la de aquellos que, tanto a bordo como en tierra, llevan años dedicándose a este negocio que otrora dejaba estampas de cajas y cajas llenas de pescado acumulándose en la lonja y de decenas de barcos agolpados en O Berbés. “Ahora con el espacio que tenemos, sobra”, insiste de la misma forma Jesús Ibáñez, de Hermanos Fernández Ibáñez.

La merma paulatina de la actividad extractiva en el histórico caladero hace que con cada curso los armadores que todavía resisten lo hagan siempre en estado de alerta. Desde la entrada de España en lo que hoy se conoce como Unión Europea, la llamada flota de los 300 se fue reduciendo a los 89 barcos que ahora hay en todo el país. Las restrictivas cuotas, normativas y límites establecidos por las autoridades comunitarias redujeron la cifra de armadores y los que deciden seguir llevan años sufriendo problemas que van desde la habitual escasez de cupos asignados a España a la oscilación de los precios de primera venta, la falta de relevo generacional o, en los últimos meses, al desmesurado incremento del precio del combustible.

“A veces hay que actuar como un bombero, apagando un fuego tras otro”, recuerda el presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), Javier Touza. “Lo que nadie se esperaba era esto”, reconoce por su parte el gerente adjunto, Hugo González. El mes pasado, y dando de margen solo 15 días, la Comisión Europea avisó a los países que propondría la prohibición de todo tipo de pesca de fondo en 94 áreas y, pese a la indecisión mostrada por los Estados miembro en la votación que tuvo lugar el pasado martes (14 votos a favor, dos en contra y 11 abstenciones), Bruselas ha decidido llevarlo adelante.

González Laxe: “Es incongruente desde el punto de vista técnico” 

El experto gallego en materia pesquera y marítima Fernando I. González Laxe estima que la decisión de la_Comisión Europea de vetar la pesca de fondo en 94 zonas para proteger los ecosistemas marinos vulnerables (VME) supone “un posicionamiento incongruente desde el punto de vista técnico”. El catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, que fue presidente de la_Xunta y director del Instituto Universitario de Estudios Maritimos, recuerda además que el pescado es un “recurso migrante”. “La designación pretendida de áreas protegidas es antigua y supone de facto una nacionalización de los recursos, una privatización del mar bajo el paraguas de un argumento de sostenibilidad llevado al extremo”, resume González Laxe a consultas de FARO.

Con el veto comunitario se cerrarán amplias zonas de varios kilómetros cuadrados que se extienden a lo largo de una franja de entre los 400 y 800 metros de profundidad y que va desde el Golfo de Cádiz hasta el norte de Irlanda. El objetivo es proteger los ecosistemas marinos vulnerables (VME, en inglés) detectados en ellas o los que, creen los científicos, podrían estar en zonas aledañas.

Con ello, se verán afectados armadores como Manuel y Salvador González o Isabel Núñez. Los tres tienen arrastreros que faenan cerca de estas zonas y que no podrán acceder a algunas, pero que sobre todo verán como en los próximos años sus caladeros se llenarán de los barcos que sí se verán directamente afectados por la medida, los de palangre de fondo o del rasco. “Estos últimos son los que más se van a ver más afectados”, recuerda Hugo González, que explica que sus caladeros (de merluza) están precisamente en esos puntos y que, aunque quieran cumplir el veto, el arte no es fijo y sus pesos y anzuelos pueden ser arrastrados por las corrientes hacia las zonas prohibidas. “Y eso será un problema más”, avisa.

Por la forma de tramitarlo (sin avisos sobre la actuación concreta a desarrollar y sin estudios de impacto socioeconómicos), por el efecto que tendrá en la flota y el empleo y por su implicación en regiones altamente dependientes, como Galicia, la pesca dice basta. Toda la cadena de valor, desde el Puerto hasta el sector extractivo o el comercializador, se verá arrastrada y zarandeada con una medida que, entienden, “es injusta”. Respaldados por el Gobierno central y la Xunta, la industria se une en un frente común ante Bruselas. “La Comisión ha dado la espalda a los sectores implicados”, resume el presidente de la Autoridad Portuaria viguesa, Jesús Vázquez Almuiña, que se muestra “en contra de la decisión de la UE”.

Reunidos para FARO en O Berbés, una representación de los sectores directamente afectados pide a la Comisión Europea que reflexione, que atienda a las explicaciones de una y otras flotas, que entienda a los países afectados por los cierres y que, sobre todo, dé marcha atrás a una medida que, además, “será solo el comienzo” de algo peor para la flota en el futuro, como alertan desde ARVI. Tal y como apunta el propio Almuiña, “la base de la economía azul es la sostenibilidad, pero no solo medioambiental y económica, sino también y, sobre todo, social”. El reloj ya corre en contra.

“Se va a colapsar el caladero; que nadie piense que alguien se va a librar de esto”

José Cañestro - Armador de Gran Sol con dos palangreros de fondo

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José Cañestro, de 59 años y natural de Ribeira, lleva cuarenta años en el sector pesquero, como patrón y como armador de buques de palangre de fondo que faenan en Gran Sol. Ahora cuenta con dos y, reconoce, ambos se verán seriamente afectados.

–¿Qué va a pasar a la flota del palangre de fondo con el cierre de esas áreas de pesca?   

–Pues que se va a colapsar el caladero. De palangre, arrsatre, volanta, rasco... Que nadie piense que alguien se va a librar de esto. Hay barcos que trabajan más o menos pegados al cantil y algunos armadores se creen que no va a ir con ellos.

–¿Qué problemas tendrán?   

–El palangre va a ser inviable. Si yo largo el palangre a lo mejor cuando lo vaya a recoger se movió por las corrientes. Es algo que pasa todos los días y es algo que es del palangre. Es lo que hay. Y si no lo ven es que no tienen ni la más remota idea de lo que es este arte de pesca.

–¿Qué pensó cuando se enteró de la noticia? 

–No me lo creí. Nosotros habíamos oído que se quería prohibir al arrastre en zonas sensibles, pero esto no tiene ni pies ni cabeza. Llevo 40 años y que me digan ahora que van a cerrar el caladero porque hay esponjas o corales... Si los hay será porque no lo hicimos tan mal. En el cantil trabaja más el palangre que otras artes y cada 100 metros lleva una piedra o una bola al fondo, que a veces ni lo toca.

–Porque el arrastre por ahí no trabaja, ¿no?  

–Alguno que no es español, pero por lo general no. Los que sí lo hacen son los que se dedican al rasco, a pescar rape. A esos también les fastidiaron. Ahora esos rascos van a ir para donde trabaja el arrastre y van a ir a por las mismas especies.

–Ahora pescaba merluza principalmente, ¿la va a poder pescar en otro sitio?   

–No, no y no. Quizá en algunas épocas del año cambias de zona, hacia otras más arenosas, y ahí ya había problemas con arrastreros, pero solo un par de meses. El resto del año se trabaja por el cantil, donde además no tienes problemas de interacción con otras artes.

–¿Qué va a pasar con sus dos barcos?   

–No lo sé, pero si me cortan donde trabajo me tendrán que dar una salida desde la Administración.

–¿Espera entonces ayudas al desguace o compensaciones?   

–No quedará más remedio. Si somos realistas y queremos ser ecologistas, cortando la actividad de una persona para tener supuestamente esponjas a 400 metros, pues algo habrá que hacer.

“Se va a juntar una flota grandísima, de arrastre y palangre; puede haber peleas”

Manuel González - Armador de Gran Sol con dos arrastreros

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Manuel González (74 años, cumplidos ayer) es de los armadores veteranos de Gran Sol. Tiene dos buques de arrastre y, para él, la medida impulsada por la Comisión Europea no se quedará solo en este cierre de 94 áres con una afectación algo menor para los arrastreros.

–El arrastre, tal y como está concebido, no se ve muy afectado. ¿Se teme el desplazamiento del resto de flotas sí perjudicadas hacia su caladero?  

–No se ve afectado, pero de momento. Mi patrón me dijo que el arrastre, en esas condiciones que quieren veta de 400 a 800 metros de profundidad, mucho no va a afectar. A los que sí afectará más es al rasco y al palangre de fondo, que cuando va a la zona de coral, a esos metros, es cuando les van a vetar. Claro, entonces se van a desplazar de 400 metros hacia arriba, y ahí es donde se va a juntar una flota grandísima, tanto arrastre como palangre van a coincidir. Y no solo españoles, del resto de países también. De hecho, creo que en esa zona trabaja mucho barco inglés.

–Y cuando se crucen en el mar, ¿qué puede pasar?   

–Puede haber peleas, porque si pasa el arrastre y hay una flota de palangre con los anzuelos desplegados, de kilómetros de largo, igual se lleva todo por delante al pasar. Y va a haber quejas, porque el arrastre larga igual durante cuatro horas y en ese tiempo van a encontrarse con el palangre por el medio. Algunos virarán, pero otros llevarán todo por delante y dirán que sea el palangrero el que levante lo suyo. Lo de siempre.

–En todo el tiempo que lleva en el sector, ¿vivió algo tan serio como esto?   

–Yo creo que no. Es un sector que mal siempre estuvo, porque la flota española siempre fue deficitaria de cuotas de pesca. Ahora como cada vez hay menos barcos los que quedan tienen algo más de cuota, pero siguen siendo deficitarios, tanto de rape principalmente como de otras especies como lenguado o bacalao. La mayoría tenemos merluza, rape y gallo.

–¿Cree que los cierres irán a más?  

–Cuando empiezan a regular por una cosa siempre van a más. Igual luego bajan a 300 metros, a 200… A saber lo que puede pasar.

–No sé si tiene relevo en la empresa, ¿pero cree que después de 20 años podrán seguir trabajando como hasta ahora?  

–Tengo hijos y sobrinos y de todo, pero el caso es que quieran seguir, porque esto es duro. A saber qué pasará, porque no sabes ni lo que va a pasar dentro de un año. ¿Quién pensaba ahora que iba a pasar algo como esto? Y dicen que dan un par de meses [para enseñar la propuesta a Reino Unido], que si aun fuese para ir aplicándolo en cinco años…

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