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La condena del cerco gallego: 5.000 toneladas de jurel por pescar... sin jurel en el mar

Barcos de cerco amarrados la semana pasada en el muelle de O Berbés. | // MARTA G. BREA

Lo decía ayer en FARO, en su primera entrevista como presidenta de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga), la nigranense Carmen Chamorro: “Este año el jurel no fue abundante como otros años. Nuestros barcos lo ven en el fondo, pero no sube”. Desde hace varios años, especialmente con la limitación a la pesca de la sardina, la especie se ha convertido en el salvavidas de los 150 buques cerqueros que componen la flota de este segmento en Galicia. Sin embargo, las capturas desembarcadas son las más bajas a estas alturas del año desde 2012. Según lamentan desde la asociación, solo en la zona IXa (que va de Fisterra al Golfo de Cádiz) hay una cuota de unas 5.000 toneladas de jurel todavía por pescar. “Es una situación muy mala”, reconoce el portavoz de Acerga, Andrés García, que apunta a que los barcos se enfrentan a dos meses en blanco hasta 2022 tras el cierre de las pesquerías de anchoa y sardina.

Tras los ajustes e intercambios realizados a principios de año, la flota pesquera que trabaja en aguas ibéricas disponía en de un total de 44.291 toneladas de jurel, que se repartían entre 34.532 para la zona XIa y 9.759 para la VIIIc (que se extiende desde Fisterra hasta el País Vasco). De estas cantidades, Pesca reparte entre los barcos de arrastre y de cerco las posibilidades disponibles. Pese a las cantidades, en lo que va de curso las lonjas de la comunidad subastaron solo 13.000 toneladas de jurel, lo que supone un 55% menos que en 2020.

El precio medio en lonja subió un 40% en lo que va de año

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La situación es muy mala”, comenta García, que insiste que “el mar está lleno de sardina y el jurel no aparece” y que la situación actual es algo que el sector ya venía avisando. Como explica, las limitaciones para pescar sardina en los últimos años –aunque ahora la población está más recuperada llegó a estar en serio riesgo de colapso– hicieron que la flota tuviese que concentrar su esfuerzo pesquero en las otras cuotas disponibles, con lo que se hizo “mucha presión” sobre el jurel.

La situación es tal que, según García, quedan en la zona IXa esas 5.000 toneladas de cuota por pescar. Y es que es la flota de las Rías Baixas la que peor la está pasando por esta situación, sobre todo aquellas embarcaciones de menor tamaño que a principios de año ni siquiera se pudieron desplazar al Cantábrico para aprovechar las campañas de anchoa o caballa. “Ya no daría tiempo a pescar esa cantidad, aunque ahora apareciese el jurel por la capacidad que tiene a flota”, resume el portavoz de Acerga, la asociación mayoritaria en este segmento con 117 de los 150 buques.

Ventas

Los datos de la Plataforma Tecnolóxica da Pesca reflejan que las 13.000 toneladas de jurel subastadas alcanzaron un valor de 14,8 millones de euros. La cifra se alcanzó gracias a un aumento del precio medio de casi un 40%, hasta los 1,13 euros el kilo, que no pudo paliar sin embargo la drástica caída de la cantidad llegada a los puertos.

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