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Los cuentos que llevaron al Nobel a Alice Munro

No es magia, es literatura, es Alice Munro, el arte de descubrir que detrás de lo cotidiano están todas las tensiones, las pasiones que conforman la vida. Ella sabe describirlas con maestría. Lo hace ahora en “Algo que quería contarte”

La escritora Alice Munro

La escritora Alice Munro Derek Shapman

Las grandes obras de la literatura universal no están solo en los vastos relatos con alma de epopeya, también y de forma más compleja, en los pequeños relatos de la vida diaria de las personas, esa mas prosaica y en apariencia desprovista de pasiones, de tensión. Alice Munro descubrió desde sus inicios la grandeza de lo ordinario.

Leer a Munro es pasar de la perplejidad al asombro. Nadie como ella convierte la aparente simplicidad de lo cotidiano en literatura densa y profunda en sus revelaciones. Es algo excepcional.

Tiene esa sensibilidad especial, un acierto genuino y vital para contar en treinta páginas lo que otros no consiguen en novelas inconmensurables. Ese saber capturar la vida en pajarera de gorrión y no en jaula de león, sin desdeñar matices, hace de esta escritora canadiense una portentosa maestra del relato corto.

A sus casi 90 años, los debe cumplir en julio, Munro ha dejado de escribir. Bien está después de dejarnos páginas trascendentes y vitales que no nos dejarán.

La editorial Lumen nos trae ahora algunas de esas páginas en la colección de relatos Algo que quería contarte que Munro publicó en 1974 pero que permanecía inédita en España.

Algo que quería contarte reúne trece relatos donde la canadiense aborda temas como las relaciones familiares, la fidelidad matrimonial o el amor entre hermanos, siempre con ese grado de tensión y hondura que le dan el atractivo esencial a estas historias del día a día.

Son trece cuentos que contienen todo el universo de Munro. Un universo donde la mujer es el centro y protagonista de buena parte de esos relatos. Son las mujeres las que gozan de un trato privilegiado. Las retrata con sus mil caras posibles. Las hay conformistas o cohibidas, las que se encierran en la devoción de cuidar al marido o a los hijos; las hay capaces de huir y abandonar su presente en busca de un futuro distinto y de renunciar a la respetabilidad social; las hay dispuestas a conquistar su futura a cualquier precio.

Munro ha hecho más por la mujer, por su condición central en el mundo, que legiones de feministas

Alice Munro no es feminista, sus relatos al menos no lo son, no están en el canon que hoy se reclama, pero Munro ha hecho más por la mujer, por su condición central en el mundo que legiones de feministas. Sin cupos y sin listas cremallera.

En el relato que abre esta colección y que le da título, Algo que quería contarte, están dos hermanas, Et y Char. A lo largo de cincuenta años, Et alberga un gran resentimiento por su hermosa hermana mayor, Char, que en su juventud se había enamorado del hombre más guapo de pueblo. Cuando Char muere, Et quiso llevar su resentimiento hasta el marido de su hermana y contarle el idilio que esta tuvo de joven con aquel guapo hombre. Siempre tuvo en la punta de la lengua decirle al marido de la hermana “tengo algo que quería contarte”, antes de que este también muriera y vengar así su frustración.

Entre los mejores de entre estos relatos está también Material, donde una mujer recuerda a su anterior marido, convertido hoy en escritor famoso. Deviene así en una crítica ácida e irónica contra el oficio de escritor y de los artistas en general, por el desapego de muchos a la realidad social y creerse por encima de todos.

En La dama española, una mujer -otra vez una mujer- engañada por su marido con la mejor amiga de ambos reflexiona en su madurez sobre la muerte como la mejor forma de devolvernos a la realidad, frente a las elucubraciones y dramas personales.

En Cómo conocí a mi marido, la mujer recuerda cuando siendo una joven inocente se enamoró de un piloto de avión que le prometió que le escribiría, pero nunca lo hizo. Cada día se acercaba al buzón en espera de esa carta y finalmente, vencida por la desilusión, se casaría con el joven cartero que cada día llevaba cartas a ese buzón, aunque no la que ella esperaba. Ella nunca le confesó que fue el sustituto de un amor platónico.

Sabe poner la lupa en los personajes de la vida cotidiana y extraer las pasiones que hay detrás de cada uno

El mejor de los trece sin duda Dime sí o no. Con una sensibilidad y claridad exquisitas describe los recuerdos de una mujer de su amante muerto. Ella viaja hasta la ciudad donde él vivía, con su mujer, se empapa de las calles, los lugares y los rincones que él amó para terminar descubriendo que también amó a otras y no fue la única amante.

En Munro no hay subterfugio, la descripción de esos universos, la emoción conmovedora que transmiten sus historias conquistan al leerlas.

Ella siempre ha sabido poner la lupa en los personajes que protagonizan estas escenas cotidianas y extraer la emoción, la tensión, las pasiones que terminan poniendo esas vidas al borde de decisiones inesperadas.

Genialidad total.

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