La galería de los 55.000 disparos al año

900 agentes hacen ejercicios de tiro en la comisaría de Vigo, que acaba de estrenar una sala virtual: los objetivos cobran vida en escenarios similares a los que se pueden topar en la calle

Alejandro, instructor y especialista en Armamento y Tiro de la Policía Nacional de Vigo-Redondela, haciendo una práctica en la galería virtual

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J. Teniente

Marta Fontán

Marta Fontán

En la imagen que se ve en la gran pantalla existente al fondo de la galería de tiro de la comisaría viguesa se observa un coche parado en plena carretera. Es un Audi gris con la puerta del conductor ligeramente abierta. Mientras, en la sala policial un agente, con su mano derecha ya apoyada en su arma reglamentaria, está preparado para afrontar la situación que se empieza a reproducir en el vídeo.

Buenos días señor, le habla la Policía. ¡Bájese del vehículo, bájese del vehículo!

La puerta del coche se abre del todo y sale un individuo. ¿Cuáles son sus intenciones? El agente que está al otro lado de la pantalla, en alerta, desenfunda su arma.

¡Mantenga la posición! ¡Mantenga la posición! ¡Muéstreme las manos, muéstreme las manos!

Lejos de atender al requerimiento policial, el hombre levanta de repente su camiseta y saca una pistola que llevaba oculta. Se dispone a apuntar y a abatir al policía. Pero el agente, tras gritar “alto”, consigue reaccionar más rápido y dispara antes. El sospechoso cae. Todo concluye con las últimas palabras del policía dirigidas al malherido varón mientras vuelve a enfundar su arma.

¡No se mueva!

Lo que acabamos de describir es uno de los más de 300 ejercicios que, con escenas y objetivos ficticios recreados en una pantalla pero con uso de fuego real en las instalaciones policiales, se pueden hacer en la sala de tiro virtual estrenada hace un mes en la sede de la Policía Nacional de Vigo-Redondela. Alejandro, especialista en Armamento y Tiro de esta comisaría, es quien lo realiza para FARO protegido, como todos los presentes, con gafas y cascos. Con más de tres décadas de trayectoria profesional a sus espaldas, este instructor, uno de esos agentes a los que se les nota a leguas que le apasiona lo que hace, describe las funcionalidades del nuevo simulador digital de combate policial, que supone un “paso de gigante” al recrear escenarios –desde el pasillo de un edificio hasta autopistas o espacios como playas– en los que los objetivos “cobran vida” para poner a prueba al casi millar de agentes que hacen sus prácticas en estas instalaciones.

El simulador digital permite recrear situaciones reales en carreteras o edificios y disparar desde la sala con fuego real

La galería virtual, presente también en otras comisarías españolas en el marco de un proyecto financiado por la UE dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Residencia, permite disparar sobre blancos en movimiento y recrear en vídeo situaciones reales “que se complican en segundos”, de esas que los policías se pueden llegar a encontrar en su quehacer profesional: las que más se simulan en una ciudad como Vigo son las entradas en edificios o domicilios, muchas veces peligrosas al desconocerse dónde se pueden agazapar los delincuentes y si estos van armados. El sistema adapta los ejercicios –en los que hay “buenos” y “malos” de los que se debe descubrir su verdadera cara en milésimas de segundo– al nivel de cada agente: el software muestra la reacción del policía, lo que permite mejorar su técnica y corregir errores.

Casquillos utilizados en los ejercicios. |   // J. TENIENTE

Casquillos utilizados en los ejercicios. / J. TENIENTE

La cuestión no es baladí. En la sala viguesa realizan ejercicios de tiro 900 agentes: junto a los policías nacionales de Vigo, Redondela, Salvaterra y Tui, también hacen sus prácticas los agentes municipales de Redondela, Nigrán y Mos, así como los efectivos del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) y de la Policía Autonómica destinados en la ciudad olívica. “Aquí, en esta galería, se realizan una media de 55.000 disparos al año”, concreta Alejandro evidenciando la intensa actividad existente. Y es que el Plan Nacional de Tiro nacido en 1986 contempla prácticas obligatorias de tiro cada trimestre: cada agente debe realizar 25 disparos cada tres meses.

“Lo que se busca es que todos los policías tengan un conocimiento perfecto del arma así como de su manejo. Deben saber valorar en qué momento la tienen que sacar y utilizar, a dónde deben disparar y, todo ello, sin cometer errores. Entre el nivel 1 que es el de iniciación y el 5 que es el óptimo, el objetivo es que todos estén al menos en el 3, para tener así un nivel de manipulación y seguridad que les permita resolver, de forma exitosa, situaciones que se pueden dar en cualquier ciudad”, concluye el instructor policial.

Alejandro, instructor y especialista  en Armamento y Tiro de la Policía Nacional de Vigo-Redondela, haciendo un ejercicio en la nueva galería virtual de la comisaría. |   // JAVIER TENIENTE

Alejandro, instructor y especialista en Armamento y Tiro de la Policía Nacional de Vigo-Redondela, haciendo un ejercicio en la nueva galería virtual de la comisaría. / JAVIER TENIENTE

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Hay que estar preparados por si se produce la situación, pero, afortunadamente, afirma Alejandro, en Vigo son pocas las ocasiones en las que se llega a desenfundar la pistola reglamentaria y mucho menos a disparar: “Claro que hay numerosas situaciones de riesgo, pero la mayoría se resuelven sin disparos. En el 90% de las ocasiones se solventan dialogando y con el simple gesto de posar la mano sobre el arma. Solo con eso, junto con la actitud y la forma de hablar, ya es suficiente”.

¿Y si eso no llega? ¿Qué ocurre si un policía debe sacar el arma, apuntar y, llegado el caso, disparar? Los ejercicios de tiro, afirma este instructor, son claves. “Un ‘zeta’ que sale a patrullar no sabe lo que se va a encontrar. Una situación aparentemente fácil puede torcerse en segundos”, admite. Si se diese esa circunstancia el nivel de quienes entrenan en la comisaría de Vigo es bueno. “Aquí no hay nadie que no sea capaz de resolver un ejercicio de nivel 3 [sobre 5]. Por encima hay muchos agentes, pero por debajo ninguno”, garantiza.

Pero no todo es destreza y reacción. También es clave el estado del policía: “Lo que más afecta al tiro es la parte neurológica; en una situación de estrés como es manejar un arma de fuego, si tienes un mal día no reaccionas igual que si estás de buen humor”. Esto no se pasa por alto en las prácticas, mediante el diálogo y técnicas que buscan que un agente sea capaz de relajarse y “remontar”.

La nueva galería permite disparos virtuales y reales. Estos últimos son los que más se usan, al reproducir de forma más fiel lo que podría llegar a ocurrir en la calle. Y lo que más se entrena, junto a cambios de cargadores, transiciones, etc., es el tiro instintivo: “Aquí prácticamente no hacemos tiro de precisión ya que la Policía, salvo que la reciban con tiros, no dispara a grandes distancias [de 15 metros hacia atrás]; lo que más se practica es el tiro instintivo, disparos que están entre los 6 y los 8 metros que hay que hacer con rapidez y seguridad tratando de no fallar y que responden a una agresión previa hacia nosotros o a una agresión hacia una víctima, como por ejemplo que estén acuchillando a alguien”. Es el disparo de cuando todo se tuerce de repente: se entrena para que, en solo tres segundos desde que el sospechoso saca un arma, el policía sea capaz de ejecutar dos disparos antes de que su oponente realice el primero.