La Audiencia estrena una de las salas de vistas ampliadas de la Ciudad de la Justicia

Los magistrados celebran la luz natural y las nuevas dimensiones, que permiten dotar de más espacio al estrado, a la zona de los acusados y público y al puesto del funcionario

La nueva sala de vistas es más amplia, tanto en el estrado como en la zona del público.

La nueva sala de vistas es más amplia, tanto en el estrado como en la zona del público. / FdV

Marta Fontán

Marta Fontán

Una de las principales quejas cuando hace ya más de un año arrancó el traslado a la Ciudad de la Justicia de Vigo fue la de las reducidas dimensiones de las salas de vistas. El problema lo tenían sobre todo los juzgados penales y el órgano de la misma especialidad de la Audiencia, la Sección Quinta, donde es bastante frecuente que se celebren juicios con un elevado número de acusados y/o abogados. Así que la ampliación de estos espacios se constituyó como uno de los retoques clave a acometer en la nueva sede de Pizarro. Concretamente se proyectó la reforma de dos salas de vistas y las obras acometidas en una de ellas ya han concluido. La Sección Quinta precisamente estrenó ayer este espacio con la celebración de un juicio de tráfico de drogas, otro de lesiones y uno más de abusos sexuales. Los dos primeros se resolvieron con condenas de conformidad. El cambio es notorio y ha sido valorado positivamente por los magistrados: además de ganarse amplitud en los estrados para los propios jueces, los abogados y los fiscales, también es más grande la zona general, lo que permite que haya una mayor separación entre el banquillo de los acusados y las sillas destinadas al público, siendo también más amplio el puesto asignado al funcionario o funcionaria que presta labores de auxilio durante los juicios.

La sala estrenada ayer se encuentra en la tercera planta del complejo. No es la que se asignará a la Audiencia, que ocupará la que está en la misma zona, pero en la planta 1, que igualmente ha sido ampliada. Los tres magistrados que forman el tribunal cuentan con más espacio y en el lugar donde se sientan fiscal y abogados hay la posibilidad de poner más mesas si en un juicio hay, por ejemplo, muchas partes personadas. La zona del público cuenta con 16 sillas de madera, incluidas las asignadas a los acusados, pero cabría la posibilidad de ampliar el número en caso de que finalmente resultase necesario. Y además la sala tiene luz natural al limitar con un pasillo que cuenta con ventanas hacia el exterior. Aunque ese no es un pasillo de uso frecuente, el que desde fuera se vea lo que está ocurriendo en el juicio podría ser un problema. Ayer se comentaba que cabría la opción de usar cortinas para evitar dicha circunstancia. De optarse por dicha solución, eso sí, se restaría parte de esa luz exterior que tanto se valoraba y caracterizaba a las salas de vistas de la antigua sede de la calle Lalín y que en las del complejo de Pizarro es bastante más excepcional.

Acústica

Mientras los problemas de espacio con los que nació la Ciudad de la Justicia se van solventando, lo que aún trastoca la celebración de los juicios es la mala acústica existente, especialmente la de la macrosala ubicada en la planta baja. Aunque se colocaron estores en la parte superior como solución, los problemas de sonido persisten: recientemente hubo que suspender un juicio contra un fisioterapeuta acusado de abusos sexuales por la imposibilidad de grabar con garantías las intervenciones y en las últimas vistas con jurado popular las dificultades para escuchar bien desde la zona del público eran notorias. La acústica de este espacio, de hecho, ha provocado reiteradas quejas de jueces y fiscales.

Y otra obra que está avanzada es la de la sala de autopsias con la que contará el complejo judicial. Estará en la planta baja, integrada en la sede viguesa del Imelga. El espacio ya estaba reservado desde que arrancó la mudanza, pero empezó a equiparse este pasado noviembre con las mesas para necropsias y el resto del mobiliario.

La nueva sala de bodas del Registro Civil supondrá una inversión de 78.000 euros

En la antigua sede judicial de la calle Lalín ya solo está, en el edificio viejo, el Registro Civil. Todavía no hay fecha para su traslado al Casco Vello, pero la semana pasada arrancaron por fin las obras del que será su nuevo emplazamiento. Concretamente, se empezó con los trabajos de acondicionamiento del edificio de la calle San Sebastián donde estarán los despachos y la oficina de atención a los ciudadanos que acuden a diario para solicitar certificados de nacimiento, matrimonio o defunciones, así como fes de vida entre todo un sinfín de trámites, cuya finalización está prevista para principios de 2024.

El proyecto finalmente elegido supondrá que la sala de bodas estará separada de este edificio principal y se ubicará en el cercano bajo de la calle Abelaira Menéndez: la reforma de la sala que albergará las celebraciones nupciales supondrá una inversión de casi 78.000 euros y, según fuentes de la Dirección Xeral de Xustiza de la Xunta, se está preparando la licitación de la obra con la previsión de que pueda adjudicarse también con el arranque del próximo año. La distribución de la nueva oficina general del Registro Civil del Casco Vello se adaptará a la nueva aplicación informática DICIREG con la que ya trabaja este servicio. El edificio de la calle San Sebastián permanecía vacío desde que el juzgado de cláusulas suelo y el Servicio Común de Notificaciones y Embargos se mudaron a la Ciudad de la Justicia. Con el Registro Civil este inmueble pronto volverá a tener vida.