Los puertos deportivos quieren ampliar en un centenar sus amarres por el auge del turismo

El Náutico espera sumar 50 puestos más en los próximos dos años mientras que el Liceo de Bouzas ya solicitó entre 20 y 25 nuevas plazas

La gran eslora de los barcos de tránsito o catamaranes, su principal hándicap

Embarcaciones ayer en las dársenas del Real Club Náutico.

Embarcaciones ayer en las dársenas del Real Club Náutico. / R. GROBAS

No hay turismo que se le resista a Vigo. Desde el más tradicional, el de playa y chiringuito, pasando por el de congresos o negocios, también el deportivo con un gran festival urbano, y desde hace unos años, el náutico. Así lo aprecian los responsables de los diferentes puertos deportivos de la ciudad que colgaron durante los meses estivales el cartel de completo para sus casi millar de amarres, tanto para las embarcaciones que están en las dársenas los 365 días del año como los de tránsito, aquellos que atracan en aguas viguesas por días o semanas.

“Estamos a la espera de que nos den el permiso para ampliar hasta las 350 plazas”

Miguel Pereira

— Liceo de Bouzas

Este auge del turismo náutico pone también de manifiesto la necesidad de una ampliación de dichos pantalanes para poder hacer frente a la demanda. Tanto es así que desde el Real Club Náutico de Vigo como desde el Liceo de Bouzas, ya mostraron su intención de ampliar dichas plazas de amarre. En el caso del primero, aspira alcanzar las 350 sumando medio centenar en los próximos dos años, mientras que los segundos solicitaron incrementar su oferta en 20 o 25 plazas más a las 330 con las que cuentan en la actualidad. “Estamos todavía pendiente de contestación. Sabemos que esta ampliación es complicado, miramos también una posible reubicación porque sí nos encantaría poder ofrecer más puestos de amarre. Nuestra dársena, por su ubicación es muy cómoda para los usuarios y está muy protegida del viento”, explica Miguel Pereira, presidente del Liceo de Bouzas.

Por su parte, José Antonio Portela, del Club Náutico, confía en poder alcanzar la cifra redonda de 350 amarres en dos años. “Vamos despacio pero lo haremos. Los que vienen de tránsito, que serán en torno al 10 o 15% de las plazas, están encantados con el clima y el sitio; tenemos precios muy razonables y suelen repetir. En verano llenamos por completo ya que la ría es un muy buen sitio para navegar”, admite Portela.

“Nuestro problema llega con los tránsitos de más de 25 metros de eslora”

José Antonio Portela

— Real Club Náutico de Vigo

La dificultad con la que cuentan estos puertos deportivos para incrementar sus plazas es palmaria, y no solo en Vigo, sino también en las del área. Así lo aprecia Jorge Alonso, presidente del clúster náutico Ría de Vigo. “Es una petición unánime, pero muy complicada porque ¿para dónde creces? Igual sitios como el Náutico o Bouzas aún sí puedes lograr unas plazas más, pero en Punta Lagoa o Baiona está muy complicado”, esgrime Alonso, que ejemplifica la situación con el actual PXOM de Vigo. “En un Plan General tu puedes decir pues ampliamos cara dicha zona o barrio, pero en el mar eso no puedes hacerlo”, matiza el presidente del clúster náutico.

“Aumentar los amarres es una petición unánime pero complicada”

Jorge Alonso

— Clúster náutico ría de Vigo

Este auge del turismo náutico tiene en los tránsitos uno de sus puntos fuertes, si bien todos reconocen que las embarcaciones que están todo el año amarradas son mayoría. “Todos los puertos deportivos han rondado el 95%-100% de ocupación de amarres, y los reservados para tránsitos, los que llegan de fuera, también han estado llenos. Apreciamos mucho ciudadano de Portugal, Inglaterra y Francia preferentemente”, señala Alonso. Su apreciación es compartida desde Marina Davila, con sus amarres rozando el 95% de ocupación durante el verano, aunque con el peso de los clientes anuales. “Notamos eso sí que la estancia de estos tránsitos aumentó, la estancia media rozó los cinco días o una semana”, explican desde el puerto deportivo de Bouzas.

Embarcaciones ayer en las dársenas del Real Club Náutico

Embarcaciones ayer en las dársenas del Real Club Náutico / RICARDO GROBAS

Pese a estas buenas noticias relativas a las embarcaciones de tránsito, tanto la dirección del Liceo como del Náutico han percibido una desventaja con respecto a otros pantalanes: los metros de eslora de los barcos. Admiten que, al menos este año, les han llegado embarcaciones con un tamaño superior al que sus plazas pueden hacer frente teniendo que descartarlos. “Hemos llegado a decir que no a varios por los metros de eslora. No podemos acoger a embarcaciones de gran tamaño o incluso catamaranes, que están ahora muy solicitados sobre todo entre familias, y los cuales no hemos podido acogerlos”, lamentaba Pereira. Portela, por su parte, también reconoce el problema en estos barcos cuya eslora ronda los 20-25 metros. “Para nosotros es un problema con estos barcos de tránsito porque no podemos acogerlo”, esgrime.

Pese a este contratiempo, ambos presidentes reconocen la buena situación de los dos puertos deportivos y la ausencia de incidencias para el usuario. “ En el caos de la nuestra, el usuario o cliente fijo no tiene ni que hacer uso del coche. Estar en pleno centro hace que tengamos un lleno casi a lo largo de todo el año, lo pueden tener fuera, limpiarlo, airearlo, controlarlo.... Es muy cómodo”, concluye el director del Real Club Náutico de Vigo.