Rosa Figueroa | Nueva directora del Centro Oceanográfico de Vigo

“Se nos ha pedido ser ambiciosos en la reforma, no tenemos ninguna restricción económica”

“El proyecto decidirá si la actividad científica es compatible con las obras y, si es posible, nos quedaremos”

Rosa Figueroa, en la sede del Oceanográfico, en cabo Estai. // Ricardo Grobas

Rosa Figueroa, en la sede del Oceanográfico, en cabo Estai. // Ricardo Grobas / s. penelas

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Llegó al Oceanográfico por primera vez en 2001 para hacer su tesis y, tras una experiencia como investigadora postdoctoral en el ICM-CSIC de Barcelona y de trabajar cuatro años como profesora asociada en la universidad sueca de Lund, regresaba a cabo Estai en 2015. Ahora, esta experta en mareas rojas natural de la parroquia de Valladares será la encargada de liderar el complejo proceso de reforma de unas instalaciones inauguradas en el 86 y para las que asegura contar con el compromiso y el respaldo de la dirección del IEO.

–Usted ya era vicedirectora y sustituye en el cargo a Pablo Carrera, que lo ocupaba desde 2020, ¿en qué contexto se produce este relevo?

–Aunque el nombramiento como se hizo en mayo, llevaba algo más de un año trabajando como vicedirectora y se agradece muchísimo tener ese recorrido anterior. Pablo fue muy generoso involucrándome en todo para que estuviese al día. Según explicó él mismo al personal en el último correo que les envió, dejó la dirección de forma consensuada para poder seguir gestionando de forma eficaz la unidad de buques .

–¿Cómo afronta esta responsabilidad en un momento tan crítico para el centro debido al mal estado de las instalaciones?

–Lo primero que haré será convocar una asamblea general para presentar al equipo de dirección y nuestro plan de trabajo. La idea es celebrar una asamblea como mínimo cada mes para que siempre haya un flujo de información en ambos sentidos. Evidentemente la gestión de las obras está como número uno en nuestro plan anual de actividades y objetivos. Realmente, ya estamos trabajando en la elaboración del mejor proyecto posible para el futuro. Tenemos una comisión en la que estamos trabajando de forma coordinada con arquitectos e ingenieros para contemplar las necesidades de todos los grupos dentro de una proyección realista. Y, a la vez, también somos un centro de presente y estamos tratando de solucionar todos los problemas que puedan existir. Ahora mismo, las condiciones de trabajo son de total seguridad y desde la dirección va a haber una puerta abierta para que los trabajadores puedan exponer cualquier tipo de cuestión para solucionarla lo antes posible.

Rosa Figueroa, directora de IEO de Vigo.

Rosa Figueroa, directora de IEO de Vigo. / RICARDO GROBAS

–El IEO cifra la inversión necesaria en cabo Estai en 10 millones de euros pero la supedita a la consecución de fondos europeos. ¿Tienen alguna noticia al respecto?

–Nosotros hemos recibido de la dirección de IEO la instrucción de trabajar en los documentos de reforma de la forma más ágil posible y se nos ha pedido ser ambiciosos. No se nos ha puesto ninguna restricción económica y el compromiso es firme. Por ahora, estamos trabajando en conseguir tener los informes técnicos, las licencias y todo lo que sea requerido para licitar la obra lo antes posible. Trabajamos en un proyecto de demolición y nueva construcción de la planta de cultivos y en una reforma profunda de todo el edificio principal. Conozco el IEO desde 2001 y siempre he visto su enorme capacidad de trabajo y una investigación que no tiene nada que envidiar internacionalmente. Y a mí me gustaría aportar mi trabajo ahora para que se avance. Una reforma de este calado es compleja, pero siento que tengo el apoyo necesario y que puede salir bien.

–Los centros de Palma y Gijón sí tienen partidas en los Presupuestos Generales, mientras Vigo, que es el mayor de toda la red del IEO, sigue a la espera aunque hay informes de 2014 que ya alertaban de su mala situación. ¿Se hace la apuesta que merece un centro de su nivel?

–Lo que hacemos ahora es intentar solucionar el presente y además nuestro contexto no tiene nada que ver con el de entonces, porque pertenecemos al CSIC. Nos hemos fusionado y los cauces son completamente diferentes a los que había cuando éramos un organismo independiente. Los fondos se gestionan y se obtienen a través del CSIC. Pero tenemos ese compromiso y no hay ninguna limitación presupuestaria.

–¿Pueden trabajar en estos momentos todos los grupos con normalidad?

–El problema principal es la planta de cultivos. Todo el personal desarrolla ahora mismo sus tareas de investigación en el invernadero, que es el lugar indicado por Prevención de Riegos y donde se está haciendo experimentación con rodaballo y varios proyectos de planes complementarios. Y en la planta se llevan a cabo labores de mantenimiento y cierta actividad de mínimos en las zonas donde se ha establecido que hay un nivel de seguridad total. Además, como tienen falta de espacio, les hemos plantado a los investigadores alternativas viables para mantener los stocks reproductivos y desarrollar experimentos en otras plantas de cultivo de empresas o instituciones mientras no se construye la nueva. Y en estos momentos ellos están decidiendo cuál es la mejor opción para el futuro.

–¿Cómo se organizará la actividad de todo el centro cuando comiencen las obras? , ¿tendrán que marcharse todos los grupos?

–Esa es también la pregunta que nosotros queremos responder. El proyecto decidirá si la actividad científica es compatible con las obras y si es posible quedarse lo haremos. Pero todavía está por definir. En el caso de la planta de cultivos hay varias posibilidades. Se mantendrá la captación de agua y podría haber una construcción efímera cerca de la actual. También hay opciones dentro del IEO o fuera. Los grupos son conscientes de que es una oportunidad para el futuro, pero no podemos perder el presente y por eso ahora la prioridad es decidir qué opciones son más convenientes.

Rosa Figueroa, en cabo Estai.

Rosa Figueroa, en cabo Estai. / RICARDO GROBAS

–Supongo que los trabajadores le estarán trasladando que es urgente el inicio de las obras.

–Todos tenemos ganas de ver la reforma materializada, pero sabemos que estas obras tienen unos plazos impuestos, además de la complejidad que suponen en sí. Lo que me gustaría es que suceda lo antes posible y, mientras tanto, poder desarrollar nuestra labor lo mejor posible. De hecho, hemos revisado toda la instalación y acometido mejoras para que se pueda seguir trabajando con seguridad.

–El IEO ha atravesado años muy complicados. El colapso burocrático desembocó en su integración en el CSIC y las instalaciones se deterioran sin remedio desde hace tiempo. Hay trabajadores que creen que se busca su desmantelamiento como organismo independiente.

–Claramente, no. Creo que hay una falta de información y un trabajo que hay que hacer en este sentido. La figura de centro nacional es en sí misma un ejemplo de que no va a ser así porque se creó precisamente para integrar las diferencias y singularidades del IEO. Nosotros tenemos una distribución en red. Muchos grupos de investigación son compartidos entre diferentes sedes oceanográficas y la sede principal de Madrid nos agiliza mucho la tramitación burocrática y gestiona de forma más rápida y de forma integradora las necesidades de todas. Y a su vez tenemos casi todas las ventajas de ser únicos. La figura nueva de centro nacional es precisamente la que le da al IEO la capacidad de no perder su identidad. Nos somos como cualquier centro del CSIC. Nosotros asesoramos directamente al ministerio.

–¿Y qué supone el traslado de las áreas de Pesquerías y Acuicultura a Santander y Murcia?

–Como centro nacional, el IEO tiene esa apuesta de trabajo en red y esos puestos siempre han rotado. Es algo que cambiará con el tiempo y no implica que Vigo pierda peso o actividad, sino que responde a una nueva organización. De hecho, a mayores de las áreas, se han creado cuatro departamentos y aquí están los de Acuicultura y Pesca.

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–Tras su nombramiento y el de su homóloga de Santander, el IEO tiene por primera vez más directoras que directores. Y en Galicia las dos sedes están ahora en manos de mujeres.

–Es un signo de que las cosas están cambiando. No es intencionado, sino que surge así porque hay más mujeres investigadoras y el IEO está funcionando cada vez con una mayor aportación femenina en cargos de responsabilidad. Y esto es bueno porque es un reflejo también de que la ciencia está cambiando. Y además va a significar una diferencia en el funcionamiento, porque siempre es positivo que haya un equilibrio.

–Estudió Ciencias del Mar en la UVigo a igual que el nuevo presidente del Puerto, Carlos Botana. Parece que se ha puesto de moda esta carrera.

–(Risas) Creo que eso también es algo muy positivo para que la gente a la que le gusta este campo vea que tiene futuro, además de ser una carrera muy bonita. Soy de la segunda promoción y siempre tenías dudas de la acogida y el reconocimiento que tendría al ser nueva. Pero ha ido encontrando su lugar por los méritos de la gente que desarrolla su trabajo con esta titulación.