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Faro de Vigo

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El paso del tiempo del "Pirulí" en postales

El vigués Ángel Pérez Giráldez atesora diversas tarjetas postales que revelan la torre del antiguo Hospital Xeral como símbolo promocional de la urbe olívica

Fotografía del "Pirulí" que en 1965 ilustraba una tarjeta postal de Ediciones París, Zaragoza. Archivo de Ángel Pérez Giráldez

Dice que desde hace algo más de una década ha tenido la “mala costumbre” de fijarse un presupuesto mensual para ir adquiriendo algunos objetos, piezas y fondos documentales que considera de valor y encajan con sus gustos e intereses. Teniendo presente que una buena colección tan solo “se hace con el paso de los años”, Ángel Pérez Giráldez inició su acopio privado en el año 2010, centrando especialmente su mirada en todo aquello vinculado con su ciudad natal: Vigo. 

Entre los tesoros y recuerdos que ha ido acumulando a través de compras online en portales dedicados al coleccionismo y con la confianza ganada con los vendedores que se ponen en contacto con él directamente siempre que encuentran algún artículo que suponen que podría tener interés para él, Ángel Pérez Giráldez atesora diversas tarjetas postales y fotografías antiguas del que en su día se erigió como el segundo edificio más alto de España y el auténtico emblema de la modernidad y del progreso para la ciudad olívica, el “Pirulí” o “La Residencia”.

Desde 2010 me fijo un presupuesto mensual para comprar piezas o fondos documentales de mi interés

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Fue por estos nombres por los que este coleccionista vigués siempre conoció al antiguo Hospital Xeral, un centro sanitario en el que por poco no entraron a trabajar su madre y su tía en su momento, puesto que tal y como recuerda, “animadas por un amigo de la familia a trabajar como camareras de habitación, finalmente no ejercieron esa labor porque no tenían cumplida la mayoría de edad”.

Como aficionado a la fotografía, al coleccionismo y también como miembro de la Asociación Fotográfica Olívica, Ángel Pérez conserva numerosas tarjetas postales ilustradas con la torre de la conocida como Residencia Sanitaria “Almirante Vierna” y que eran difundidas por diferentes editoriales de ámbito nacional como estampa más representativa de la ciudad de Vigo y símbolo del desarrollo urbano de la ciudad a mediados del pasado siglo XX.

Desde una postal con el sello del régimen fascista de Franco alabando la construcción de diferentes instalaciones sanitarias dependientes del Seguro Obligatorio de Enfermedad a lo largo de todo el territorio español e ilustrado con una imagen del antiguo Hospital Xeral, con referencias al arquitecto Marcide, quien utilizaba los mismos proyectos para construir residencias hospitalarias en diferentes puntos del Estado, hasta una vista aérea del “Pirulí” y su imponente escalinata y jardines o una instantánea en la que todavía se puede contemplar una Praza de España huérfana del monumento “Os cabalos”, de Juan Oliveira, y una valla publicitaria de Confecciones Regojo, en la que se anunciaba las famosas camisas Dalí, una prenda patrocinada por el pintor y que disparó las ventas de la camisería redondelana. A través de un recorrido visual por aquellas tarjetas turísticas que guarda en sus fondos este vigués es posible constatar el paso del tiempo y la evolución de esta edificación que durante casi 70 años ha definido el skyline de la urbe viguesa. 

Asimismo, Ángel Pérez Giráldez conserva también diversas fotografías realizadas por el arquitecto vigués Jaime Garrido, quien tenía la costumbre de tomar imágenes de aquellos edificios de la ciudad que despertaban su interés. Entre las más de 400 instantáneas que adquirió este coleccionista también se encuentran distintas vistas de la fachada principal y posterior del “Pirulí” que datan de la década de los 70, representando una imagen más contemporánea y más próxima a la que seguro que guardan los vigueses nacidos a finales del siglo pasado.

Dos alcaldes de la ciudad, Luis Suárez-Llanos y Tomás Pérez Llorente, junto con el obispo Leopoldo Eijo Garay, fueron las personalidades que con mayor ahínco trabajaron en su día para que Vigo pudiera contar a mediados de siglo XX con un centro sanitario de referencia que pervivió durante seis décadas y del Ángel Pérez guarda su memoria.

Postal antigua ilustrada con el que se convirtió en el segundo edificio más alto de España Archivo de Ángel Pérez Giráldez

Inicio de la actividad del "Pirulí"

Fue un 29 de agosto de 1949 cuando se colocó la primera piedra del edificio que acabaría transformándose en uno de los símbolos de la ciudad de Vigo. La denominada Residencia “Almirante Vierna” no iniciaría su actividad hasta el año 1955 y constituyó el resultado de una decisión administrativa, “obligada y justa”, que no resultó fácil. 

Tras un largo periplo, el 16 de septiembre de 1955, el dictador Francisco Franco visitaba la ciudad para inaugurar las instalaciones sanitarias. El Caudillo se paseó por el edificio y entró en una de las habitaciones para interesarse por la salud de los enfermos y desearles “una pronta recuperación”. Como anécdota, los cronistas de la época recogieron que, inmediatamente después, aquel paciente “se levantó, se vistió de calle y salió por la puerta”, lo que se conoció como el “milagro” de Franco. Aquel día, un total de 64 pacientes ocupaban las camas del “Pirulí”.

Reverso de la postal anterior que ensalza la construcción de residencias por parte de la dictadura. Archivo de Ángel Pérez Giráldez

La "justicia social" que vendió Franco

Tras su inauguración, la Residencia “Almirante Vierna” se convirtió en motivo de orgullo, puesto que se trataba del segundo edificio más alto de España. Su construcción fue vendida a la sociedad como una obra de “justicia social” que había efectuado Franco, algo que se puede comprobar en el reverso de una de las postales más antiguas que conserva Andrés Pérez Giráldez. En dicha tarjeta puede leerse cómo el régimen fascista del generalísimo ensalzaba los valores de aquellos que habían prepretado el golpe de Estado contra la II República diciendo sobre las instalaciones sanitarias viguesas recientemente inauguradas: “Esto es la gran obra de la revolución nacional española. Tenía que venir el Movimiento Nacional pleno de ambiciones y de contenido social para que estas obras justas y necesarias se realizaran”. Las cifras de aquel Plan Nacional se situaban en 67 residencias, 16.000 camas y 206 ambulatorios.

Postal con vista de la Residencia en el año 1956. Archivo de Ángel Pérez Giráldez

¿Por qué Residencia "Almirante Vierna"?

El lúgubre ambiente de los antiguos hospitales de la Beneficencia fue lo que motivó al Seguro Obligatorio de la Enfermedad a desterrar la nomenclatura de “hospitales” destinados a los trabajadores, por lo que el régimen escogió la denominación de “residencias” para ellos. En el caso de las instalaciones de Vigo, el nombre seleccionado fue el de Residencia Sanitaria “Almirante Vierna”.

Según se recoge en fondos documentales, manifestaciones de supervivientes del crucero “Baleares”, que comandaba el marino en el momento del hundimiento fueron los que reclamaron un recuerdo para el almirante, por lo que desde Madrid se consideró oportuno dotar al centro sanitario de Vigo su nombre.

Aquella decisión suscitó algunas críticas, puesto que muchos consideraban que era más apropiado levantar una estatua en su Ferrol natal en memoria de sus méritos.

Vista de las instalaciones sanitarias desde los depósitos de O Castro en 1957. Archivo de Ángel Pérez Giráldez

El Seguro Obligatorio de Enfermedad

En diciembre del año 1942, en los años de posguerra más inmediatos, nació en España el Seguro Obligatorio de Enfermedad bajo el régimen dictatorial del Caudillo y tan solo dos años más tarde dio comienzo la afiliación de los trabajadores al dicho seguro. En aquel momento, el titular de esta cartera de Trabajo era José Antonio Girón de Velasco.

Tal y como se recoge en el libro “50 Aniversario. 1995-2005: da Residencia ao Hospital Xeral”, aquel seguro estaba destinado a aquellos productores cuyas rentas no excedieran de 9.000 pesetas anuales. De todas formas, el derecho a asistencia tenía muchas limitaciones, puesto que independientemente del estado de salud del paciente inducía al enfermo a incorporarse al trabajo con la mayor celeridad posible. Los parados de larga duración, las mujeres y los jóvenes sin experiencia estaban excluidos del seguro.

Postal datada en el año 1965. Archivo de Ángel Pérez Giráldez

"Se vive espléndidamente. Parece Suiza"

“Esto no es Badajoz. Se vive espléndidamente. La ciudad es muy grande pero parece mucho mayor, pues todas sus calles son anchas con grandes comercios y no tiene barrios bajos. Parece Suiza. La familia de nuestros amigos se están portando estupendamente. Besos. Aurora”.

Es el mensaje que se puede leer en el reverso de una postal que conserva Ángel Pérez Giráldez, una tarjeta que aparece fechada en Vigo a principios del año 1965, concretamente el 12 de enero, y cuyo anverso aparece ilustrado con una fotografía que muestra la todavía Residencia Almirante Vierna en todo su esplendor. Dicha postal fue emitida por Ediciones París, Zaragoza.

Junto con la elección de la torre del antiguo Hospital Xeral en este tipo de tarjetas turísticas como símbolo del desarrollo urbano de Vigo, este queda también patente con las palabras escritas por la visitante.

Postal con vista nocturna desde la Praza de España. Archivo de Ángel Pérez Giráldez

La elección de Vigo para su levantamiento

El crecimiento que experimentaba la población de Vigo en la época, así como las futuras expectativas sobre esta tendencia demográfica ascendente, fueron los argumentos principales que esgrimieron las autoridades viguesas para solicitar la construcción de una residencia en la ciudad. Así, defendieron que otros ministerios tenían proyectos de gran envergadura en la urbe olívica.

En los informes se ponía de relieve la “capacidad creativa del mundo empresarial vigués”, así como “la fuerza con que salía Vigo de la crisis”. Entendían que si la ciudad crecía, si el tejido industrial se expandía, también lo haría el número de asegurados a los que prestar asistencia. Personal del Instituto Nacional exploró in situ la ciudad y tras varios sondeos, no sin oposición, los técnicos se decantaron por los terrenos de Santa Rita.

Imagen de una tarjeta postal ilustrada a todo color con una vista del "Pirulí" en el año 69. Archivo de Ángel Pérez Giráldez

La transición al Hospital Xeral

Cuando estaba a punto de cumplirse el 28 aniversario de su construcción, el Instituto Nacional de la Salud, organismo del que dependían las instalaciones sanitarias de Vigo, decidió olvidar el nombre del Almirante Vierna y optó por denominar a aquel símbolo tan representativo de la ciudad como “Hospital Xeral de Vigo”, bajo el Insalud. Era el año 1983 y España había dejado de ser una dictadura y se había transformado en una monarquía parlamentaria camino a la apertura de una sociedad profundamente marcada por 40 años de franquismo.

En la postal superior se puede observar la entrada principal de la todavía Residencia “Almirante Vierna” con su gran escalinata y jardines. Datada en el 1969, en esta tarjeta ilustrada con el “Pirulí” también se puede contemplar en la parte inferior derecha la iglesia de San José Obrero durante el período de su construcción. 

Vista aérea tomada desde un aeroplano. Archivo de Ángel Pérez Giráldez

Vista aérea desde un avión

En esta fotografía que ilustra una postal lanzada por Ediciones Arribas, Zaragoza, se muestra la fachada posterior del “Pirulí”. En la leyenda de la imagen se puede leer “Vigo. Residencia Sanatorial del Seguro de Enfermedad, desde avión”.

En concreto, dicha instantánea fue tomada desde un aeroplano y en ella se puede contemplar el crecimiento y la expansión de centro neurálgico de la ciudad alrededor del antiguo centro hospitalario. En la época en la que fue realizada, aparece la capilla de San Honorato, de la que el obispo Eijo Garay fue su firme defensor ante la gran construcción que pretendía derribarla. La capilla era propiedad del obispado de Tui y con el levantamiento de “La Residencia” obtuvo notables mejoras. Asimismo, en el momento de la toma de la imagen, la capilla en la plaza de Santa Rita se encontraba en plena construcción.

Fotografía realizada en los 70 por el arquitecto vigués Jaime Garrido. Archivo de Ángel Pérez Giráldez

La mirada de Jaime Garrido

En su colección privada, Ángel Pérez Giráldez no solo guarda tarjetas postales con vistas de la ciudad, sino que también atesora alrededor de unas 400 fotografías que el arquitecto vigués Jaime Garrido había hecho en su momento de aquellos inmuebles de la ciudad que eran de su interés. Así, el coleccionista logró hacerse con gran parte del fondo documental de Garrido de los 70 y entre aquellas imágenes también aparece el antiguo Hospital Xeral. 

En la imagen superior puede contemplarse la facha posterior de la edificación y, en primer plano, en el margen derecho, la fachada de Santa Rita como vestigio de una casa señorial y una capilla desaparecida pertenecientes al alcalde vigués Montes Castro. Levantada en 1780, procedía de la casa montes Piñeiro, situada al lado de la desaparecida capilla de San Honorato.

Vista general del antiguo Hospital Xeral reconvertido en Cidade da Xustiza. MARTA G. BREA

Una nueva era como Cidade da Xustiza

Tras 60 años de actividad sanitaria, fue en el año 2015 cuando el emblemático hospital que prestó asistencia a miles de ciudadanos de Vigo y su área de influencia cerró sus puertas de manera definitiva. Tan solo un años más tarde, con la adjudicación de las obras, dio comienzo la transformación de este inmueble simbólico para los vigueses camino hacia una nueva era. 

Rescatando gran parte de la estética de antaño, el arquitecto Alfonso Penela acometió la ambiciosa reconversión del antiguo Hospital Xeral en Cidade da Xustiza, dotando a la ciudad de una renovada sede judicial. Así, el edificio ha sido readaptado para albergar las jurisdicciones penal, civil, laboral y contencioso-administrativa, así como la Fiscalía y las secciones de la Audiencia. El 2023 es el año fijado para el arranque de su nueva actividad.

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