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Faro de Vigo

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Un crimen sin resolver que afronta un momento clave: el nuevo atestado policial del caso de Rosalía de Castro ya está en manos del juez

Concluidas estas pesquisas, el magistrado deberá decidir si cita a imputados, archiva el procedimiento o ordena nuevas diligencias policiales

El garaje donde ocurrió el crimen de Rosalía de Castro. FdV

La causa judicial del crimen de Rosalía de Castro de Vigo, un caso sin resolver que fue reabierto por el Juzgado de Instrucción número 4 de Vigo 17 años después, afronta un momento clave. Tras la nueva investigación realizada por un grupo especializado de la Policía Nacional de Madrid que se trasladó a la ciudad olívica en varias ocasiones para realizar sus indagaciones, el atestado con el resultado de dichas pesquisas ya está en manos del magistrado que ahora, una vez estudie las diligencias practicadas por los agentes, deberá decidir si cita a imputados, si vuelve a archivar el procedimiento o si pide nuevas indagaciones.

Manuel Salgado, de 56 años, falleció de un certero disparo en la cabeza en un garaje de Rosalía de Castro en 2004. Su exmujer y el que era su compañero sentimental entonces llegaron a estar imputados en los inicios de la investigación judicial, en ese mismo año 2004, pero la causa finalmente se archivó contra ellos ya que, pese a los indicios, no había pruebas concluyentes y tenían coartada. La principal hipótesis que siempre planeó en esta muerte, que se mantuvo en esta nueva fase de la investigación, es que fue un homicidio por encargo perpetrado por un sicario.

El juez instructor, Juan Carlos Carballal, reabrió el caso en 2021. Permanecía archivado provisionalmente desde 2006. Tras esta apertura, el magistrado dio de plazo hasta este junio a los agentes para realizar la investigación policial. Ahora el atestado con el resultado de dichas pesquisas ya está en el juzgado. ¿Fue un sicario –o sicarios– quienes pusieron fin a la vida de Salgado? ¿Fue un crimen “posiblemente concertado” como se cree? Estas preguntas siempre rondaron en torno al caso.

Por el momento, el procedimiento aún no entró en tiempo de descuento. El plazo de prescripción del delito de asesinato es de 20 años. Dos décadas que empezaron a correr en 2006, cuando se paralizó provisionalmente el procedimiento tras decaer las dos imputaciones iniciales. Así que, condicionado a lo que ocurra en esta nueva fase judicial, el asunto no prescribiría hasta dentro de cuatro años, concretamente en 2026. A la espera de lo que deparen las pesquisas, lo que está claro es que Manuel Salgado no fue asesinado de forma fortuita. Ni estaba en el lugar equivocado ni fue víctima de un casual robo. El reloj y la cadena que conservaba en su cuerpo inerte así lo evidenciaron. Vainas metálicas, cartuchos, colillas con ADN anónimo o unas facturas en las que se dibujaban unas huellas de zapato aparecieron en torno a su cadáver. ¿Podrá alguna de estas pistas, u otras distintas, llegar a delatar el autor? El tiempo lo dirá.

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