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Faro de Vigo

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Pat Metheny Guitarrista

“No comprendo las etiquetas. Para mí la música es un lenguaje único”

“Si la gente conociese mi casa, vería que no tengo las paredes llenas de reconocimientos: los he escondido todos. Mi objetivo es empezar de cero todos los días”

El guitarrista norteamericano Pat Metheny.

Veinticuatro años. Ese es el tiempo que ha pasado desde que el mundialmente reconocido guitarrista Pat Metheny (Misuri, 1954) tocó en Vigo por última vez. Quienes pudieron escucharlo lo recuerdan como uno de los mejores conciertos de la historia de la ciudad. Este viernes, a las 21.30 horas, tanto los que lo disfrutaron entonces como los que no podrán verlo en el Auditorio Mar de Vigo dentro del Ciclo Xacobeo Importa.

–Usted es uno de los mejores guitarristas del mundo y, a la vez, da la sensación de que siempre ha escapado de los espacios elitistas tocando con gente muy dispar. ¿Es complejo deshacerse de tantos prejuicios?

–Es difícil para mi coger perspectiva fuera de mis propias producciones y mis propias ideas. Solo intento dar lo mejor de mí creando la música que me gusta. No tomo muchas referencias de la música que me rodea. No me preocupa mucho, solo me centro en mi objetivo. Desde que tengo doce años, siempre he tenido el mismo: entender la música y plasmar en ella mis ideas.

–Su discografía propia y de colaboraciones es enorme. Hasta ha ganado un Goya. ¿Le queda algo por hacer a nivel musical?

–Siempre estoy agradecido de cualquier tipo de reconocimiento en el mundo de la cultura por mi trabajo. Pero mi objetivo principal, como te decía, no es ese. De hecho, si vieses las paredes de mi casa, verías que no hay premios colgados: los tengo escondidos. En mi día a día, intento empezar de cero y dar lo mejor de mí como desde que empecé en esto. Estoy muy agradecido de todo lo que sale de ahí y de haber tenido la oportunidad de hacer las cosas que he hecho, pero mi único objetivo es obtener buenos resultados musicales.

–He leído varias veces de su voz que los marcos del jazz se le quedan pequeños. ¿Me lo puede explicar?

–Lo que no me gusta es el encasillamiento en las etiquetas de los géneros. Hablan de alternativo, hablan de clásico… Hay tantos nombres para tantos tipos de música que para mí no sé ni siquiera de lo que están hablando. ¡Es música! La música para mí es una sola cosa. No entiendo esta forma de etiquetarla. Esto no puede ser como un código de vestimenta. Para mí un si bemol es eso y punto. No importa quién lo toque. El lenguaje de la música trasciende esas fronteras culturales.

–Desde su punto de vista y no desde el de la crítica, dígame cuáles cree que han sido los puntos de inflexión en su carrera.

–Hay dos grandes puntos de inflexión. El primero fue cuando tenía catorce años, que me empezaron a llegar invitaciones para tocar con grandes músicos en Kansas City, que era la ciudad más grande de mis alrededores. Ahí fue donde empecé a tocar con gente muy buena. Esto fue lo más importante para mí. Y el siguiente sería cuando tenía dieciocho años y pude unirme a la banda del vibrafonista Gary Burton como guitarrista en su cuarteto. Eran mis músicos favoritos, viví aquello como si me estuviese uniendo a The Beatles (ríe). Gary y los otros miembros de la banda en aquel tiempo, especialmente el bajista Steve Swallow, fueron figuras increíblemente importantes para mí.

–La guitarra está muy asociada a la música de raíz española. ¿Qué relación ha tenido con músicos nacionales?

–Soy consciente de que cuando estoy en España estoy en el hogar de la guitarra. Está muy ligada a la historia de este país. Me siento tremendamente afortunado de haber tenido una gran relación de amistad con figuras muy importantes del flamenco. Con Paco de Lucía particularmente, claro. Y más recientemente con Vicente Amigo, que es una de mis personas favoritas, así como uno de los músicos que más valoro. Es curioso porque cuando los escucho pienso que tocamos dos instrumentos completamente diferentes. Vale que ambos tienen seis cuerdas y están hechos de madera, pero más allá de ahí, mi relación con el instrumento es más una interpretación de las ideas que están alrededor de la música americana de improvisación, en especial he bebido mucho de las ideas de Charlie Parker.

–Déjeme hacerle unas preguntas rápidas. ¿Con qué músico de jazz que ya no esté entre nosotros le gustaría haber tocado?

–He tenido tanta suerte de tocar con todos mis héroes que es muy difícil de asimilar. Pero hay dos grandes figuras para mí en el lenguaje de la música. Uno sería Charlie Parker y el otro John Coltrane. Fueron capaces de llevar la música a otro nivel. No necesariamente haber tocado con ellos, pero me encantaría haberlos visto en directo.

–Y entre los que ha compartido escenario, ¿con cuál ha disfrutado más?

–Cada músico tiene su propia historia y su propia manera de ser y los valoro a todos por igual. Es imposible para mí elegir a uno por encima de otro.

–Dígame un disco que le haya marcado.

–El Four & More de Miles Davis.

–¿Y la primera canción que aprendió a tocar?

–Te parecerá raro, pero fue Garota de Ipanema (ríe).

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