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“Una unidad de patología profesional en el Chuvi reduciría su infradetección”

El Cunqueiro participa en un premiado estudio nacional que demuestra la utilidad de este servicio para detectar y ayudar en el reconocimiento de enfermedades laborales

La doctora Isabel Taboada. | // PABLO HERNÁNDEZ GAMARRA

El reconocimiento de que una enfermedad se contrajo a consecuencia del trabajo es importante por tres cuestiones. Para el paciente, porque la prestación económica que recibe es mayor y, si se demuestra que no hubo medidas de protección adecuadas, tiene derecho a una indemnización. Para el Sistema Nacional de Salud –en el caso de Galicia, el Sergas–, para no asumir unos costes que no le corresponden. Y para la prevención, para poder adoptar medidas que eviten esa patología en otros trabajadores o para buscar a los que puedan estar afectados por el mismo factor de riesgo y hacer un diagnóstico precoz. Sin embargo, las enfermedades profesionales están infranotificadas: es fácil detectarlas y el proceso para reconocerlas es tan largo y complejo que muchos de los que lo inician lo abandonan por el camino. El Álvaro Cunqueiro ha participado en una investigación que demuestra que la creación de Unidades de Patología Laboral en los hospitales contribuiría “significativamente” a mejorar esta situación.

El trabajo fue premiado en el XI Congreso Español de Medicina y Enfermería del Trabajo como mejor proyecto de investigación. En él participó la doctora Isabel Taboada, médica del trabajo en el Álvaro Cunqueiro, que explica que en Atención Primaria hay una alerta que salta a los profesionales ante ciertas patologías codificadas como profesionales, pero en atención especializada no había nada. La primera experiencia la puso en marcha en 2010 en el Parc de Salut MAR (Barcelona), donde crearon una Unidad de Patología Laboral (UPL). “Lo novedoso es que los facultativos les derivan casos de sospecha de enfermedad laboral, en la unidad lo evalúan y, si se confirma, emiten un informe de contingencia que le dan al trabajador para, si quiere, que inicie el proceso de reconocimiento, lo acompañan en todo el proceso y lo asesoran”. Para la investigación, otros seis hospitales españoles pusieron en marcha una unidad de estas características. La del Álvaro Cunqueiro fue la que más pacientes recibió tras la pionera catalana.

Perfil

Por cuestiones de recursos, en Vigo limitaron su estudio a pacientes de los servicios de Neumología, Rehabilitación, Traumatología, Oncología y Urología. Recibieron, sobre todo, dos tipos de casos. Primero, trastornos musculoesqueléticos, de diversos sectores y muchos en conflicto con sus mutuas para que se la reconozcan como profesional. El índice de reconocimiento por parte de la Seguridad Social también es bajo. “Se reconocen menos que el resto de patologías profesionales”, señal. Quizá porque es difícil demostrar una vinculación. En segundo lugar, les llegaron enfermedades respiratorias, fundamentalmente, silicosis. Por las canteras. Los deriva la consulta consolidada que Neumología del Chuvi tiene sobre ella.

Lo más complejo es el cáncer profesional. Desde que se exponen al factor de riesgo hasta que se produce la enfermedad pasa mucho tiempo, no se recuerdan las circunstancias, la situación del paciente está demasiado comprometida para hacer la evaluación, hay exitus... Aquí sí que se necesita hacer una acción especial”.

En este estudio realizado fuera de su horario laboral, en sus dos años de duración, los facultativos le derivaron 55 sospechas de enfermedad profesional. Tras investigar y analizar su vida laboral, la unidad confirmó 21 –con informe de la doctora Taboada y revisado por otros dos facultativos del proyecto–. Catorce pacientes decidieron iniciar el proceso para que le reconozcan la enfermedad. “Hay gente que por si les perjudica en el trabajo, porque prefieren resolver la situación clínica antes o por múltiples situaciones, no lo inician”, explica la doctora Taboada. Nueve lo lograron. El coste para el sistema de estos casos es de 60.000 euros. Otros aún están recurriendo.

Con el ejemplo de Parc Salut MAR, la doctora está convencida de que una unidad estable con uno o dos profesionales recibiría más casos y, al ganar experiencia, seria más eficiente. Destaca que “no hay una estrategia única” para reducir la infradetección de la enfermedad profesional, pero que la UPL es muy útil para reducir la infranotificación en patologías que se atiendan desde el ámbito hospitalario.

El proyecto, además, elaboró una guía para el paciente y otra para profesionales, para ayudarles en este largo y complicado proceso.

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