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Bico, la gran promesa canina

Arriba. David Conde con Bico en práctica de ataque.Abajo. Prueba de obediencia. | // FDV

Todo empezó con un mareo. La Beagle que David (31) tenía hace unos años se mareaba en el coche cada vez que debían viajar. Esa situación incómoda le condujo a buscar una solución. Alguien le habló de las sesiones de “adiestramiento terapéutico” para ese tipo de problemas y le acabó enganchando de tal manera que, no solo se formó como adiestrador, sino que hoy está a punto de tomar un vuelo a Rumanía para disputar el FCI Mondioring World Championship, o lo que es lo mismo, el campeonato del mundo de adiestramiento deportivo, que se celebró el pasado fin de semana. Pero ahora el protagonista es distinto. Un pastor belga de la raza Malinois le tomó el relevo a la Beagle: “Antes de meterte en el adiestramiento deportivo tienes que elegir el perro que mejor encaje para esto y que te guste. Tiene que tener potencialidad para practicar este deporte”, indica David.

Bico, la gran promesa canina

Y con tan solo 8 semanas, Bico comenzó prepararse para ser el mejor de su disciplina. “Un cachorro siempre es un proyecto”. Aunque en la jerga del adiestramiento canino no se habla de “preparar” sino de “construir”. Para conseguir un firme candidato a ser campeón del mundo, debe hacerse poco a poco, desde cachorro, atravesando fases. Desde los 2 a los 4 meses, el entrenamiento se basa en enseñar al can a socializar y a que se acostumbre a todos los escenarios. No hay una disciplina marcada, simplemente, dejar que se adapte. “Debe interiorizar todos los elementos externos como la música alta, el tráfico, las superficies…y luego, mantener eso en el tiempo, esta fase nunca se abandona”, señala.

A partir de los 6 meses comienza un trabajo de fondo, “siempre progresivo” para superar las duras pruebas de las competiciones: obediencia, saltos y ataques. A sus tres años y medio, Bico ya ha conquistado algunos títulos, colocándose, en la actualidad, como subcampeón de España en el máximo grado, el 3.

La pasión de adiestrar

David compagina su trabajo de funcionario en Vigo con esta pasión por los perros con los que se puede trabajar. “Este es un perro que le gusta el trabajo, lo necesita, necesita quemar esa adrenalina, pero no de cualquier manera, sino haciendo prácticas que sean estimulantes para él. Es por su raza. Y a mi me gusta eso”, destaca. Su entrenamiento no es duro pero sí constante. Al principio “los entrenamientos eran de 3 minutos cuando era cachorro, hasta llegar a los 40 al día que hace hoy”. Y aunque están en inferioridad de condiciones, Bico y David fueron a por todas y quedaron en la mitad de la tabla. Un puesto que no está nada mal para ser la primera vez que se presentan. “Nuestro objetivo era ser competitivos y lograr una posición digna en el mundial. Los belgas y los franceses eran los favoritos porque en esos países hay mucha más cultura del perro. Nosotros casi no tenemos infraestructuras para entrenar mientras ellos tienen clubs a cada paso”, asegura.

No podría llevar a cabo esta afición sin la ayuda de los patrocinadores que financian los viajes y las estancias. Por ello quiere agradecer a Corredores del Noroeste, AlqoCan PetShop, Arteco Inmobiliaria, Cafetería O Castro, AgroNerga, Club deportivo Zarkocan, Carpintería Marcos por su colaboración. “Sin ellos no sería posible”, añade.

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