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¿Por qué se están haciendo más test de antígenos si la quinta ola baja?

Los test de antígenos repuntan en Primaria con la vuelta al cole y mayor presencialidad

La incidencia de la infección COVID-19 sigue bajando y está ya en niveles de junio. Desde hace seis semanas, descienden también los casos activos y son ahora solo una duodécima parte del pico alcanzado en agosto. También los ingresados con coronavirus caen desde hace un mes y solo quedan seis en planta y cuatro en UCI. La quinta ola se desvanece. Y, sin embargo, hay algo que ha repuntado en la última semana: la realización de test de antígenos en los distintos dispositivos del Área Sanitaria de Vigo.

En el conjunto del Sergas en Vigo, su uso ha subido un 9% en la última semana –se realizaron 2.108 del lunes 13 al 20, frente a los 1.933 del 6 al 13–. Ni siquiera un 1% arrojó un resultado positivo. El mayor incremento se registra en los centros de salud. Realizaron 579 de estas pruebas la semana pasada, un 26% más que la anterior (461). De hecho, es la demanda más alta desde la semana del 9 al 15 de agosto, cuando el área doblaba el umbral a partir del que se considera que hay riesgo extremo de transmisión del SARS-CoV-2 –ahora está en medio y rozando ya el bajo–. En algún centro del área, como el de Cangas, la pasada ha sido la segunda semana del año con más test de antígenos realizados.

¿Y a qué se debe este aumento de la demanda en estas pruebas?

No hay una respuesta clara. Los profesionales consultados hacen diferentes conjeturas en base a sus percepciones.

En las consultas de los pediatras, como en la que lleva el doctor Juan Manuel Sánchez Lastres en el centro de salud de Chapela, ya están percibiendo la irrupción de infecciones respiratorias con el regreso de los niños a las aulas y el consecuente aumento de la transmisión. Catarros, tos, incluso algunos con fiebre... Son síntomas compatibles con el SARS-CoV-2. “El COVID-19 no tiene una clínica específica en niños”, subraya el doctor Sánchez Lastres que, además, explica que la temperatura “no tiene valor discriminatorio”. Por no tenerla alta no se descarta coronavirus. De aparecer alguna de estas señales, el doctor recomienda ponerse en contacto con el pediatra. Y ante estos cuadros respiratorios o gastrointestinales, la primera medida es pedir un test de antígenos para descartar coronavirus.

El pediatra explica que, antes de la pandemia, el que solía irrumpir en la tercera semana de septiembre era el rinovirus, causante del resfriado común. El SARS-CoV-2 ha supuesto un cambio en las ondas epidemiológicas de otros virus, por ejemplo, con la desaparición de la gripe en la pasada campaña o brotes de virus respiratorio sincitial en verano, cuando es más habitual en otoño. Así que, aunque suponen que están ante rinovirus, no lo saben a ciencia cierta.

La presencia de algún síntoma compatible con COVID –tos, mocos, dolor de garganta, diarrea...– impide que el menor pueda acudir al colegio o la escuela infantil, mientras no se descarte la infección por coronavirus. De ahí que las familias tengan que acudir al pediatra a la menor señal, mucho antes de lo que acudían antes de la pandemia.

El aumento de la patología en menores se observa también en los casos que llegan a las urgencias pediátricas del Cunqueiro. Según cifras oficiales, subieron un 27,5% en la semana pasada con respecto a la anterior. El domingo se alcanzaron las 142 asistencias, el doble de la media de la semana previa (69). En cambio, no se ha traducido en ingresos.

En las consultas de adultos, algunos médicos de familia cuentan que también empiezan a recibir más patología respiratoria y casos de virus gastrointestinales, que obligan a solicitar test de antígenos. Otros señalan que los cambios de temperatura están propiciando estos cuadros catarrales.

En Microbiología del Chuvi, en cambio, no les consta mayor circulación de virus respiratorios. Quizá, apuntan algunos, porque son patologías banales que no llegan al hospital.

Otro de los motivos más referidos por los doctores consultados para explicar el aumento de la realización de test de antígenos es la recuperación de la cita presencial a demanda en Atención Primaria desde el pasado jueves, que ya se percibe en los centros de salud con una mayor asistencia de usuarios. Si tienen síntomas compatibles, antes de auscultarlos, se les realiza un test de antígenos en sala COVID.

Al igual que el regreso a las aulas facilita la transmisión de estas patologías banales entre los menores, la relajación de las medidas de prevención frente al COVID-19 también reduce las barreras para los contagios entre adultos.

3.500 terceras dosis en residencias en una semana

Alrededor de 3.500 usuarios de las residencias sociosanitarias del área sanitaria de Vigo recibirán una tercera dosis de la vacuna frente al COVID-19. Los equipos de vacunación del Servicio Galego de Saúde regresan hoy a estos centros de mayores y de personas con discapacidad y la Dirección del Área Sanitaria de Vigo espera que el proceso esté concluido a mediados de la próxima semana. Y es que, hoy, en el primer día, ya está previsto que las enfermeras pinchen a 909 usuarios Algo más de una cuarta parte del local. Los equipos acudirán a ocho residencias: las de Santa Teresa y Nuestra Señora del Rosario, en A Cañiza; la de Covelo; la de San Pedro, en Crecente; Domusvi Cangas; Vila do Conde, en Gondomar; y los dos Complejos Residenciales de Atención a Personas Dependientes (CRAPD) del Meixoeiro. El Sergas, ayer, tenía planificada la vacunación también el jueves en residencias del área viguesa. En el Álvaro Cunqueiro está prevista también vacunación el viernes y el sábado, a la población en general, para resolver los “flecos” pendientes con repescas y autocitación. Un hombre de 50 años es la víctima mortal 472 que deja el COVID-19 en el área sanitaria de Vigo. Falleció en Povisa.

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