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El COVID pincha el precio de las licencias de taxi

La pandemia enfría las licencias de taxi Marta G. Brea

Las restricciones a la hora de desplazarse, el teletrabajo y el “pinchazo” económico de muchas familias que han visto cómo su capacidad de gasto adelgazaba durante la pandemia hacen del sector del transporte uno de los más castigados por el COVID. Lo sufren las aerolíneas. Lo sufren los trenes. Y lo sufren, con igual contundencia, los taxistas. El cierre de la hostelería y el ocio nocturno –el primero levantado en parte; el segundo, aún vigente–, el desplome del turismo, la caída de los viajes de negocios y la suspensión de festivales y grandes citas, como las ediciones de Conxemar, O Marisquiño o el SeaFest en 2020, han minado la actividad de los autopatronos. Tanto, que han tenido que organizarse para reducir el número de taxis en la calle.

Para atajar el descenso de actividad han decidido trabajar en jornadas alternas. Cada taxista circula un día y descanso otro, un sistema diseñado de tal modo que se garantice el servicio a lo largo de toda la semana. El sector plantea revisar esa fórmula a finales de mes. A la vista de cómo haya respondido la demanda, decidirá si la prolonga o aumenta el número de taxis que coinciden en las paradas. En condiciones normales, antes de la pandemia, cada licencia debía descansar al menos un día a la semana.

“Lo estamos pasando realmente mal. La desescalada en este sector va a ser mucho peor que la de cualquier otro negocio. Será algo paulatino. Tendremos que esperar a que haya congresos, ferias, fútbol...”, explica el presidente de la Cooperativa de Taxistas de Vigo, Manuel Chorén. Por esa misma razón insiste en la importancia del respaldo de las instituciones y reclama ayudas específicas para el sector.

El descenso de taxistas en las calles y el desplome en la facturación, que el sector llegó a cifrar en un 85% en lo peor de la primera ola y ahora sitúa en torno al 60%, no son las únicas consecuencias del COVID en el sector de los autopatronos. Sus efectos se dejan sentir en otro de los flancos del colectivo más conectado con las fluctuaciones de la demanda: el precio de las licencias de taxi. Desde el sector apuntan que el valor medio puede rondar a día de hoy los 80.000 euros, aunque insisten en que el dato depende mucho de factores como el tipo y antigüedad del vehículo que se venda con la licencia. No es lo mismo, por ejemplo, que la autorización municipal se acompañe de un coche nuevo y en buen estado que otro que esté a punto de cumplir los diez años, el máximo que puede cumplir un automóvil prestando servicio de taxi.

En la web Milanuncios se encuentran anuncios de licencias por debajo de los 80.000 euros. Un anuncio subido hace un par de días ofrece una venta o traspaso con cartera de clientes por 65.000; otro que especifica el modelo de vehículo –con menos de 170.000 kilómetros– se sitúa en 60.000 y otro “post” informa de un taxi adaptado (EuroTaxi) por 75.000. También hay anuncios por encima de los 80.000. Por ejemplo una oferta por 90.000 euros, aunque su titular reconoce que el precio es “negociable”.

Lo que admiten desde el colectivo es que la pandemia ha tirado de los precios a la baja. Hace un año, antes de que el COVID hiciese estragos en ese y otros sectores, por una licencia podían pedirse de media entre 90.000 y 100.000 euros –los valores incluyen siempre el vehículo–. El sector apunta además otra clave: la tendencia. A principios de marzo de 2020, cuando la pandemia empezaba con sus primeros compases en España pero todavía no se había decretado el primer estado de alarma, el precio de las licencias evolucionaba al alza.

Claves del sector

  1. Medio millar de taxis en Vigo: En Vigo operan 553 taxis. Ante la caída de la demanda el colectivo ha tenido que regularse y reducir el número de vehículos en la calle.
  2. Una caída del 60% en la facturación: El colectivo calcula que hoy puede estar facturando entre un 60 y 70% menos que hace un año. El descenso llegó a ser incluso más pronunciado.
  3. Caída en el valor de las licencias: El descenso de la actividad y la perspectiva de una salida de la crisis lenta ha hecho descender el precio de las licencias a mínimos.

El aumento del turismo, el éxito rotundo de la campaña de Navidad, el tirón de Conxemar y O Marisquiño, la recuperación de los viajes de negocios... Animaban los precios. El valor se situaba de hecho cerca del que se manejaba hace una década, cuando por una licencia se pagaba entre 90.000 y 120.000 euros, sensiblemente por debajo de los precios que llegaron a alcanzarse antes de la crisis.

Desde el sector apuntan una novedad relevante relacionada con la venta de licencias: que “incluso en el supuesto en el que no se hubiera incluido en la transmisión el vehículo, la operación no estaría sujeta a IVA”. Hasta ahora la venta aislada del permiso, sin acompañarla de coche, sí exigía abonar ese tributo.

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