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Mira Vigo

Aquel atletismo de los 80

Fernando Franco

Fernando Franco

El Celta de Xosé Lois Ripalda

Veis una foto en blanco y negro, quizás algo raída por la pátina del tiempo... No es una foto formalmente espectacular, a todo color, pero tiene estos días un significado simbólico: se cumplen 14 meses de la última vez que se celebraron pruebas de atletismo en las pistas de Balaídos, unas pistas en las que durante decenas de años fueron el verdadero motor del atletismo gallego, y nunca se cobró a los atletas por competir, no como ahora que la FGA está cobrando 4 euros por prueba a cada uno. Ahí veis una foto del día 21 de julio de 1982 en las pistas de Balaídos del equipo femenino de 4 x 400 metros de la desaparecida Sección de Atletismo del Real Club Celta de Vigo, en la séptima jornada del “Torneo Federación” (la pontevedresa, que presidía Don Ramiro Losada Bastos), después de batir ampliamente la plusmarca provincial con 3’59”4 al bajar por primera vez de los 4 minutos (la anterior era de 4’08”7), y la mejor lograda por un club gallego. ¡De Izquierda a derecha: María Jesús Sanguos Espiña (1ª posta), Mª Estela Estévez Barreiro (4ª posta), Joaquín Pérez (delegado), Eugenia Castro Rodríguez (3ª posta) y Ana María Bernárdez Bestilleiro (2ª posta). Una imagen para la historia.

El asalto vital a las terrazas

¡Albricias! ¡Eureka! Los vigueses recibimos el viernes como una Primera Comunión, como una reboda, como el aprobado de un examen, como cuando tu novia te deja y por fin quedas libre... ¡Claro, abrieron las terrazas y las invadimos para aplacar el síndrome de abstinencia! Yo reservé tres días antes una mesa en el Cosmos de Javi Brea y la ocupé sin piedad ni contemplaciones con Chicamen Romero, Nemesio Barxa y Maribel Collazo, bajo un sol de justicia. Allí vimos aposentarse a Lorenzo Gómez Almoyna, y transitar mientras dábamos cuenta de una tortilla a Amalia María R. Lepina, Marlene Nogueira, Lolita Zorrilla y Conchita Dotras; por allí pasó el siempre cordial José Ramón Lete llegado a la procura de otra tortilla “cosmosgónica”, desfiló Ana G. con otras damas de cuerpo entero, también Belén Freire e o seu namorado Gus López Corona... pero en la terraza del Juanita y de Toño Gómez estaban Elena Ferreiro y Marta Soto y en la de La Central su siempre jubiloso padre Carlos Soto con el jurisconsulto Ramón Cortegoso... más abajo, en la terraza de La Comidilla, se repartían bajo la legalidad pertinente los huecos Graciela y Elena Rodríguez, Concha Calvo , Gerardo Pereda, Lourdes Cruces, Mercedes Olmedo, Ramón Pozo... En fin, que el pueblo tenía sed y, por fin, le fue satisfecha.

El Celta de Xosé Lois Ripalda 

¡Hombre, Ripalda, Xosé Lois, viejo maestro devocional, escritor infatigable de Galicia! Ahora resulta que, a tus 81 tacos, acabas de publicar el libro que hace el número 26 de tu larga trayectoria como escritor. Te apuesto la paga del mes que de cada uno de ellos te escribí yo, que manda caray la porra de años que llevo escribiendo de ti. El otro día lo contó con su buena pluma Armando Álvarez en nuestras páginas de deportes pero yo te traigo a esta sección en que siempre has habitado para proclamar a los cuatro vientos el título de este último libro, Lembranzas dun socio y decir que en el mismo nos cuentas tus observaciones de 60 años como seguidor del equipo. Por sus páginas pasan momentos alegres y otros de desventura. Claro, la historia de un club no la forman solo resultados, títulos, ascensos, descensos, sino otros momentos que afectan a gente anónima pero que trabajó para el club con ilusión: masajistas, utilleros... sin olvidar a las esforzadas mujeres que lavaban a mano las camisetas. No te olvidas en el libro de jugadores emblemáticos como el portero Padrón, al que como a ti hicimos sus Memorias en FARO y del que hablas con emoción, igual que de otros y algunos escarnecidos como Amoedo. Toda una historia la tuya de amor y fidelidad a esos colores, como a la escuela.

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