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Mercados en busca del segundo asalto

Interior del gastromercado de O Berbés, sin actividad. |   // MARTA G. BREA

Interior del gastromercado de O Berbés, sin actividad. | // MARTA G. BREA

El primer round se saldó para ellos con un resultado negativo: una derrota por KO o medio noqueados sobre la lona. Ahora buscan un segundo asalto para conquistar el mismo éxito que han logrado espacios similares en otras ciudades del país, como Madrid, Barcelona o Sevilla. Los gastromercados de Vigo no renuncian a renacer. Tras mover multitudes en sus primeros días, tanto el recinto del Berbés como el del Progreso –bautizado como Urban Market 41– terminaron perdiendo fuelle hasta quedar al ralentí o, en el caso del primero, directamente cerrado.

Mercados en busca del segundo asalto

Sus situaciones y los motivos por los que han llegado a 2021 bajo mínimos no coinciden totalmente, pero en ambos casos están en punto muerto. El de O Berbés abrió sus puertas en junio de 2018 y cerró justo un año después, hacia el verano de 2019. Así sigue aún hoy, sin actividad. El de O Progreso se inauguró en junio de 2016 y, aunque en el recinto sigue habiendo actividad, la estampa que presenta ahora tiene muy poco que ver con la de hace cuatro años y medio: la zona antes dedicada a restauración acoge solo dos restaurantes –uno sin actividad de forma temporal por las restricciones del COVID-19– y otros cuatro negocios que nada tienen que ver con la hostelería o la filosofía original del gastromercado.

Ydalio Davila, del restaurante mexicano Bendito Nopal, reivindica el potencial del recinto del Progreso, con espacios atractivos –razona– y a precios asequibles. Aunque en su día asegura que hubo movimiento de profesionales interesados en los puestos, la pandemia ha enfriado el interés en el recinto, donde quedan más de media docena de locales vacíos. Desde su puesto, volcado ahora en el reparto a domicilio, Davila confiesa sus esperanzas de que el escenario mejore hacia Semana Santa, siempre y cuando el COVID remita. Además de los dos bares, hay una peluquería y una frutería, entre otros negocios ajenos a la hostelería.

Cuando abrió sus puertas, a mediados de 2016, el gastromercado sumaba cerca de una treintena de puestos que combinaban restauración, alimentación y arte a escasos metros del mercado tradicional. De aquella filosofía queda ya muy poco. De hecho, lo que es propiamente Progreso 41 mantiene su web desactivada y no tiene actividad en redes desde tiempo. Se mantiene también el Espacio Mahou.

La situación es algo distinta en O Berbés, cerrado y sin actividad desde hace ya tiempo. El gastromercado arrancó con fuerza a mediados de 2018 con siete puestos gastronómicos y capacidad para 250 clientes. Apenas un año después ya solo funcionaba la barra central. En el verano de 2019 apagó por completo una actividad que aún no ha conseguido revivir.

La asociación de profesionales del mercado explica que está realizando gestiones para desbloquear el espacio con la vista puesta en la recta final del verano, cuando le gustaría reactivarlo. Los plazos, confiesa, dependen en cualquier caso de si el proceso se demora y la propia evolución de la pandemia. De momento mantiene conversaciones avanzadas con un operador interesado en la gestión del recinto. Sus planes pasarían por recuperar el gastromercado y, en una fase posterior, mejorar el aprovechamiento del resto de la nave, que sigue actuando como mercado. Al abrir sus puertas –en junio de 2018– los impulsores del proyecto ya planteaban una segunda fase en la que se remodelaría la terraza exterior, de unos 500 metros cuadrados.

Aunque no está enfocado a la gastronomía, otro de los mercados de la ciudad al que le está costando recuperar el pulso es el de A Pedra. Desde la macrorreda de octubre de 2014 contra la venta de prendas falsificadas, al que siguió un largo período de precinto judicial, el emblemático recinto del Casco Vello no ha conseguido recuperar su plena actividad. Hoy está cerrado. Solo se mantienen abiertos negocios de la parte baja; ninguno de las naves de la galería superior. 

Planes de futuro complicados por la crisis sanitaria Desde que el juzgado autorizó desprecintar la mayoría de los puestos de A Pedra, en 2017, sus comerciantes han buscado fórmulas para reactivar el mercado: reconvertirlo en un outlet, espacio gourmet, derribar las divisiones para abrir espacios amplios... Ninguna llegó a cuajar. La asociación se decanta por mantener la filosofía de venta de textil y locales reducidos que siempre ha caracterizado A Pedra. Con el enfoque ya decidido, en su camino se ha cruzado sin embargo el COVID-19, que en octubre le obligó a interrumpir su reforma. Desde el Progreso señalan también que antes de la pandemia se anotaba interés de profesionales. | FOTOS: MARTA G. BREA/ J. LORES

Desde la asociación explican que ya han conseguido despejar los problemas que mantenían bloqueado el espacio –el colectivo ha alertado en varias ocasiones de los impagos de algunos vendedores– y que se trabaja ya con algunas líneas maestras sobre la mesa: el mercado seguirá dividido en puestos y centrado en moda y complementos, aunque sin renunciar de forma puntual a otros productos, como los gastronómicos. El objetivo: recuperar la actividad, con permiso de la pandemia, para Semana Santa.

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