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El Covid-19 dispara las ventas de seguros privados de salud

La sanidad de pago saca tajada del rechazo a las consultas telefónicas en los ambulatorios

Entrada al centro de salud de Pintor Comeiro.

Entrada al centro de salud de Pintor Comeiro.

No todos los sectores se han visto golpeados económicamente a causa de la pandemia. La sanidad privada, por ejemplo, ha conseguido sacar tajada de la situación. Ya no solo por la gran cantidad de pruebas PCR que están realizando en sus laboratorios, con precios que oscilan entre los 130 y los 180 euros. Sino también por el gran volumen de pólizas que se están suscribiendo en los últimos meses para tener acceso a una sanidad de pago. El motivo de este incremento del que dan fe compañías y corredurías de seguros de Vigo, es la dificultad para acceder a una consulta con el médico de familia de los centros de salud. Y es que en la actualidad solo es posible pedir cita con tu facultativo por teléfono y, en caso de que el médico lo vea necesario, te citará en su consulta de forma presencial.

La otra posibilidad de conseguir una consulta en persona es llamando al centro de salud directamente y explicando la situación clínica, pero esto se hace cada vez más complicado porque la mayoría de días las líneas de los ambulatorios se encuentran completamente colapsadas ante el volumen de llamadas.

Teniendo en cuenta este contexto, los vigueses se han lanzado de lleno a contratar pólizas de salud privadas, que les evitan esperas y que les garantizan la consulta presencial con un médico de familia.

Familias con dos hijos, el perfil más habitual

Lo que está pasando en los centros de salud con las consultas telefónicas provoca que se fomente la sanidad de pago

Cristina Escáneo - Correduría de Seguros Viguesa Equo

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“Los clientes son sobre todo familias con hijos, que tienen miedo porque no pueden hablar con su pediatra y porque las listas de espera para los especialistas son elevadas. Saben que en la sanidad privada les atienden cuando quieran y por eso cada vez estamos firmando más pólizas”, explica Cristina Escáneo, de la correduría de seguros viguesa Equo. “Lo que está pasando en los centros de salud con las consultas telefónicas provoca que se fomente la sanidad de pago y esto parece que ha llegado para quedarse, porque la gente teme que las citas telefónicas con sus médicos de familia se alarguen en el tiempo. No es posible saber cuándo los ambulatorios volverán a la normalidad de antes, y si lo harán”, explica Escáneo.

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En esa “inquietud” coinciden todos los especialistas de este sector. Y es que las pólizas de salud no están al alcance de todos los bolsillos y tradicionalmente se asocian con personas con ingresos medio-altos. “Antes no se solicitaba tanto porque no todos se lo pueden permitir, pero la situación actual provocada por el coronavirus ha dado un vuelco a esto”, apunta José María Ferreiro, que está al frente de la delegación viguesa de la correduría de seguros Ruiz Re. Las aseguradoras son conscientes de que el nicho de mercado en este sector se ha ampliado de forma considerable y por eso muchas están haciendo ofertas muy agresivas, con descuentos de más de un 30%, como Caser o Sanitas.

Una póliza para una pareja con dos hijos suele oscilar entre 150 y 200 euros al mes

Ahora también se venden productos de bajo coste que ofrecen únicamente servicios de Atención Primaria, es decir, consultas con un médico de familia o un pediatra de pago. “La gente quiere tener a un doctor al que acudir cuando lo necesite. Muchos se quejan de las citas telefónicas y de que si pasa algo les es imposible contactar con su centro de salud ”, asegura Ferreiro. Estas pólizas de Atención Primaria se pueden encontrar en el mercado a un coste de poco más de 23 euros por persona al mes. Pero, no obstante, el perfil más habitual que se está decantando por la sanidad privada es el de una pareja mayor de 35 años, con dos sueldos y con dos hijos. En este caso, por ejemplo, una póliza genérica se puede situar entre los 150 y los 200 euros para la familia al completo, en función de si se incluye servicios como la hospitalización, si hay copago para los medicamentos, etc. “Las noticias que aparecen a diario en los medios alarman a la población, y muchos tienen miedo de que si tienen un infarto no le vayan a poder atender en urgencias porque podrían estar colapsadas. La inquietud se ha disparado una barbaridad, y con ello la contratación de los seguros de salud”, explica este profesional de los seguros.

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También están repuntando los casos de mujeres de mediana edad que contratan pólizas privadas para evitarse esperas para las consultas ginecológicas o para la realización de pruebas clave como las mamografías.

Estas corredurías de seguros trabajan con varias compañías (Caser, Mapfre, DKV, Adeslas…) e intentan ajustar el precio y los servicios a las necesidades de cada cliente. Por ejemplo, en algunos casos se incluye una cobertura de atención bucodental o la asistencia médica en el extranjero. Cuantos más servicios, mayor será el precio. Pero lo más demandado es lo más básico: el ser atendidos por médicos de familia o pediatras ante la dificultad de hacerlo, sino es por la vía telefónica, en la sanidad pública.

Y es que tal y como informó FARO la pasada semana, hay que recordar que en abril de este año, en plena primera ola de la pandemia, el 66% de las citas fueron telefónicas, quedando apenas un 30% para las presenciales y un 1,6% para las atenciones a domicilio.

En esta segunda ola, Atención Primaria ha recuperado presencialidad -un 45% en el mes de septiembre-, pero la atención a distancia sigue siendo la mayoritaria, con un 52% de las citas. De lo que más se quejan los usuarios de la sanidad pública es de la dificultad para contactar por teléfono con el centro de salud, por lo que no les queda otro remedio que acudir en persona. Las colas ante los mostradores de Administración, que se prolongan por el exterior, se han convertido en algo habitual. Por eso, para evitar el colapso, el Sergas busca reforzar las líneas telefónicas y las áreas administrativas de los centros de salud.

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