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Rebrotes y teletrabajo engordan el padrón de los concellos próximos a Vigo

La llegada de nuevos vecinos y vigueses que optan por las segundas residencias para pasar todo el año se acelera

Vista aérea de Nigrán. Al fondo, Praia América y Panxón. // Marta G. Brea

Vista aérea de Nigrán. Al fondo, Praia América y Panxón. // Marta G. Brea

La irrupción del coronavirus ha cambiado nuestras prioridades. De un día para otro, tuvimos que confinarnos en nuestros hogares para cortar las alas a la enfermedad en el momento más crítico de la pandemia. Fue una experiencia que nos marcó y nos enseñó más de una lección. Muchos se vieron obligados a pasar horas y horas metidos en pisos de escasos metros cuadrados y con la única opción de salir a la ventana para tomar el aire. Por si fuera poco, hasta convertimos nuestro refugio en el centro de trabajo. La vida en la ciudad mostró su otra cara y dirigimos nuestras miradas hacia el rural: una cuarentena en una casa se lleva mejor. Por todo ello, los padrones de los municipios del área de Vigo se han visto beneficiados: alcaldes preguntados por FARO confirman que la posibilidad de teletrabajar y el temor a un segundo encierro por el virus han provocado que la cifra de habitantes haya engordado

Baiona es uno de los municipios que más está notando esta tendencia. Lo confiesa su alcalde, Carlos Gómez. En una reciente revisión del empadronamiento, se percibe la llegada de gente de Vigo y de otras zonas cercanas, así como de Ourense. "Comenzamos el año con 12.100 habitantes y, ahora, ya somos 12.500. El repunte más importante se dio en verano, tanto en julio como en agosto. Viene gente de más de 50 años", explica. Debajo de estos movimientos, subyacen el miedo a un segundo confinamiento y la posibilidad de completar las obligaciones laborales desde casa. "Hay demandas de instalación de fibra óptica en las parroquias. Hace algo más de un mes, anunciamos que dábamos permiso para que el cableado pudiese ir por el aire y no soterrado para agilizar el trabajo de las empresas suministradoras y facilitar la llegada a los nuevos vecinos", afirma el regidor.

Gómez cree que Baiona "juega con ventaja" con respecto al resto de municipios del área de Vigo porque es "mucho más accesible y cómoda". "No hace falta usar tanto transporte y ofrece servicios adaptados a un concello pequeño, como la comunicación entre parroquias. La distancia entre Sabarís y el centro es muy pequeña; Baiona es un lugar muy cómodo para vivir", sostiene. Y es que, una vez superado el confinamiento, la calidad de vida se ha situado en lo más alto de las prioridades. "Es cada vez más importante", argumenta. Otro punto a favor es la oferta de chalés, que están a mejor precio que en Vigo, una condición que favorece a toda la zona del Val Miñor y que ayuda a dinamizar la actividad inmobiliaria.

En Nigrán, el padrón echa humo. "Llevamos tres meses muy buenos, con más de 100 altas cada mes", asegura su alcalde, Juan González. La búsqueda de la calidad de vida es, a su juicio, la clave. "Se tiene más en cuenta ahora. Viene gente que tiene segunda residencia aquí, muchos, de Vigo, y, ante el temor de que haya un segundo confinamiento, prefieren censarse en el municipio y se deciden por quedarse a vivir en esta zona. Con jardín o un terreno, se llevaría mucho mejor. Pero también por el teletrabajo. Ambas razones", comenta antes de destacar que, durante la cuarentena, la ciudadanía "descubrió lo positivo que es vivir en el entorno rural en comparación con un piso": "Los vecinos de Nigrán que vivieron esa etapa en una casa me dicen que no tuvieron estrés; los de los edificios, sí". La "cercanía" con la metrópolis olívica y la "buena conexión" con la urbe son dos motivos que, según el regidor, convencen a los nuevos habitantes.

Una situación similar radiografía Leticia Santos, alcaldesa de Moaña, en donde se ha notado un aumento de personas procedentes de Madrid y de moañeses que regresan a su villa natal: "Hay un incremento muy notable". Mismo panorama se vive en otro concello de O Morrazo: Bueu. Su regidor, Félix Juncal, también señala un crecimiento "importante" en el padrón con respecto a años anteriores: "Desde el 31 de marzo a 15 septiembre, 133 altas. A 1 de enero, estábamos en 11.950 personas, habíamos bajado de la barrera de las 12.000; ahora, ya la hemos sobrepasado". La tendencia del teletrabajo y la llegada de vecinos con segundas residencias que se quieren quedar definitivamente en el concello impulsan las cifras. "Buscan el máximo de normalidad posible y mejor calidad de vida que en la ciudad; poder brindarles eso es nuestra obsesión permanente, nuestro objetivo", explica antes de destacar el buen momento por el que camina el ayuntamiento. "Inauguraremos una piscina el próximo 3 de octubre y hemos concedido dos licencias en el polígono empresarial de Bueu: una, para la conservera Lago Paganini, con una inversión superior a los 4 millones de euros; otra, para una empresa de carpintería metálica que ha decidido ampliar sus instalaciones", expone.

En Tomiño, la coyuntura generado por la pandemia les ha permitido alcanzar los 14.000 habitantes, una cifra "a la que nunca se daba llegado", explica la alcaldesa, Sandra González. De unos meses para aquí, el crecimiento es de manera continuada. "Lo que tenía que pasar en seis años pasó en seis meses, tanto en el tema de la conciliación como del teletrabajo: hay mucha demanda para mejorar las redes de comunicación a nivel de telefonía y fibra. Mucha de la gente que se empadrona aquí viene de Vigo, trabaja en Porriño o tiene vinculación con los polígonos del norte de Portugal o Vigo, aunque también hay retornados de Madrid y Barcelona. Vieron que la calidad de vida en Tomiño es excepcional, está bien comunicada y tiene buenas infraestructuras, servicios sociales, guarderías, escuelas... todo, cerca del lugar de trabajo. Y los que tenían segunda residencia optaron por quedarse a vivir todo el año tras la experiencia vivida en el confinamiento: hubo gente que lo pasó muy mal por estar doblemente confinada al estar en pisos pequeños", comenta antes de destacar que esta tendencia "se consolidará" a partir de ahora: "Hay que tener en cuenta que una gran inquietud de los jóvenes es el medio ambiente; ellos valorarán vivir en entornos naturales".

Del otro lado de la moneda se encuentran ayuntamientos como Redondela o Cangas, en los que, según confirman sus alcaldes, Digna Rivas y Xosé Manuel Pazos, respectivamente, no se está notando esta tendencia.

Carlos Gómez - Baiona

"En junio y julio, se registró el repunte más importante"

Juan González - Nigrán

"Llevamos tres meses buenos, con más de 100 altas"

Leticia Santos - Moaña

"Hemos percibido un incremento muy notable"

Félix Juncal - Bueu

"Conseguimos superar la barrera de los 12.000"

Sandra González - Tomiño

"Esta tendencia se consolidará a partir de ahora"

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