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Las señales que indican un peor pronóstico de Covid-19

El Chuvi participa en el mayor estudio español que dibuja el perfil del infectado que acudió a Urgencias en marzo y abril y permite identificar mejor los que necesitan ingreso

La doctora Maite Maza, participante en el estudio nacional.

La doctora Maite Maza, participante en el estudio nacional. // José Lores

Cuatro de cada cinco de los pacientes con Covid-19 que entre el 1 de marzo y el 30 de abril acudieron a los servicios de Urgencias de los hospitales españoles acabaron ingresando. En concreto, el 78,2%. La pandemia se acababa de hacer evidente en el país, poco se conocía de este nuevo coronavirus y las estructuras asistenciales para atenderlo de forma más eficiente solo empezaban a esbozarse. Ahora, desarrollada la red asistencial que permite seguimientos a distancia, son muchos más los contagiados que pueden superar la infección en sus domicilios. El Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) ha participado en el mayor estudio nacional y uno de los más grandes de Europa que describe el perfil de los positivos que acudieron a urgencias en estos dos primeros meses. Gracias a sus conclusiones, los profesionales podrán predecir mejor los casos más graves y seleccionar aquellos que sí se beneficiarían de un ingreso. Confirman síntomas conocidos y apuntan a otros como indicadores de peores diagnósticos: la alteración de la consciencia y las crepitaciones pulmonares.

En pleno pico de asistencias, profesionales de los servicios de urgencias españoles encontraron tiempo para unir fuerzas en una red de investigación conjunta - Siesta, Spanish Investigators on Emergency Situations TeAm-, que les permitiera enfrentarse al virus con más información. Fue a iniciativa de grupos de la Sociedad Española de Medicina Urgencias y Emergencias y se propusieron recopilar las manifestaciones inusuales del Covid-19. Con los datos de un millar de personas recogidos por 61 centros de 12 comunidades también llevaron a cabo el subestudio sobre el perfil de los positivos que entre marzo y abril llegaron a sus dispositivos. De Galicia, donde la incidencia de la pandemia fue menor que en el resto del territorio, se sumaron Lugo y A Coruña, además de Vigo. El servicio del Álvaro Cunqueiro aportó alrededor de 80 diagnosticados y controles En él trabajaron las doctoras Maite Maza Vera y Raquel Rodríguez Calveiro.

"Las series más amplias son chinas y estadounidenses y no sabíamos hasta qué punto se podían extrapolar sus datos a nuestra asistencia", explica la doctora Maza Vera. Por ello se propusieron ver qué perfil de pacientes con infección moderada o grave les llegaban. La edad media de este millar de positivos se situó en los 62 años y fueron mayoritariamente hombres (57%). Confirmaron que suelen acudir a Urgencias una semana después de que se inicien los síntomas.

Síntomas más frecuentes

Ratificaron lo primero que se supo, que los síntomas más frecuentes eran tos seca, falta de aire y fiebre. Aunque detectaron que esta última no está presente siempre. "Nos hizo alertarnos porque puede ser uno de los motivos por los que no diagnostiquemos adecuadamente", apunta. "Los que evolucionan peor son gente de más edad y, sobre todo, con obesidad". Las variables asociadas con peores diagnósticos fueron la confusión mental y las crepitaciones pulmonares -ruidos como ronquidos que ocurren cuando el aire se obstruye-. En cambio, cuando un paciente refería dolor de cabeza, solía estar entre lo menos graves.

A diferencia de China, comprobaron que pocas veces precisaron la realización de un TAC pulmonar para alcanzar el diagnóstico y que una placa torácica fue suficiente muchas veces. Maza destaca que un elemento diferenciador del Chuvi fue el acceso a las PCR, todos sus diagnósticos fueron confirmados con esta prueba.

"Crear una red de investigadores dentro de los servicios de urgencias y a nivel nacional nos es muy útil a la hora de facilitarnos información los unos a los otros", destaca Maza, que explica la dificultad de investigar en estas áreas y, más aún, con la carga asistencial que tuvieron entonces. "La pandemia nos ha servido de trampolín para poder colaborar entre todos y tener más información en algo que no sabíamos casi nada", aplaude.

Pide que se respeten las recomendaciones de mascarilla, higiene de manos y distancia "para no contagiar a la gente próxima y para que esta etapa, que va a durar probablemente meses, sea lo más llevadera posible".

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