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La Sareb incrementa el valor de su patrimonio en Vigo

El abanico de propiedades de la sociedad se revalorizó un 36% en un año, hasta casi 68 millones

Una de las nuevas construcción de Sareb en Rosalía de Castro // J. Lores

Una de las nuevas construcción de Sareb en Rosalía de Castro // J. Lores

El pinchazo de la burbuja de la construcción, allá por 2008, fue un zarpazo en toda regla para el sector, que en buena medida no olvida. Ese crac precipitó la reordenación a fondo del sistema bancario español -con la desaparición de la mayoría de las antiguas cajas- y una limpieza no menos profunda de los balances de las entidades, sobre todo del ladrillo "tóxico".De esa operación surgió la Sareb (y así lo dice su nombre: Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), también bautizado entonces como "banco malo", hasta el extremo de que a día de hoy se ha convertido en un operador de mucho peso.Vigo es un ejemplo en ese sentido. La entidad ha visto cómo en algo más de un año el valor de sus más de 370 propiedades se incrementaba un 36% al calor de las victorias judiciales contra promotores morosos. Un catálogo que alcanza los 67,5 millones -con datos de marzo-, frente a los 49,5 de entonces.

Fuentes de Sareb explican que la diferencia se debe a que en los últimos años han "apretado el acelerador de las demandas" contra empresarios endeudados "para hacernos con los inmuebles que figuran como garantías en las hipotecas en propiedad de la entidad". La sociedad, explican, acumuló un conjunto patrimonial gracias a dos fuentes. De un lado, a través de la absorción directa de los inmuebles, y como en este caso, haciéndose con el 100% de los "derechos de cobro" de los activos que se ponían como garantía en los préstamos lanzados por las nueve entidades que, en su momento, fueron socorridas por el Estado (entre ellas, Novacaixagalicia, entidad resultante de la fusión de las antiguas Caixanova y Caixa Galicia, o Banco Gallego)."Sareb aspira a llevar a cabo la transformación de créditos impagados que tiene en inmuebles", apuntalan. Que todavía se estén reclamando ahora propiedades por préstamos judicializados también es indicativo de lo mucho que tardan en resolverse estos casos, muchos de ellos entre "cuatro o cinco años", explica desde la entidad. Además, también especifican que no siempre la recuperación de la propiedad supone resarcir la totalidad del valor de la deuda.

Javier Garrido, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Pontevedra (Aproin) explica que los ecos de esta situación, que ya ve infrecuente en la actualidad, proceden de la extinción de las antiguas cajas. De ahí que en el momento de la creación de la entidad, solicitaran una versión galleguizada, dada la enorme huella de las viejas entidades en el ladrillo. "Teníamos esa singularidad; no pasaba en ningún otro sitio de España", señala. Garrido asegura que en los primeros compases los promotores no tenían clara la interlocución con la entidad, que para entonces era una "entelequia". "El señor con el que hablabas, director de la sucursal, hablaba contigo pero de tu solar pero ya no era esos los dueños". Incluso hubo promotores, explica el responsable de Aproin, se ofrecieron a comprar su propia deuda, pero finalmente no lo pudieron llevar a cabo.

El "acelerador" judicial de la Sareb -cuyo accionariado está ya al 55% en manos privadas, y el 45% en las del FROB- es lo que explica, por otro lado, que el número de propiedades en su poder en Vigo no haya decrecido, sino al contrario. Al cierre de 2018 disponía de 320 activos en su poder, pero esa cifra se eleva ahora hasta los 371. El cambio estriba sobre todo en el número de viviendas, que pasa de 54 a 81; y de los considerados anejos (garajes o trasteros, entre otros), cuyo epígrafe ha medrado de 65 a 89. La bolsa de locales comerciales se mantiene estable, apenas osciló entre los 55 de aquel momento y los 53 actuales; al igual que la de suelo, que sin embargo supone la gran mayoría. Sareb conserva en la ciudad 146 parcelas, volumen que lo convierte en un agente clave en una ciudad que está a la espera del nuevo PXOM -previsto para 2023-, mientras sigue en vigor la ordenación urbanística provisional (con 23 millones de metros cuadrados liberados para la edificación).

La comercialización de todas esas propiedades las tiene encomendadas Sareb a las firmas Altamira Asset Management, Haya Real Estate, Servihabitat y Solvia. Al cierre del año pasado la sociedad calculaba una inversión de 16 millones en Galicia en la finalización y construcción de vivienda, a través de su vehículo promotor Árqura Homes y su socio Värde Partners. En Vigo, muestra de ello es un inmueble ubicado en Rosalía de Castro, de 36 viviendas, buena parte ya comercializadas.

La otra cara de la entidad: obra nueva

En 2019 Sareb imprimió una nueva marcha a su estrategia: además de comercializar activos absorbidos, optó por promocionar. A través de Árqura Homes, la primera muestra en Vigo es un bloque de 36 viviendas en la urbe, al que le seguirán otros en Gran Vía, 19 (24 viviendas), y en Vázquez Varela (47).

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