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Ideas nanotecnológicas a la caza de empresas

Los grupos de la UVigo del proyecto Nanoeaters ya tienen a punto dispositivos para que los testen compañías vinculadas a "smart cities", detección de mareas rojas o al sector del aceite gallego

de trabajo de los socios que integran el consorcio Nanoeaters.

de trabajo de los socios que integran el consorcio Nanoeaters.

Aprovechar el alumbrado urbano para recibir datos en tiempo real de la contaminación, detectar mareas rojas con un kit de análisis in situ, diagnosticar de forma temprana la fibrosis en personas que realizan diálisis peritoneal, avalar la autenticidad de las aceitunas autóctonas gallegas o medir gases. Cinco grupos de la Universidad de Vigo en colaboración con expertos del Laboratorio Internacional de Nanotecnología de Braga (INL) ya tienen a punto varios dispositivos de interés para que los testen pymes interesadas de Galicia y el norte de Portugal y decidan apostar por su comercialización.

La Xunta, que lidera el proyecto Nanoeaters, es la encargada de contratar a las empresas que desarrollarán las pruebas piloto a lo largo de este año y ya hay varias interesadas en mejorar su competitividad a través de la nanotecnología.

Uno de los experimentos se desarrollará en el Paseo de la Igualdad del campus de Ourense, donde el grupo de Óptica Física en colaboración con empresas que ya han mostrado su disposición utilizarán el sistema de iluminación LED para recabar información mediante sensores de la contaminación o la temperatura.

"Nuestra solución está pensada para smart cities y aprovecha una red pública que ya existe para obtener información de interés. Las luminarias están dotadas de corriente y, por tanto, pueden recibir y transmitir información sin que el coste se dispare. Se pueden lanzar alertas de contaminación, realizar mapas de ruido o contabilizar el número de personas que hay en una calle a determinada hora. Y además el sistema permite ahorrar costes de mantenimiento porque advierte de averías en tiempo real", explica el catedrático Humberto Michinel.

El proyecto utiliza internet de las cosas y big data y se basa en la tecnología LoRa para transformar los puntos de iluminación en una especie de red wifi. "Hace unos meses participamos en una reunión del Observatorio de Investigación Rural de Ourense y este tipo de cobertura sería muy interesante para la provincia", propone Michinel, que también se está planteando combinar el sistema con drones.

La nanotecnología también puede mejorar la vida de personas con insuficiencia renal. El grupo de Inmunología de la catedrática África González ha puesto a punto un biosensor magnetorresistivo ya patentado por el INL para la detección de la fibrosis del peritoneo, dolencia que impide hacer la depuración de los desechos en sangre en casa a través de esta membrana natural y que obliga a los pacientes a acudir a los hospitales para someterse a hemodiálisis.

Los investigadores analizaron las bolsas de salida de pacientes del Cunqueiro y las área sanitarias de Pontevedra y Ourense para determinar qué biomarcadores de riesgo eran los adecuados. "Comparamos nuestros resultados con los de una técnica inmunológica muy conocida, Elisa, y son semejantes. El sensor funciona y alguna empresa ya ha mostrado interés. Además si somos capaces de detectar la fibrosis con mayor antelación quizá se podrían utilizar fármacos inhibidores y prolongar la diálisis peritoneal en casa", destaca González.

Otro grupo del Cinbio, el de Química Coloidal, ha desarrollado junto con el equipo de Begoña Espiña del INL un sensor "lab on a chip" de toxinas marinas. El centro portugués se ocupó de la microfluídica y el vigués, de la detección por espectroscopía raman para conseguir un dispositivo miniaturizado y portátil que evitaría tener que enviar muestras desde los polígonos de bateas a los laboratorios de referencia, donde se utilizan equipos muy avanzados y complejos. Y finalmente también redundaría en la reducción de costes.

"Nuestro proyecto está realizado para la detección del ácido okadaico que producen las algas cuando tiene lugar un bloom, pero se podría aplicar a otras biotoxinas. El dispositivo está listo para empezar la fabricación. La cuestión es que su validación puede ser un proceso largo porque ya existen unos centros y métodos oficiales, pero sería interesante porque se utilizará in situ y rebajaría costes", subraya Jorge Pérez Juste.

Aceituna autóctona

Otro de los casos de uso del proyecto Nanoeaters surge de la colaboración del grupo de Investigaciones Agroambientales y Alimentarias que dirige Jesús Simal en el campus de Ourense y el de Calidad y Seguridad Alimentaria liderado por Marta Prado en el INL. "Estamos desarrollando sensores para determinar la autenticidad de las variedades de aceituna autóctonas de Galicia, brava y mansa, y diferenciarlas de otras para detectar posibles fraudes", explica la experta, que añade que en estos momentos están contactando con empresas para la transferencia de esta tecnología.

Tres pymes que operan en los sectores de la electrónica profesional, el energético y la nanotecnología ya han contactado con los investigadores responsables de un dispositivo basado en internet de las cosas para medir gases contaminantes. "El INL fabricó el sensor para medir monóxido y monóxido de carbono -CO y CO2-. Y el grupo de Procesado de Señal del centro atlanTTic de la UVigo y Gradiant nos hemos ocupado de la comunicación y transmisión de los resultados obtenidos. El prototipo está listo y el sistema también podría utilizarse para otras aplicaciones, por ejemplo, mediciones de agua", explica Carlos Mosquera.

El proyecto Nanoeaters cuenta con una financiación de 4,25 millones de fondos Feder a través del programa Poctep y también incluye otras cinco soluciones desarrolladas por la USC, el CTAG, Aimen y la Fundación Biomédica Galicia Sur.

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