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El fracaso de los nuevos espacios de gastronomía

Los gastromercados agonizan: Progreso cierra en enero y O Berbés busca reflotar con nuevos locales

El abierto en Ronda de Don Bosco cuenta con solo tres puestos de los 17 iniciales mientras que el del Casco Vello espera reabrir este viernes un nuevo negocio tras el cierre de todos sus locales - La sala para eventos se mantiene

Instalaciones del gastromercado de Progreso, donde solo quedan tres puestos abiertos, ayer. // J. Lores

Instalaciones del gastromercado de Progreso, donde solo quedan tres puestos abiertos, ayer. // J. Lores

La modernización de los mercados de la ciudad no ha logrado el éxito deseado. Vigo apostó fuerte por combinar el modelo tradicional de las plazas de abastos con una amplia oferta de restauración, ocio y actividades vinculadas a la gastronomía y la cocina, pero va a necesitar de nuevos intentos para relanzar estas innovadores propuestas. Y es que los dos "gastromercados" de la ciudad -Progreso 41 y O Berbés- viven situaciones delicadas por las que podrían poner punto y final a esta aventura culinaria. Mientras la dirección del primero ya tiró la toalla y prevé cerrar a finales de año, la gerencia del segundo busca reflotar su actividad tras la marcha de los siete locales de restauración que lo abastecían.

Los recintos gastronómicos abrieron en junio de 2016 y 2018

El mercado situado en el Casco Vello reabrió sus instalaciones tras el parón vacacional pero lo hizo solo con la gran barra que lo preside funcionando, zona desde donde se dispensan las bebidas ya que los siete locales de alimentación que lo inauguraron en junio de 2018 se marcharon de O Berbés, tal y como confirmó su gerente Anxo Méndez. "No sabríamos decir exactamente qué pasó, imagino que no lograrían la rentabilidad económica con la que confiaban al abrir, pero poco a poco vamos a solucionar el problema", aprecia Méndez. Y es que si nada se tuerce, este fin de semana se inaugurará un nuevo local de restauración en este gastromercado acompañando así a la zona de bebidas. "Tenemos ya en principio apalabrados dos nuevos locales, uno que si todo sale bien ya empieza este viernes y otro nuevo también de restauración", precisó el gerente, que ha preferido que sea "sorpresa" el nombre de los negocios.

Además de su situación, en pleno corazón de la ciudad, uno de los puntos fuertes con los que contaba este gastromercado de O Berbés era la terraza cubierta y descubierta que goza de impresionantes vistas a la Ría. El proyecto inicial contemplaba dos locales de grandes dimensiones, 160 y 110 metros cuadrados respectivamente compartiendo así una terraza de 500 m2. Este valor añadido a la tradicional plaza de abastos todavía no se ha consumado y a priori no semeja próxima su remodelación.

La gerencia reconoce que se trata de una "alta" inversión al haberse "echado atrás" los promotores iniciales. "Por el momento es una ampliación que está parada porque es muy costoso. Seguiremos buscando otros inversores", ampliaba Anxo Méndez ayer a este diario; a la vez que precisaba que los horarios de apertura del gastromercado serán ahora de miércoles a domingo. La apuesta por actuaciones en directo sí fue un gran dinamizador del recinto logrando atraer a decenas de usuarios cada semana.

A no muchos metros de distancia, abría dos años antes -el 30 de junio de 2016- el denominado primer urban market, una nueva propuesta de ocio culinario que combinaba en casi 200 metros cuadrados una treintena de puestos el arte, la música, la alimentación y la gastronomía.

El entusiasmo inicial se mantuvo durante el primer año de apertura pero ahora la situación ya asemeja insostenible. Tanto que su dirección confirmaba ayer a este periódico la previsión de cierre a finales de año. "El gastromercado nació con 17 locales de gastronomía y luego up stores (tiendas de artesanía u otros negocios que se renuevan mensualmente), y se mantuvo más o menos bien durante el primer año pero ahora permanecen abiertos tres locales con previsiones de que cierren a finales de año o enero", lamenta la dirección de Progreso 41, quien confirma su intención de no buscar nuevas fórmulas para un posible relanzamiento. "Teníamos a hosteleros muy conocidos pero se puso todo en contra y remar contracorriente es complicado. Y decidimos esto, no prevemos hacer nada más. El espacio antiguamente era una galería comercial, como hace 30 años. Nosotros lo cogimos en el 2014 cuando estaba completamente cerrado y ahora se quedará igual, cerrado pero mucho más bonito", explica.

Reconoce que fueron una serie de problemas lo que desembocó en esta situación pero hace especial hincapié sobre uno. "Han sido muchos problemas, seguro algunos de mala gestión pero si después de tres años no consigues que Urbanismo te otorgue la licencia y no logre la manera de encajar nuestra actividad es complicado seguir", admite la dirección de Progreso 41. Sostienen que cuando cogieron las riendas de estas instalaciones la licencia del recinto era comercial y que, a pesar de las "múltiples reuniones" no lograron que cambiase a hostelería.

Por su parte, otra de las instalaciones que integraba este urban market es la conocida como Sala Mahou, un espacio para reuniones o eventos, cuya continuidad está garantizada. "Este espacio se mantendrá porque ha tenido muy buena acogida, así que continuaremos con él", matiza.

El histórico Camaleón también echa el cierre a finales de mes

  • Con el expediente de cancelación de la concesión ya iniciado por la Junta de Gobierno el pasado mes de junio, la cafetería Camaleón apura sus últimas jornadas de actividad ante el cierre que se llevará a cabo a finales de mes. Así lo reconocía ayer el responsable del histórico establecimiento, Isaac Penela. "Estamos aguantando estos días porque estamos en temporada estival, pero seguimos con la idea de cerrar a finales de mes", admitía el hostelero. Su adjudicación le fue concedida en 1985 por un período de 35 años, tiempo que concluye este mismo año.Con el cierre del local también se pondría fin al concurso de acreedores solicitado por la propia dirección de la cafetería ante los problemas económicos por los que presumiblemente atravesaban. De modo que "inevitablemente" se entraría en proceso de liquidación para obtener el dinero suficiente con el que hacer frente al pago de los acreedores, entre los que destacan bancos y la Seguridad Social.

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