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La falta de trabajadores cualificados para verano en hostelería dispara las alarmas

Algunos locales ya piensan en reducir horarios y subir los precios en agosto y septiembre ante las dificultades para contratar personal - Cada semana salen veinte nuevas ofertas

Una camarera atiende una terraza de Vigo durante el verano.  // Marta G. Brea

Una camarera atiende una terraza de Vigo durante el verano. // Marta G. Brea

Es un clásico. Llega el verano y los datos del paro suelen bajar considerablemente. La caída del desempleo se debe fundamentalmente al empuje de la hostelería, que se lanza a la búsqueda de personal ante la avalancha de clientes en julio, agosto y septiembre, especialmente en las zonas más turísticas. Pero en los últimos años las cafeterías y los restaurantes están teniendo cada vez más problemas para conseguir camareros y cocineros cualificados para la temporada estival. Y los hosteleros de Vigo y los municipios del entorno no son ajenos a esta circunstancia. Las ofertas de trabajo quedan cada vez más desiertas. Y eso que, semanalmente, salen a la luz aproximadamente veinte nuevas vacantes en la provincia de Pontevedra, de las que alrededor de un 80% son en la ciudad olívica. Muchas de esos puestos no se están pudiendo cubrir.

Los motivos son varios. Según explican desde la Federación Provincial de Hosteleros (Feprohos), gran parte de los camareros y cocineros formados en Vigo prefieren trabajar fuera al encontrar mejores condiciones laborales. Pero no solo eso. "A la gente cada vez le atrae menos la hostelería", lamentaba el presidente de la asociación, César Sánchez Ballesteros. Los modestos salarios y las jornadas maratonianas de los establecimientos son aspectos que suelen echar para atrás a posibles aspirantes. Tampoco ayuda la certeza de que, en muchas ocasiones, se trata de trabajos temporales ya que, cuando acabe el verano, el empleado no tiene posibilidad de seguir.

Las zonas más alejadas del centro son las que tienen mayores dificultades para conseguir personal. "Muchos rechazan ofertas porque viven en el casco urbano y no se quieren desplazar y gastar en transporte. Por ejemplo, hay personas que si son de Vigo y les ofreces trabajar en Nigrán, te dicen que no", añade Ballesteros.

Feprohos está haciendo malabarismos para satisfacer las necesidades de personal de los locales. Recurren a currículos de aspirantes de otros años y tienen habilitada en su página web una opción para que la gente pueda dejar sus datos. Pero ni por esas. La situación es tan desesperada que incluso personal de la asociación ha acudido al Cuvi esta semana a pegar carteles ofertando puestos de trabajo para intentar captar universitarios interesados en trabajar en verano.

"Hemos llegado hasta el punto que ni siquiera la gente sin cualificación está dispuesta a trabajar en hostelería", lamenta Yolanda Agra, orientadora laboral de la Federación de Hosteleros de Pontevedra. Agra es muy dura con el nuevo e imprevisible mercado laboral: "La gente quiere trabajar ocho horas al día y ganar 2.000 euros. Pero claro, en hostelería en verano los horarios son largos, la jornada es partida... Ahora mismo cualquier persona que quiera trabajar en este sector puede hacerlo porque la oferta es elevadísima y la demanda cada vez más reducida".

La situación ha llegado hasta tal punto que, ante las dificultades para encontrar personal en verano, varios propietarios de locales y restaurantes están planteando reducir los horarios de apertura estos meses al no poder hacer frente al aumento de clientela que se produce todos los años durante la época estival. Miguel Soto, propietario de dos restaurantes en Vigo y otro en Redondela, tiene claro que, para que estos negocios sean rentables, en agosto y septiembre y ante la imposibilidad de conseguir empleados de refuerzo en verano, reducirá los horarios y aumentará los precios. "No nos queda otra opción, porque cada vez es más difícil encontrar empleados y no hay visos de que se solucione. Además, cada vez salen nuevas normativas que nos hacen más difícil todo. Y claro, también hay que decir que ahora la gente prefiere cobrar una ayuda de cuatrocientos euros e irse a la playa en lugar de trabajar. Y después dicen que hay mucho paro. Se quejan además de que se hacen contratos por cuatro horas y que les obligan a trabajar doce pero no conozco ningún sitio en donde pase esto", asegura Miguel Soto.

Araceli Carreiro, propietaria de dos locales en Vigo (La Bufona y La Chilanga), vio como uno de sus cocineros la avisó hace una semana, con muy poca antelación, de que dejaba el trabajo. Le está siendo "imposible" encontrar un sustituto pese a que, además, no ofrece únicamente contrato para la época de verano: "La gente es cada vez más reacia a trabajar en hostelería, y hay pocas personas válidas".

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